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Lincoln Project

El meteórico colapso del Lincoln Project, el más conocido grupo anti-Trump

Lincoln Project ayudó a evitar la reelección de Trump, pero ahora el más exitoso superPAC conservador de la campaña 2020 experimenta una crisis en varios frentes que amenaza su supervivencia.
21 Feb 2021 – 01:29 PM EST
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Entre escándalos de abuso sexual, peleas internas, el éxodo de varios de sus fundadores, cuestionamientos sobre aspectos financieros y problemas para mantener sus recaudaciones online, el Lincoln Project está atravesando una etapa que amenaza la supervivencia del grupo conservador anti Donald Trump que más notoriedad logró en su afán por sacar al expresidente de la Casa Blanca.

Parece una paradoja que, cumplido el cometido de evitar la reelección de Trump apelando a los “verdaderos conservadores” estadounidenses, la llegada de 2021 tenga a la organización contra las cuerdas y con su futuro incierto, al punto que varios de los republicanos que la fundaron en diciembre de 2019 hoy aconsejen su disolución.

El SuperPAC anti-Trump logró notoriedad durante la campaña del 2020, gracias a una creativa estrategia de comunicación que hacía un uso intensivo de las redes sociales, logrando que muchos de sus contenidos ganaran viralidad. Del mundo de los “Nunca Trump”, eran los más conocidos.

Los problemas empezaron con la llegada del 2021, cuando se supo por una investigación de The New York Times que John Weaver, uno de los fundadores, era acusado de “comportamiento inapropiado” por parte de varios hombres jóvenes. Dos semanas antes, una publicación conservadora, The American Conservative, sacó una pieza llamada “El depredador del Lincoln Project” en la que se presentaba la acusación.

“John Weaver mantuvo una vida secreta construida sobre el engaño en todo nivel. Es predador, un mentiroso y un abusador”, fue la reacción del Lincoln Project cuando todo se hizo público, en un comunicado en el que extendió sus “simpatías” a los afectados.

Lincoln Project contrató una firma para investigar los señalamientos en su contra, pero han surgido informaciones que parecen señalar que los líderes del grupo sabían del comportamiento de Weaver mucho antes de lo que públicamente han reconocido.

Peleas internas

Weaver, quien fue estratega de las campañas de los republicanos John McCain en 2000 y de John Kasich en 2016, se había retirado a mediados del año pasado de su puesto en la directiva alegando razones médicas.

En días recientes, informó que no volverá al cargo en un comunicado en el que se disculpó por haber enviado “mensajes inapropiados” y haber “hecho sentir incómodos” a sus destinatarios, aunque dijo creer que todos habían sido de manera consensual.

Ninguno de los hombres que habló con The New York Times acusa a Weaver de haber hecho algo ilegal, más allá de las sugerencias de que les podría conseguir trabajos en el mundo de la política con mensajes “sensuales”.

Casi al mismo tiempo que se ventilaba el caso de Weaver, la única mujer entre la plana mayor de la organización, Jennifer Horn, exjefa del Partido Republicano de New Hampshire, renunció a su puesto por supuestas desavenencias en la contratación que fueron aireadas por el propio Lincoln Project de una manera que no la dejaba a ella bien parada.

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El Proyecto Lincoln, un movimiento de republicanos conservadores que critican, se burlan y esperan una derrota de Trump


Según la explicación que dio el grupo en un hilo en su cuenta Twitter, la directiva había rechazado la exigencia de Horn de recibir un pago mensual de $40,000 como consultora y un “bono inmediato por contratación” de $250,000, así como un equipo de ayudantes para su oficina.

Horn asegura que esa es una descripción “patentemente falsa” y en un comunicado dijo que “es claro en este punto que mi visión sobre cómo se manejan los esfuerzos del Lincoln Project y la mejor manera de llevarlo al futuro en medio de estos terribles eventos han divergido”, dando a entender que el caso Weaver fue la causa de su partida.

Además, para neutralizar las "inexactitudes" de los reportajes sobre el grupo, Lincoln Project publicó mensajes privados de Horn con una periodista, sin el consentimiento de ninguna de ellas, y aunque los borró rápidamente, dejó la impresión de que el grupo usa tácticas agresivas muy similares a las del objetivo original de sus esfuerzos: el expresidente Trump.

La "felicidad de Trump"

La empresa que procesaba las donaciones online para el Super PAC, Anedot, le ha cerrado la cuenta tras la revelación de “ciertos incidentes que motivaron que nuestro equipo de contadores notificara al dueño de la cuenta que les sería cerrada”, de acuerdo con un comunicado de la empresa enviado a la cadena de noticias CNBC.

Aunque Anedot no especificó cuáles eran esos “incidentes”, ha habido señalamientos sobre cómo algunos de los directivos del Lincoln Project habrían beneficiado a sus propias empresas con contratos millonarios para trabajar con la organización.

En su poco más de un año de existencia, Lincoln Project logró recaudar más de $87 millones, de acuerdo con datos de la Comisión Electoral Federal.

Mientras la popularidad de sus contenidos en redes era notoria, su efectividad política final es algo más debatible, considerando que ellos apelaban al conservador tradicional, a ese “verdadero republicano” que se encontraba a disgusto con el control que Trump había hecho del partido.

Pero en su fallido intento por la reelección, el presidente-candidato logró 6% más de votos republicanos en 2020 frente a los que obtivo en 2016, de acuerdo con un análisis de los resultados que hizo The Washington Post.

De hecho, en la línea de defensa de la organización, algunos han dicho que sus problemas benefician al campo de Trump, una gran fuerza con el que todavía deben batallar para controlar el movimiento conservador de cara a las elecciones de mitad de período de 2022.

“¿Sabes quién sería el hombre más feliz del mundo si no tuviera que lidiar nunca más con Lincoln Project? Donald Trump”, escribió en un tuit Stuart Stevens, otro integrante original del proyecto, quien defiende a lo que llama “el más efectivo Super PAC de la historia”.

Pero otros dos fundadores, Kurt Bardella, quien dejó de ser asesor del grupo cuando empezaron a airearse los problemas, y George Conway, quien se apartó meses antes para centrarse en la relación con su esposa Kellyanne Conway y su hija Claudia, parecen considerar que es tiempo de disolver el proyecto.

“Ya, ciérrenlo, se acabó”, tuiteó Bardella, a lo que Conway añadió que “es una pena y no deberíamos olvidar el trabajo duro de tantas personas y las cosas positivas que la organización hizo, pero sí, pienso que (Bardella) tiene razón”.

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