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Compartieron un mensaje para las familias que siguen encerradas. Esta es la historia.
Ese era el momento que esperaron durante cuatro meses maría alejandra y su hija de nueve años, maría antonia, jamás pensaron que unas terminarían convirtiéndose en la peor pesadilla de sus vidas. Ni siquiera yo sabía que a los niños los detenían o que eso era posible.
Desde colombia, bajo el cuidado de la tripulación. En el aeropuerto de miami se reencontraría con su mamá, pero cuando la llamaron para recogerla las cosas dieron otro rumbo.
Ingresan a una oficina donde habían aproximadamente ocho o diez oficiales o firmás una deportación voluntaria o te llevamos a un centro de detención con tu hija, escoge. María alejandra se negó a firmar.
Estaba en proceso de ajuste de estatus y ahí dice, comenzó el calvario. De una interrogación de más o menos ocho a diez horas sentadas en una sala.
La niña se dormía. Yo todo el tiempo decía no deseo contestar, no deseo contestar.
De ahí se las llevaron. No sabían a dónde iban.
Solo al ese sería su destino, sin imaginar que les quedaban 128 días por delante. Le daban crisis, ataques de ansiedad, de culpabilidad, donde lloraba y decía mami, es mi culpa por querer ir a estas vacaciones.
El 6 de enero finalmente le ofrecieron la salida voluntaria. Mi hija se levantó, se díganme si esto es verdad o peleas por tus derechos, por renuncias a ellos para proteger a tu hijo como papá, como mamá.
Renuncias a lo que sea por ya están en colombia, pero aseguran que su historia no termina aquí. Para ellas la lucha sigue siendo tan personal que dicen levantarán la voz sean liberadas.
De hecho, maría antonia quiso dejar un mensaje para quienes hoy permanecen en dili. Hola!
Para los niños que están en sientes triste y vas a pensar que no voy a salir, pero yo te voy a decir la verdad. Yo