El presidente
Pedro Sánchez restringe el paso por el espacio aéreo de España a todos los
aviones militares vinculados con el conflicto en Medio Oriente. La medida también bloquea el uso de bases logísticas estratégicas dentro del territorio,
una decisión que impacta directamente en las operaciones de la Comunidad Europea. Sánchez justifica esta determinación tras
calificar la guerra como imprudente e ilegal, priorizando la neutralidad geográfica de su país ante la escalada bélica.