Cuando la actividad de agentes federales de inmigración aumentó en Los Ángeles, Sherman Austin vio cómo una idea que había guardado durante años comenzaba a convertirse en una herramienta utilizada por miles de personas.
Stop ICE: la red creada por un estadounidense que alerta sobre operativos migratorios y se extiende por todo el país
Sherman Austin creó la plataforma tras idearla en 2017 y asegura que su red sumó miles de usuarios cuando los operativos de ICE aumentaron en ciudades como Los Ángeles
Austin, organizador comunitario y programador informático con más de 35 años de experiencia, es el creador de Stop ICE Raid Alert, una red de alertas que permite a las personas reportar y recibir avisos sobre actividad de ICE en zonas específicas de Estados Unidos.
La idea, explica Austin, nació en 2017, durante la primera administración de Donald Trump. En aquel momento diseñó un prototipo de lo que imaginaba como un sistema de alertas para comunidades migrantes, pero el proyecto no llegó a concretarse.
Fue hasta febrero de 2025 cuando decidió ponerlo en marcha.
“Pensé en crear un sistema de alertas que notificara a la gente cuando ICE estuviera presente en su comunidad”, explicó Austin.
Su objetivo era crear una herramienta que no dependiera de una aplicación móvil ni de un teléfono sofisticado. El sistema funciona mediante mensajes de texto, por lo que puede utilizarse incluso desde algunos teléfonos básicos.
La plataforma permite que una persona reporte una posible actividad de ICE indicando la ubicación y describiendo lo que está ocurriendo. También puede enviar la palabra “report” al número gratuito 877-322-2299 y seguir las instrucciones recibidas por mensaje de texto.
Una vez enviado el reporte, el sistema analiza la información y le asigna una puntuación. Si detecta inconsistencias o considera que los datos son insuficientes, la alerta puede quedar retenida para que un moderador local la revise antes de que sea distribuida.
La plataforma también distingue entre distintos tipos de avisos: actividad confirmada, avistamientos, reportes no confirmados e incidentes ocurridos anteriormente. Los usuarios pueden elegir qué categorías quieren recibir.

El crecimiento se disparó con los operativos en Los Ángeles
Austin asegura que el crecimiento de la red está directamente relacionado con los momentos en que aumenta la actividad de agentes federales en determinadas ciudades.
Según su relato, cuando ICE y la Patrulla Fronteriza llegaron a Los Ángeles, el número de personas suscritas al servicio aumentó rápidamente.
“En cuestión de dos días se suscribieron 60,000 personas, y luego otras 60,000”, afirmó Austin.
El organizador asegura que después observó un fenómeno similar en otras ciudades, entre ellas Chicago y Minneapolis: conforme aumentaba la actividad de ICE y la Patrulla Fronteriza, también lo hacía el número de personas que se registraban para recibir alertas y de usuarios que enviaban reportes desde esas zonas.
Austin describe el crecimiento como principalmente orgánico y basado en el boca a boca.
Una persona recibe una alerta, la comparte con familiares o amigos y estos, a su vez, buscan registrarse para recibir sus propios avisos.
En Long Beach, California, donde Austin vive, afirma que una alerta puede llegar a miles de personas en una zona específica en cuestión de segundos o minutos. Según explicó, esa es precisamente una de las diferencias que busca ofrecer frente a las redes sociales, donde una publicación puede tardar más en alcanzar a las personas que se encuentran exactamente en el lugar donde ocurre un operativo.
¿Qué tipo de actividad de ICE están reportando?
Austin asegura que en los últimos meses ha observado un aumento de reportes relacionados con detenciones durante paradas de tráfico, gasolineras, estacionamientos de tiendas como Home Depot y Walmart, así como citas obligatorias ante autoridades migratorias.
También señala que continúan registrándose avistamientos de agentes en paradas de autobús, calles y otros espacios públicos.
Estas afirmaciones corresponden a la experiencia y observaciones de Austin y de los usuarios de su plataforma y no representan, por sí mismas, una verificación independiente de cada reporte.
Para Austin, la posibilidad de recibir información rápidamente permite que las personas decidan qué hacer con ella.
Dice que algunos usuarios le han contado que, después de recibir una alerta, decidieron no acudir a determinado lugar o avisaron a familiares para que evitaran la zona.
También asegura que grupos comunitarios utilizan algunos reportes para acudir al lugar y verificar qué está ocurriendo.

Una idea que nació hace casi una década
Detrás de la plataforma hay también una historia personal.
Austin asegura que su interés por las operaciones migratorias comenzó mucho antes de crear la red. Dice que estuvo recluido en una prisión donde había un centro de detención de ICE y que fue testigo de las condiciones que enfrentaban algunas personas detenidas.
Según cuenta, esa experiencia le hizo mantener presente el tema durante años.
Por eso, cuando comenzó nuevamente a crecer la preocupación por las operaciones de inmigración durante la administración Trump, decidió retomar aquella idea que había desarrollado en 2017.
“Hay poder en alzar la voz y hacerles saber que somos mayoría en la comunidad y que no vamos a tolerar esto”, afirmó.
Austin sostiene que Stop ICE fue diseñado para que las comunidades puedan apoyarse entre sí y tener acceso rápido a información sobre lo que ocurre en sus propios vecindarios.

El límite entre informar y obstruir
La existencia de este tipo de plataformas también abre una pregunta legal: ¿hasta dónde puede llegar una persona al documentar o informar sobre la actividad de agentes federales?
Austin sostiene que las personas tienen derecho, bajo la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, a fotografiar, grabar y documentar a agentes del orden público cuando se encuentran en espacios públicos.
Sin embargo, el propio Austin reconoce que existe un debate sobre cuándo una conducta puede pasar de ser una actividad protegida a constituir una interferencia con una operación federal.
Para los usuarios de estas plataformas, la diferencia es relevante: recibir o compartir información no significa necesariamente que un reporte sea verdadero, ni que una persona tenga autorización para acercarse a agentes o interferir físicamente con una operación.
Por eso, cualquier persona que reciba una alerta debe considerar que los avisos pueden tener distintos niveles de confirmación. La plataforma permite precisamente distinguir entre reportes confirmados, avistamientos y alertas que todavía no han sido verificadas.
Una red que, según su creador, enfrenta ataques y amenazas
Austin afirma que mantener la plataforma activa también ha representado un desafío.
Dice haber recibido amenazas y enfrentar intentos constantes para interrumpir el funcionamiento del sitio y de la red. También asegura que se han presentado intentos legales para obtener información relacionada con la organización.
El creador sostiene que estos riesgos forman parte del costo de operar una plataforma que busca informar sobre las actividades de ICE.
Además, explica que Stop ICE no funciona como una organización sin fines de lucro ni como una corporación tradicional. Según Austin, el proyecto depende en gran medida de las donaciones y del apoyo de la comunidad para cubrir sus gastos técnicos y mantener el servicio disponible.
“Fue creado para mantener a salvo a la comunidad”
Para Austin, el crecimiento de Stop ICE refleja algo más que el éxito de una plataforma tecnológica.
Asegura que cada vez que ICE intensifica sus operaciones en una ciudad, aumenta también la necesidad de las personas de saber qué está ocurriendo a su alrededor.
“Fue diseñado específicamente para mantenerlos a salvo y proteger a nuestra comunidad”, dijo.
Su apuesta es que la información pueda viajar de teléfono en teléfono antes de que una persona llegue a una zona donde se reporta actividad migratoria.
Así, una idea que Austin comenzó a desarrollar en 2017 terminó convirtiéndose, ocho años después, en una red nacional de alertas que busca conectar a comunidades que quieren saber qué ocurre en sus vecindarios.
La pregunta que permanece abierta es cómo evolucionará este tipo de herramientas mientras continúen las operaciones migratorias y hasta dónde puede llegar una comunidad al documentar, compartir y responder ante la presencia de agentes federales.










