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Un hijo de aarón. Yo le voy a dar el hijo que tú no puedes darle, porque eres una mujer marchita.
Los declaro marido y mujer. (aplausos y vítores) ¡vivan los novios!
Puede besar a la novia. (aplauden) por fin, por fin estaremos juntos para siempre.
(ríen) mi amor, ¿todo bien? Todo en orden.
Sigue durmiendo. ¿a dónde vas?
Se me fue el sueño por la emoción de nuestra boda. Y voy a caminar un rato por la playa.
¿quieres que te acompañe? No, no, no, tú descansa, no tardo.
Ok. - descansa.
- cuidado. Sí.
(llaman a la puerta) pensé que no ibas a venir. No me dejaste de otra.
No parabas de mandarme mensajes. Solo a ti se te ocurre venir a mi luna de miel.
Ay, ¿y dejar que la insípida de margarita te disfrute solo? No, chiquito.
Tú eres un hombre compartido. ¿sabes por qué me casé con margarita?
Para quedarme con el hospital de su papá. Y hasta estoy en la mesa directiva.
Por eso he sido muy paciente. Pero no me puedes negar unos besos.
Te deseo, aarón. Te deseo tanto que no podía faltar a tu luna de miel.
Aquí están las historias clínicas que me pidió, doctor. ¿qué pasó?
Todo listo. Vamos a tener las vacaciones que queremos y pagadas por mi suegro.
(ríen) m'hija. - estoy embarazada.
- ¿embarazada? Sí, mi amor, estamos esperando un hijo.
No te dije nada para darte la sorpresa junto con mis papás. - qué gran noticia, hija.
- ya sé. Felicidades, mi vida, felicidades.
- gracias, pa. - ay, qué alegría.
Gracias. Y no fue que no supiera cocinar, ma.
Ese día empezaron mis síntomas de embarazo. Por supuesto, te va a atender la mejor ginecobstetra del hospital.
- bueno. (ríe) ¿no dices nada?
Claro que sí. Perdón, me tomaste por sorpresa.
Es la mejor noticia que me has podido dar. (ríen) me iría soltando las riendas del hospital.
Es muy pronto para eso, aarón. Aún me siento con la fuerza para estar frente al hospital.
Sí, eres parte del consejo. Pero la última decisión la tomo yo.
Lo sé. Mi única intención era que usted se retirara a buena edad, para que pudiera disfrutar de su tiempo libre.
Aunque las cosas se harán como usted diga. Con permiso, voy a ver lo del consultorio del nuevo doctor.
- ¡ay! - ¡ay, perdón!
Discúlpame, venía... No te preocupes, yo también salí del consultorio sin fijarme.
Pues para compensarte, ¿te invito a comer? ¿qué dices?
Te lo agradezco, pero estoy casada. Tu esposo es un hombre muy afortunado.
Pero puedo ofrecerte mi amistad. Soy ricardo barragán.
Trabajo en este hospital. Ah, ¿en serio?
Mira, no te había visto. Yo soy margarita vázquez, la hija del director.
Mucho gusto. Tu papá me contrató hoy, pero empiezo a trabajar a partir de mañana.
Pues nos estaremos viendo porque... ¿quién iba a decir que margarita es una mosquita muerta?
¿qué pensará aarón cuando sepa que su esposa está coqueteando con el nuevo doctor? (gemido de dolor) ¡aarón!
¡aarón, ven, corre! (llora) (grita y llora) de la doctora.
Así llega a pasar. El cuerpo no reacciona como esperamos.
(suena el teléfono) si quieres, contesta. No es necesario.
Ya quedé con tu papá que me quedaré a cuidarte. Otro doctor se hará cargo de mis pacientes.
En este momento, lo más importante eres tú. Tranquila.
Tenemos que hablar. Aquí no.
- tienes que controlarte. - ay, ¿qué pasa, aarón?
¿ya no te gustan mis caricias? Sabes que sí, pero ahora no es el momento.
Tengo algo importante que decirte. Será más tarde.
Yo te busco en tu departamento. Está bien.
Así te recordaré porque vale la pena que estés conmigo. Necesito que me confirme...
Listo, doctor. Ya le quité la pestaña que tenía en el ojo.
- ¿está bien? - sí, gracias.
Puede retirarse. Con permiso, doctor.
¿qué es lo que estaba pasando? ¡quiero la verdad!
Lo que vio. Me entró una pestaña al ojo y la enfermera me ayudó a quitarla.
Solo eso. Tendrá que irse acostumbrando.
No puedes botarme tan fácilmente. Estoy esperando un hijo tuyo.
No voy a caer en tu chantaje. Nadie me asegura que ese hijo es mío.
Así que olvídate de que yo me haga cargo de ese escuincle. Claro que es tuyo.
No, lo creo. Y como no quiero que hagas un escándalo, estás despedida.
Mañana ya no te presentas en el hospital. Tu esposo me corrió.
Ah, pues no sé por qué, pero sabes que yo no me meto en asuntos del hospital. Esto sí te interesa.
Vengo a decirte que estoy esperando un hijo de aarón. Yo le voy a dar el hijo que tú no puedes darle, porque eres una mujer marchita.
¿porque no he podido ser mamá? Claro que no, mi amor.
Lo que pasó fue una estupidez de mi parte. Te pido que me perdones.
Te juro que no quise fallarte. Tú eres la mujer de mi vida.
Lo olvidaste, y pues embarazaste a esa mujer. No estoy seguro de que ese hijo sea mío.
Azucena se está aprovechando de la debilidad que tuve. Por favor, perdóname, margarita.
Te juro que no volverá a pasar. ¿me perdonas?
¡aaron! ¿qué crees?
- ¿qué? - mira.
¿otra vez estás embarazada? Sí.
Después de intentarlo tantas veces, otra vez estoy esperando un hijo tuyo. ¿no te da ilusión?
Por una parte sí, pero, por otra, no sé si es el mejor momento. ¿por qué no?
Ambos queremos tener un hijo y con su llegada se fortalecerá nuestro matrimonio. No has estado bien de salud.
Y yo no quisiera distraerme en el trabajo ahora que el hospital está creciendo. Entonces, ¿no quieres que tenga este hijo tuyo?
Claro que sí. Claro que sí, disculpa que haya reaccionado (suspira) ¿qué pasa?
¿qué pasa? ¡otra vez!
¡otra vez! Estás sangrando mucho.
Voy a hablarle en la ambulancia. Me preocupé mucho cuando supe que estabas aquí.
Ya fui al banco de sangre para reponerle al hospital la sangre que te transfundieron. Sí, gracias.
¿y qué fue lo que pasó? Mi doctora sigue sin explicárselo.
A que aarón sea un padre para tu hijo. De verdad que eres una tonta por pensar que aún estoy embarazada.
Perdí mi hijo por culpa de aarón. ¿y por qué aseguras que fue él?
Porque tengo la prueba y voy a mostrártela. Aarón nunca lo supo, pero puse cámaras en mi departamento para grabar todos mis encuentros con él.
Un día llegó con un arreglo de flores y... Me puso algo en mi bebida.
Y poderlo disfrutar contigo. - (suena el timbre) - ok.
Así que podemos hacer lo que tú quieras. Ricardo, qué sorpresa verte aquí.
- hola. - hola.
Tu papá quiso que tuvieras los resultados de los estudios que te practicaron y, como estaba por la zona, me ofrecí a traértelos. Muchas gracias, eres muy amable.
Antes de irme, ¿puedo pasar a tu baño? Claro que sí, adelante.
Permiso. ¿qué hacen estos medicamentos aquí?
Pensé que querían embarazarse. ¿dónde estaban?
En tu baño. Y tú sabes que estos son anticonceptivos.
Y esto es un medicamento abortivo. No me puedes hacer esto.
Por favor, diles que me suelten, margarita. Margarita, por favor, yo no hice nada.
Suéltenme, yo no hice nada. Margarita, por favor.
Ya sé que no tiene caso que lo siga negando. Es verdad.
Me casé con margarita por interés. Y provoqué sus abortos para que nada me atara a ella.
Tu mamá me abrió. Espero que esté bien.
Claro que sí, me da gusto que vengas a visitarme. (ríe) hola.
Tu jardín te está quedando muy bien. Sí, ¿verdad?
No cabe duda que tienes talento para esto. Me ha servido como terapia.
Mi psicóloga me aconseja que lo mejor es que tenga la mente ocupada para no pensar en lo ocurrido y eso. ¿y no te ha dicho que te des otra oportunidad para volver a amar?
(suspira) eh... Es que siento que todavía no es tiempo.
Aún tengo mucho que superar. No te olvides que yo estaré a tu lado.
Y voy a hacer todo lo posible para que florezcas nuevamente y nunca más vuelvas a pensar que eres una flor marchita. Sé que lo lograré.
Volveré a ilusionarme, a amar. Y también sé que cuando llegue ese día, tú y yo podemos tener una gran historia de amor.