Entre 15 mil y 20 mil
aficionados protagonizaron una multitudinaria celebración en
Arlington antes del partido que terminó con empate 2-2 entre
Países Bajos y Japón. La fiesta incluyó música, cánticos y una procesión encabezada por el icónico autobús naranja, que recorrió las calles rumbo al estadio. Vestidos completamente de naranja, los seguidores demostraron por qué son considerados una de las aficiones más coloridas del
Mundial.
Arlington dice estar listo para recibir el Mundial de Fútbol tras años de preparación