Este reportaje es parte del programa Addressing Health Disparities de Solutions Journalism Network (SJN).
Muertes por fentanilo disminuyen en Dallas: ¿quiénes han trabajado por reducir las sobredosis?
Las muertes por sobredosis de fentanilo han disminuido en los últimos meses en el condado Dallas, pero ¿Qué o quiénes están detrás de estas estrategias?. Hablamos con Comadres Unidas de Dallas y Más y la DEA sobre las campañas que han llevado casa por casa en los últimos tres años.
DALLAS, Texas.- “Llegaste tarde”, fue la frase que aún resuena en los oídos de Myrna Méndez cuando entregó un volante a una mujer para invitarla a una conferencia sobre los riesgos del consumo de fentanilo.
Estaban rodeadas de policías afuera de un complejo de apartamentos en Northwest Dallas. En un segundo piso estaba el cuerpo de un joven de 17 años, muerto por una sobredosis de fentanilo.
“El muchacho que falleció vivía arriba y el que se la vendió abajo”, me cuenta Méndez justo afuera del lugar.
“Fue muy triste ver a dos madres abrazándose, una perdiendo a su hijo por sobredosis y la otra perdiendo a su hijo que fue a prisión”.
Myrna Méndez es fundadora y líder de Comadres Unidas de Dallas y Más, una agrupación comunitaria que trabaja con concejales, Policía de Dallas y la DEA para acercar servicios de salud y seguridad pública a la comunidad hispana.
Fue en 2022 cuando empezó una de las campañas que más la ha marcado: evitar que el fentanilo llegará a los adolescentes y jóvenes hispanos de Dallas. Fue a las escuelas, a iglesias y también tocó puertas casa por casa.
En 2023, la crisis por fentanilo estaba en su punto máximo, tan solo en el condado de Dallas se registraron 282 muertes por sobredosis, según datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Texas. Ahora, en 2026, se han contabilizado 56 muertes por esta misma causa en Dallas.

Uno de los casos que marcó a la comunidad hispana fue la muerte de tres estudiantes, de entre 13 y 17 años, en Carrollton. Además del reporte de sobredosis en 10 estudiantes, lo que derivó en una investigación federal y el desmantelamiento de una red de venta de pastillas de fentanilo que involucra, incluso, a otros estudiantes.
Pero esta crisis venía desde el 2020, recuerda Myrna, que fue cuando por primera vez escucharon de un concejal hablar del fentanilo, de las 96 muertes reportadas ese año y del temor de que esto llegara a las escuelas.
“Me da muchísimo gusto escuchar que las cifras de sobredosis han disminuido porque partió de un reporte que presentó el Departamento de Policía de Dallas del incremento de las muertes y mi concejal que dijo: ‘Mira a ver qué haces’ y, cómo andamos en todo, nosotros contactamos e hicimos y vamos a seguir”.

¿Cómo en tres años se logran bajar las muertes por fentanilo?
Son varios factores, coinciden Comadres Unidas y la DEA que desde entonces trabajan continuamente para bajar la incidencia de consumo de fentanilo. Su principal función ha sido hablar de tú a tú con madres de familia hispanas y sus hijos.
“Son muchos diferentes aspectos. No nada más es arrestar a la gente, es también educar a la comunidad de los peligros”, asegura Iván Carrera, agente especial a cargo de la DEA en Dallas.
Sin saber qué era y cómo funcionaba este opioide, Myrna inició invitando a DEA y a la Policía de Dallas a dar charlas virtuales, durante el pico también de la pandemia por Covid-19.
“Iniciamos con un Facebook Live primero donde no sabíamos ni qué era el fentanilo. Nos tuvieron que explicar”, cuenta.
“El agente nos dijo: ‘Mira es como una galleta de chocolate’. Le dije: “No, un tamal”.
“Dijo: Es como los tamales, nunca están igual, nunca tienen la misma cantidad de carne y eso es donde está el peligro del fentanilo”.

Y como veía que no siempre la participación era alta, es que decidieron ir casa por casa entregando volantes en vecindarios de mayoría hispana para hablar, principalmente con madres de familia sobre los riesgos del fentanilo.
Para 2022, el condado Dallas registraba 204 muertes por sobredosis de fentanilo. La DEA vio que tenía que ir más allá de confiscar píldoras e iniciaron con campañas nacionales como “One Pill Can Kill” (Una pastilla puede matar).
“Es que (la comunidad) pueda ver y saber que hay gente hispana aquí en Dallas trabajando para ayudarles a ellos. Yo soy de ascendencia hispana y tengo mucho orgullo de ser hispano y luchar contra esta amenaza que es el fentanilo y si yo lo puedo hacer, todos lo pueden hacer”, añade Carrera.

Tanto la DEA como Comadres Unidas de Dallas y Más coinciden en que es complicado que la comunidad hispana se atreva a ir a charlas donde se hable del riesgo de drogas.
De hecho, buscan alternativas como ofrecer exámenes médicos gratis o alimentos para que más personas atiendan estas charlas.
Aunque las cifras por sobredosis han disminuido drásticamente, el riesgo con el fentanilo es que mientras exista la dependencia una sola dosis podría ser mortal.
Los cárteles mexicanos ajustan las dosis en las píldoras
La DEA advierte sobre nuevas tácticas de cárteles para generar dependencia y seguir distribuyendo el fármaco. Antes en la incautaciones veían que 7 de cada 10 pastillas tenían dosis mortales, ahora las dosis han bajado y en promedio 3 de cada 10 podrían ser mortales.
“Sabemos que ellos no duermen. Ellos buscan una manera u otra de presentar esta droga con la comunidad y nuestro trabajo es detenerlos y que tengan contabilidad por lo que están haciendo”.
Por esto en Dallas se seguirá hablando del fentanilo. La DEA prepara una convención regional para el 15 de octubre, de 9am a 4pm, en Dee J. Kelly Alumni Center en TCU en Fort Worth.

Myrna seguirá tocando puertas y repartiendo muestras de Narcan, medicamento de emergencia que revierte los efectos de los opioides, para repartir.
“Queremos hacer la presentación de los peligros del fentanilo, pero a la misma vez presentar el Narcan y darles una muestra de cómo se usa”, expresa.
Comadres Unidas de Dallas y Más aspira a que más madres hispanas, sin estigma y sin miedo, conozcan y hablen de los riesgos del consumo de drogas en sus hijos.
Esperan, a corto plazo, reinventar sus campañas de intervención y llenar auditorios, pero por ahora están trabajando con distritos escolares para dar la información con las madres hispanas la necesitan: cercana y en español.

















