Ciencia

Profesor del RUM diseña tecnología para la Estación Espacial Internacional

El catedrático Arturo J. Hernández Maldonado recibió una subvención de $150,000 por parte de la NASA para su proyecto de purificación de aire.
29 Ago 2016 – 1:13 PM EDT

Los astronautas en la Estación Espacial Internacional de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos ( NASA), podrían respirar pronto un aire mucho más puro y con menos gasto de energía gracias a tecnología basada en un material creado en un laboratorio del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM).

La NASA concedió recientemente una subvención de 150 mil dólares a Arturo J. Hernández Maldonado, catedrático del Departamento de Ingeniería Química (INQU), para desarrollar y transferir tecnología con el absorbente que él diseñó, también con fondos de investigación de la NASA.
Es la primera vez que el programa Small Business Technology Transfer (STTR), de esa organización, otorga fondos como este a Puerto Rico.

“En la NASA tienen lo que se conoce como el Technical Readiness Level (TDR) que determina cuán lista está la tecnología, en una medida de nueve escalones. Cuando esto comienza como ciencia, está en el nivel uno y en el camino empiezas a hacer demostraciones”, dijo Hernández.

Agregó que “la organización provee programas de fondos Small Business Innovation Research (SBIR) y STTR que son para eso y solicitan al investigador considerar hacer un prototipo y unas pruebas porque ya ha demostrado que puede remover el dióxido de carbono (CO2) de manera eficiente a nivel de laboratorio. Ahora viene la parte de aumentar la escala de síntesis porque necesitan mucho material, así como también comprobar su tolerancia mecánica, vibración, humedad y la regeneración”.


El ingeniero químico resumió su trayectoria de una década de trabajo con la NASA y el desarrollo del material que diseñó en su laboratorio y que cumple con el reto de filtrar CO2 en las cabinas de los astronautas y proveer mayor pureza en términos del aire que respiran.

Detalló que, básicamente, lo que busca la entidad es reducir la concentración del dióxido de carbono en la estación espacial, que es de 5,000 mil partes por millón, contrario a las 400 partes por millón que se respira usualmente en nuestro planeta.
Esa diferencia puede causar un poco de migraña, lo que se resuelve con medicamento para el astronauta.

Ante esa premisa, la División de Medicina Fisiológica de la NASA hizo una petición a los ingenieros de una tecnología que reduzca la concentración a 1,000 partes por millón, que no consumiera mucha energía, amigable con los diseños existentes y que provea un mejor ambiente en sus condiciones de trabajo a los navegantes espaciales.

Precisamente, en esa parte estriba el trabajo de Hernández y su equipo que buscará reemplazar el absorbente que está en la estación espacial, pero sin un cambio en el diseño del sistema global de apoyo de vida, solo en el material o componente activo.

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