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Interés Humano

Misión hasta el árbol solitario: Una familia que vive sin límites

“Si no habla, yo soy su boca; si no camina, yo soy sus pies y si no ve, yo soy sus ojos”, con estas palabras describe Santiago Irrizary su dedicación a su hija Caroline, quien padece de perlesía cerebral.
8 Jul 2016 – 5:54 PM EDT

GUAYNABO, Puerto Rico.- Apenas eran unos jóvenes cuando se enteraron que esperaban gemelos. Como toda pareja joven, vivían momentos de emoción e incertidumbre. Sin embargo, no tenían idea de los retos que tenían por delante.

Santiago Irizarry y su esposa Rebeca Velázquez enfrentaron la pérdida de un hijo, mientras Caroline, quien ahora tiene 25 años, nació prematura. Debido a estas complicaciones, ahora padece de perlesía cerebral, un trastorno neurológico que le afecta el control muscular. No obstante, esto nunca ha representado un problema para la familia, de hecho, aseguran que viven su vida sin límites.

Por años, Santiago, conocido como "Chago", se ha dedicado al deporte de forma aficionada. Igualmente, su esposa y su hijo menor también disfrutan del deporte, al punto que en Puerto Rico son muy reconocidos en el mundo de los tríalos y los Iron Man, pues compiten bajo el nombre Team Caroline Sin Límites.

Chago y su esposa se han entregado en cuerpo y alma en hacer que Caroline sea parte de cada evento y actividad en la que participan. “Nosotros siempre hemos sido una familia bien unida. Nos encanta hacer de todo y hacerlo juntos, que es lo más importante para nosotros. A donde vamos nosotros está ella y donde está ella, estamos nosotros”, afirmó el patriarca de la familia.

Tras insistencias de amistades que les aseguraban que eran un ejemplo e inspiración para muchos, y por un documental que vio por televisión de la historia de Dick y Rick Hoyt, cuya historia es muy similar a la de ellos, decidió iniciar su equipo.

En Puerto Rico, Team Caroline Sin Límites cuenta con el apoyo de la comunidad deportiva. Cuando compiten en los tríalos, el hijo menor de la pareja, Santiago Andrés Irizarry es quien se encarga de la parte de natación. Con un arnés especial, se amarra a la cintura una balsa en la que Caroline va acostada.

Para la segunda etapa -en bicicleta- Chago llega hasta la orilla y toma a su hija en brazos, corre hasta su bicicleta que tiene amarrada una silla de ruedas especial y de ahí salen hasta encontrarse con su esposa para la recta final, donde Rebeca corre empujando a su hija.

“De esta forma hacemos un tríalo de cuatro”, dijo entre risas Chago en entrevista con UnivisionPR.com.

“De verdad que uno a veces se pone a pensar y miramos atrás y es que no nos pasa por la mente el que esto sea una carga. Vivir de esta forma, haciendo lo que amamos y haciéndolo con nuestro milagro de vida (Caroline), es vivir sin límites”, sentenció.


El reto de subir a Caroline en silla de ruedas al árbol solitario

Por su amor al deporte y a la naturaleza en Puerto Rico, un buen día se les ocurrió la idea de subir al Cerro de los Cielos, donde ubica el árbol solitario. Sabía que era una ruta que tenía que hacer con toda su familia, pero ¿cómo llegar a la cima con Caroline en silla de ruedas?

Si alguien podía lograrlo es la familia Irizarry Velázquez que una vez demostró que no hay nada ni nadie que limite lo que pueden hacer junto a su hija.

“Ella (Caroline) tiene unas 12 cirugías a las que ha tenido que someterse, pero eso nos convence cada vez más que es un regalo, que no podemos desaprovechar ni un instante. Ella es nuestro milagro de vida y ahí estaremos, juntos hasta el último momento”, comentó.

Así fue como Chago decidió que quería llevar a Caroline al árbol solitario, también conocido como el 'palito de la autopista', ése que se divisa a lo lejos mientras uno transita la PR-52, una carretera de peaje en Puerto Rico conocida como la Autopista Luis A. Ferré. Pasa desde la PR-1 en el suroeste de Río Piedras y se dirige al sur hasta su intersección con la PR-2 en Ponce.

Según describen todos los que se han aventurado al árbol solitario, al llegar arriba la sensación es única. Chago ya había ido unas tres veces anteriormente, pero esta última fue muy especial. No solo llegó con toda su familia, pero “llegar con tanta gente, amigos y otros tantos que se unieron a mi llamado, no tengo palabras para describirte lo que se siente. Lo recuerdo y me pongo a llorar”, contó en entrevista con este medio.

El poder darle a su hija la experiencia de gozar del aire fresco en ese punto único en Puerto Rico le ha dado más motivos para “creer en lo grandioso de la vida, en que no hay reto que la mente no pueda superar y que la isla, pese a la situación económica y lo mal que puedan estar las cosas, nuestra isla es grande, hay gente buena y tenemos el potencial de hacer cosas maravillosas”, dio sin titubear.


Team Caroline Sin Límites subió al árbol solitario

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"Me tiré al piso y solo dije: 'lo hicimos'"

La tarea no fue una fácil, pero gracias a un grupo de amistades que regó la voz, unas 70 personas se unieron al reto de llevar a Caroline, con todo y su silla de ruedas, al árbol solitario, por lo que primero fueron en una guagua 4 X 4 hasta donde el camino lo permitió. Para lograr este acceso, Chago estuvo en contacto con el dueño de una de las tres fincas que rodea al famoso árbol.

El grupo iba sumamente preparado. Cada uno llevaba las provisiones que necesitaban, tenían la ropa adecuada y la silla en la que Caroline haría el trayecto estaba equipada. Habían practicado cómo cargarla y por dónde harían el recorrido, algo que Chago recalca es de suma importancia.

“Hay personas que van con tenis de salir a pasear, sin agua, y sin tener condición física”, criticó. “Hay que ir con tenis de tracción, con bastante suministros de agua y gatorade para mantenerte bien hidratado, ropa que no te ahogue y lo más importante, con calma. No hay que apresurarse porque así pasan los accidentes.”, sentenció.

Una vez listos, comenzaron amarrando las sogas que la sostendrían y el grupo se comenzó a poner en fila no sin antes hacer una oración.

Confiados en que conocían el camino y que contaban con un grupo de amigos que los apoyaría cada paso, empezaron a caminar monte arriba. La zona ya estaba marcada con cintas de color rojo y amarrillas que guiarían el camino de ida y de vuelta. Esto para prevenir extraviarse como ha pasado a muchas personas en las últimas semanas.

Las autoridades locales no recomiendan aventurarse por las áreas que colindan con la PR 52 ya que no hay estacionamiento disponible y la zona para subir no cuenta con marcas que ayuden a identificar la ruta.

Una vez listos, se acomodaron a cada lado de la soga y comenzaron a subir la montaña halando la silla de rueda en la que iba Caroline mientras otro grupo se encargaba de darle estabilidad a la silla.

Tardaron unas dos horas y media en poder subir. La ruta por lo general puede tomar una hora y media, dependiendo de la agilidad física de quien sube. Sin embargo, debido a que iban con Caroline en su silla de ruedas, tuvieron que ir despacio y tomando las debidas precauciones. Según contó Chago, la silla especializada pesa unas 50 libras y su hija pesa unas 110 libras.

“Cuando llegué no pude contener las lágrimas. Me tiré al piso y solo dije: 'lo hicimos'”, recordó muy emocionado.


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