KERRVILLE, Texas.- El 4 de julio de 2025 es un día que Texas no olvidará, pues lo que debía ser un día de celebración por la Independencia se convirtió en una tragedia mortal causada por inundaciones repentinas que aún tiene estragos en la población.
A un año de la tragedia en río Guadalupe: testimonios, desapariciones y daños recuerdan que el dolor sigue
Inundaciones repentinas arrasaron comunidades alrededor del río Guadalupe. Además de las cientos de vidas perdidas, la huella del dolor sigue presente en el estado que cambió leyes tras lo sucedido.
A un año de la tragedia que devastó el Hill Country de Texas, sobrevivientes, rescatistas y familiares de las víctimas recuerdan una de los peores episodios en la historia reciente del estado, mientras continúan las investigaciones, los procesos judiciales y las reformas para prevenir un desastre similar.
Las inundaciones dejaron al menos 117 víctimas mortales, además de personas desaparecidas, destruyeron viviendas, negocios y campamentos de verano, y transformaron para siempre comunidades asentadas a lo largo del río Guadalupe.
Una noche que nadie anticipó
Lorena Guillén, propietaria de un parque de casas rodantes ubicado a la orilla del río Guadalupe, recuerda que horas antes del desastre el ambiente era de tranquilidad.
Los visitantes descansaban, escuchaban música y convivían mientras se preparaban para celebrar el Día de la Independencia de Estados Unidos.
"Era una noche negra, espantosísima, truenos, relámpagos. El agua estaba helada. Caía, pero fuertísimo. Pero nadie lo vio venir", dijo en entrevista con N+ Univision.
Guillén relató que a las 2:08 de la madrugada llamó al departamento del sheriff para reportar que el agua ya comenzaba a desbordarse río arriba, aunque, aseguró, aún no existía comunicación suficiente sobre la magnitud de la emergencia.
"Aprender de esos detalles donde yo hubiera podido tener una hora para sacar a la gente o cinco minutos más... hubiéramos podido salvar aunque sea una sola persona", afirmó.
La empresaria confirmó que decidió cerrar definitivamente el parque de casas rodantes después de perder a una familia de cuatro integrantes durante la inundación.
"Fue una decisión que tomamos hace un año porque perdimos a una familia de cuatro personas y no quiero volver a pasar por eso", señaló.
Aunque ha transcurrido un año, asegura que el dolor permanece.
"El dolor nunca se va a ir. Es aprender a vivir con el dolor; esa es la diferencia", expresó.
La familia Tapia sobrevivió tras perderlo todo
Entre los sobrevivientes se encuentran María y Felipe Tapia, residentes de Hunt, quienes lograron escapar cuando el agua rodeó su vivienda durante la madrugada.
"Fue algo como una pesadilla, una película de terror. Todavía yo sueño y no puedo dormir a veces. Eso me ha marcado un poquito mi vida", dijo María Tapia.
Recordó que a las 3:14 de la madrugada observó que el agua ya cubría el exterior de la vivienda.
Felipe Tapia relató que regresó unos instantes por las llaves de su vehículo mientras el agua seguía subiendo.
"Las localicé y me salí, pero ya iba con las llaves así, acá arriba, y el agua ya me llegaba hasta aquí", recordó.
La corriente destruyó su vivienda y causó daños en otras propiedades cercanas, aunque la familia logró sobrevivir.
"Lo importante es estar bien de salud y vivir con lo necesario", dijo Felipe Tapia.
Los Topos de México recuerdan una misión marcada por la tragedia
Un año después de participar en las labores de búsqueda y recuperación en Kerr County, integrantes del grupo Topos Azteca de México afirman que la tragedia permanece entre las experiencias más difíciles que han enfrentado.
Héctor Méndez, conocido como el "Topo Mayor", lamentó la muerte de niñas y adultos durante las inundaciones.
"Muy lamentables los hechos donde fallecieron un grupo de niñas y de gente adulta. Es algo que a nosotros nos duele mucho", afirmó.
Los Topos, organización creada tras el terremoto de 1985 en Ciudad de México, viajaron a Texas para colaborar en las labores de búsqueda.
"Tratamos de rescatar a la gente viva, pero cuando ya no los podemos rescatar por el paso del tiempo y otras circunstancias, hacemos la recuperación para que la gente cierre ese círculo de dolor", explicó Méndez.
Patricia, una de las rescatistas que participó en la misión, describió la experiencia como una de las más impactantes de su carrera.
"Jamás creí ver algo de ese tipo; fue algo muy, muy fuerte y una tragedia muy fea, sobre todo las pérdidas humanas", dijo.
Aún existen personas desaparecidas
Aunque las inundaciones dejaron más de 130 fallecidos, oficialmente permanecen desaparecidos una niña de ocho años del Camp Mystic y el jefe de bomberos de Marble Falls, Michael Phillips.
Según Méndez, aún existe la posibilidad de que los restos sean localizados de manera fortuita.
"Aparecen de manera casual... un ganadero, la gente, de manera totalmente casual los llega a encontrar y es posible que sí puedan aparecer", señaló.
La geografía agravó el desastre
Especialistas señalan que la tragedia fue consecuencia de una combinación de factores meteorológicos e hidrológicos.
Durante varias horas, un sistema de tormentas alimentado por aire cálido y húmedo proveniente del Golfo de México permaneció prácticamente inmóvil sobre la región, descargando grandes cantidades de lluvia sobre las mismas cuencas.
Gabriel Torres, jefe de Meteorología de N+ Univision San Antonio y Austin, explicó que este tipo de eventos extremos forma parte de la historia climática del Hill Country, aunque pueden pasar décadas antes de repetirse.
La región es conocida como el "Flash Flood Alley" o "callejón de las inundaciones repentinas", debido a sus colinas empinadas, valles estrechos y cauces que reaccionan rápidamente ante lluvias intensas.
Aunque el Servicio Nacional de Meteorología emitió avisos conforme aumentaba el riesgo, especialistas advierten que una alerta emitida no siempre significa una alerta recibida, por lo que consideran necesario fortalecer los sistemas de comunicación, los planes de evacuación y la preparación comunitaria.
Camp Mystic enfrenta demandas y cambios legales
La tragedia en Camp Mystic sigue teniendo consecuencias legales.
Las inundaciones causaron la muerte de 28 personas relacionadas con el campamento, entre ellas 25 niñas, dos consejeras y el copropietario y director Dick Eastland.
Un informe elaborado por el Capitolio de Texas concluyó que el desastre no fue únicamente consecuencia de una inundación extraordinaria, sino que también detectó deficiencias en la preparación para emergencias, los planes de evacuación, la capacitación del personal y la respuesta ante las advertencias meteorológicas.
El reporte plantea una de las principales preguntas que hoy forman parte de los litigios: si existió tiempo suficiente para evacuar a las menores antes de que el agua alcanzara las cabañas.
Cici Steward, madre de una de las víctimas, dijo que "Cile permanece en algún lugar entre la devastación del río Guadalupe".
El senador estatal José Menéndez sostuvo que las muertes "se podrían haber prevenido si hubiese existido un plan de evacuación".
Demandas y defensa del campamento
Al menos cuatro demandas civiles responsabilizan a Camp Mystic por presuntas fallas en la atención de la emergencia.
Entre las acusaciones figuran el supuesto incumplimiento de advertencias meteorológicas, planes de emergencia insuficientes, falta de evacuación oportuna y la ubicación de algunas cabañas en zonas vulnerables a inundaciones.
En febrero, familiares solicitaron una orden para impedir modificaciones en distintas áreas del campamento mientras continuaban las investigaciones.
Posteriormente, una jueza ordenó preservar varias estructuras, incluidas cabañas, al considerar que podrían constituir evidencia en los procesos judiciales.
La defensa del campamento sostiene que la inundación fue un fenómeno extraordinario que superó cualquier capacidad razonable de respuesta.
En un mensaje dirigido a las familias, Edward Eastland afirmó: "Hicimos todo lo que pudimos esa noche, y aun así no fue suficiente para salvar a sus hijas. Nosotros también quedamos devastados junto a ustedes".
Texas endurece las medidas de seguridad
Como consecuencia de la tragedia, Texas aprobó la ley conocida como "Heaven's 27", que establece nuevos requisitos para campamentos juveniles.
La legislación exige planes escritos de emergencia, mayor capacitación para el personal, rutas de evacuación claramente definidas, sistemas de alerta y nuevas medidas para reducir riesgos durante inundaciones.
Mientras tanto, Camp Mystic anunció que no reabrirá durante la temporada de verano de 2026 y solicitó protección por bancarrota bajo el Capítulo 11 en una corte federal de Houston.
Según documentos judiciales, el campamento reportó deudas superiores a los 10 millones de dólares. El procedimiento no elimina automáticamente las demandas civiles, pero podría modificar el desarrollo de los litigios.
Un año después, persisten las cicatrices
Mientras Kerr County continúa recuperándose, el río Guadalupe permanece como símbolo de una tragedia que transformó la vida de cientos de familias.
Para sobrevivientes, rescatistas y familiares de las víctimas, el aniversario representa no solo un momento para recordar a quienes murieron, sino también una oportunidad para exigir mejores sistemas de alerta, evacuación y respuesta que permitan evitar que una tragedia de esa magnitud vuelva a repetirse.



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