¿Sabías que
tus alimentos podrían contener mucho más azúcar o sodio de lo que
indica su empaque? Una
normativa con 32 años de antigüedad permite que la tabla nutricional presente
variaciones significativas sin enfrentar sanciones. Esta falta de precisión afecta directamente a
personas con enfermedades crónicas que dependen de datos exactos para cuidar su salud. Expertos exigen actualizar el sistema para que los consumidores tomen decisiones basadas en información verídica.