El vicepresidente
JD Vance afirmó que el gobierno de Irán muestra divisiones internas que complican el proceso de negociación con la Casa Blanca. Vance explicó que la
fragmentación entre el líder supremo y otros funcionarios de menor rango genera posturas contradictorias, lo que
dificulta descifrar los objetivos reales de Teherán. Ante esta incertidumbre,
la administración estadounidense mantiene una postura fija: exige un compromiso permanente para evitar que Irán desarrolle armas nucleares.