Los barcos han sido históricamente lugares de contagio de enfermedades. Basta con revisar las crónicas de ultramar, siglos atrás, para descubrir que el escorbuto fue considerada la enfermedad de los marineros. Fue reconocido por primera vez en el siglo XV asociada a síntomas de fatiga, dolores musculares, la inflamación y el sangrado de encías; que podían agravarse fiebre, convulsiones e incluso llegar a causar la muerte. Se creía que la enfermedad estaba causada por la imposibilidad de comer alimentos frescos a bordo y, con ellos, las dosis suficientes de vitamina C.
¿Son los cruceros una trampa para la propagación de virus?
Estos grandes buques vacacionales reúnen características que podrían favorecer la propagación de enfermedades infecciosas. Es un espacio acotado y cerrado, con circulación internacional de personas que comparten estrechamente ambientes y conviven durante un tiempo
Hoy, cada vez más personas deciden vacacionar a bordo de lujosos cruceros. El hecho de que sean un circuito cerrado los puede convertir en caldo de cultivo para la propagación de virus. Se trata de lugares herméticos que cuentan con sistemas de ventilación y de desagüe limitados y que pueden favorecer la transmisión de enfermedades en casos concretos.
Además, a bordo de ellos viajan personas de distintas nacionalidades que conviven durante un tiempo con espacios, a veces, limitados. Ha habido otros ejemplos de brotes en cruceros y suelen estar relacionados con virus respiratorios o gastrointestinales. Entre los más comunes están: la gripe, el sarampión, el covid-19 y el norovirus.
Otros casos recientes
En 2025, se registraron una veintena de brotes gastrointestinales en cruceros que visitan puertos estadunidenses, 14 de ellos fueron causados por norovirus. Es un patógeno altamente contagioso, porque puede propagarse por contacto directo, alimentos o superficies contaminadas. Las condiciones de navegación propician su propagación por ser ambientes cerrados y densamente habitados.
Uno de los brotes más sonados ocurría en octubre del pasado año. Cerca de 100 pasajeros y tripulates del crucero ‘Serenade of the Seas’ quedaron afectados por un brote de norovirus a bordo
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El crucero, de Royal Caribbean, había partido de San Diego y tenía previsto terminar en Miami luego de una travesía de 13 noches. Presentaron síntomas asociados con una infección gastrointestinal, incluyendo vómitos y diarrea severa.
La pandemia de covid-19 puso en el punto de mira a estas grandes embarcaciones. En los primeros meses, más de 40 cruceros registraron casos de coronavirus. Uno de los casos más sonados fue el del Diamond Princess en 2020. Quedó en cuarentena frente a las costas de Japón tras registra r más de 700 contagios de la enfermedad entre pasajeros y tripulación. El covid-19 propició que los protocolos de seguridad a bordo fueran más estrictos, aunque eso no evitó nuevos casos de propagación a bordo.
El episodio más reciente ocurría a principios de este año. Un brote de norovirus en el crucero Westerdam de Holland America que había zarpado de Florida provocó síntomas gastrointestinales en al menos 76 personas, entre pasajeros y tripulantes, durante un itinerario por el este de Asia a finales de febrero. El incidente, detectado cuando la embarcación arribó a Hong Kong el 1 de marzo, motivó la intervención de autoridades sanitarias locales, quienes ordenaron la aplicación de protocolos de desinfección previos a permitir el desembarque. El brote involucró a un total de 2.800 pasajeros y tripulantes, de acuerdo con el Centro para la Protección de la Salud (CHP) de Hong Kong.
Los estrictos controles de mantenimiento, manipulación de alimentos y normativa de convivencia no han logrado frenar los episodios de contagio. A esto hay que sumarle que son cruceros recreativos, donde las personas acuden a divertirse lo que puede relajar las medidas preventivas individuales.






