El presidente Donald Trump defendió este martes la construcción del polémico salón de baile de la Casa Blanca, pese a las críticas por el costo del proyecto y la solicitud de fondos federales para reforzar la seguridad del complejo.
Donald Trump dice que los estadounidenses no pagarán el salón de baile y que será un regalo
La administración de Donald Trump solicitó al Congreso mil millones de dólares para reforzar la seguridad del recinto presidencial, incluyendo medidas relacionadas con el nuevo salón de baile
Durante un recorrido con periodistas por la obra, Trump aseguró que el nuevo edificio será un “regalo para Estados Unidos” y afirmó que el costo estimado de 400 millones de dólares será cubierto por donantes privados, incluido él mismo.
“Esto no lo pagarán los contribuyentes”, declaró el mandatario mientras observaba el avance de la construcción sobre el terreno donde antes se ubicaba el Ala Este de la Casa Blanca.
Sin embargo, la polémica creció luego de que su administración solicitara al Congreso mil millones de dólares para reforzar la seguridad del recinto presidencial, incluyendo medidas relacionadas con el nuevo salón de baile.
La propuesta encontró resistencia entre legisladores republicanos y quedó fuera de un proyecto legislativo tras el fallo del parlamentario del Senado, en medio de críticas por el elevado gasto mientras los estadounidenses enfrentan altos precios en gasolina y alimentos debido a la guerra con Irán y las afectaciones al suministro petrolero.
Trump llevó a la prensa hasta una plataforma con vista directa a la construcción, donde destacó las características del edificio y aseguró que contará con un techo “completamente plano”, elaborado con “acero muy resistente” y supuestamente “a prueba de drones”.
Según explicó, el complejo se extenderá seis pisos bajo tierra y albergará un hospital militar, oficinas para la primera dama, instalaciones de investigación, cocinas y un salón con capacidad para mil personas.
“Nunca se construirá otro edificio como este”, aseguró.
Pese a sus declaraciones, el proyecto enfrenta rechazo público y batallas legales. Una encuesta de Ipsos reveló que el 56% de los estadounidenses se opone a la demolición del Ala Este para construir el salón de baile, mientras que solo el 28% lo respalda.
Además, el grupo National Trust for Historic Preservation presentó una demanda para detener la obra hasta que el Congreso apruebe formalmente los planes de construcción.
Trump insistió en que probablemente tendrá “muy poco” tiempo para disfrutar el recinto, ya que aseguró que estará listo en septiembre de 2028, apenas meses antes de concluir su mandato.









