Al menos 22 periodistas han muerto desde que inició la invasión rusa a Ucrania. Uno de ellos fue Brent Renaud, quien junto con su socio Juan Arredondo, había viajado a Ucrania con el objetivo de documentar el drama de los refugiados. Aquellos que huyen de la guerra con su vida en forma de maleta, caminando por días hasta encontrar una nueva tierra a la que quizá en algún momento puedan volver a llamar hogar. La guerra de Ucrania, como toda guerra, tenía dos frentes. Uno era el conflicto armado, la trinchera con drones volando bajo y dejando caer proyectiles que dejan una estela de muertes. El otro era el frente de los vivos, los que buscan salvarse y huir de su propio país. Bajo la premisa de mostrarle al mundo lo que estaba ocurriendo en ese lado de la guerra fue que Brent Renaud y Juan Arredondo llegaron a Irpín el 13 de marzo de 2022. Apenas unas semanas de haber iniciado el conflicto. Juan y Brent abordaron un auto y siguieron una ruta que los llevaría a encontrarse de frente con el rostro más esperanzador de un país bajo fuego, solo que en el camino se encontraron con un soldado ruso que llevaba un AK-47.
El costo de narrar desde una guerra
Por su labor periodística en Ucrania, Juan Arredondo sufrió una emboscada donde perdió la vida su colega y amigo, Brent Renaud. Hoy, tras un largo proceso de trabajo, el documentalista reflexiona sobre el instinto de no dejar de grabar, el peso de la supervivencia y la importancia de combatir la desinformación en las zonas de conflicto.


Pregunta: ¿Cómo nace la idea de convertir esta experiencia en un documental? Entiendo que gran parte del material se grabó en momentos de caos absoluto.
Juan Arredondo: Empezó casi como un ejercicio de memoria. Tras el ataque, yo estaba muy sedado en el hospital y empecé a grabar audios y videos para que no me fallara el recuerdo de lo que estaba pasando. Por otro lado, Craig (hermano de Brent Renaud), cuando viajó a reclamar el cuerpo de su hermano, lo primero que empacó fue una cámara. Es un instinto. Ellos tenían un pacto: nunca dejar de grabar y recuperar el cuerpo del otro si algo pasaba.
Pregunta: ¿Cómo terminan en ese punto ciego en Irpín?
Juan Arredondo: Veníamos de Centroamérica y Grecia. Cuando estalla la invasión en Ucrania, decidimos incluirla en el seriado. Al llegar a Kiev, notamos que la ciudad era un lugar de tránsito, no de refugio. Veíamos carros civiles con banderas blancas y letreros de "niños a bordo" que tenían impactos de bala. Nos dijeron que venían de Irpín. El 13 de marzo decidimos ir allá. Tuvimos que dejar nuestro vehículo porque los puentes estaban destruidos y seguimos a pie hasta que Vladimir, un civil que evacuaba personas, nos ofreció llevarnos en su carro hacia la zona de evacuación.
Pregunta: ¿Cómo fue ese momento exacto del ataque?
Juan Arredondo: Llevábamos unos 15 minutos en el carro. Yo iba atrás y Brent en el asiento del pasajero. De repente, vi a un soldado salir de una trinchera con un AK-47 apuntándonos. Grité: "¡Nos van a disparar!", y me tiré al piso del carro. Empezó una balacera que en mi mente duró horas, aunque fueron segundos. Cuando el carro se averió y se detuvo, miré a Brent y vi que tenía una herida mortal cerca de la oreja. Traté de parar el sangrado, pero ya había fallecido. Yo estaba herido en el glúteo y perdía mucha sangre. Vladimir logró sacarme de allí y me evacuaron en otro carro hacia un hospital pediátrico en Kiev.
Pregunta: ¿Se llegó a saber por qué les dispararon si eran civiles y prensa?
Juan Arredondo: No hay una conclusión oficial. Sabemos que eran tropas rusas. Un año después regresé y hablé con Vladimir; él decía que ese sector supuestamente era un corredor seguro. Quizás fue una confusión por la distancia, o quizás simplemente las reglas de respetar a la prensa ya no existían para ellos. El carro tenía insignias de civiles, pero nos atacaron igual.
Pregunta: Muchos cuestionan por qué los periodistas se arriesgan tanto. Después de casi morir, ¿crees que vale la pena seguir ahí?
Juan Arredondo: Es más urgente que nunca. La narrativa se puede distorsionar; Putin decía que los agresores eran los ucranianos, y nosotros estábamos ahí para evidenciar que era un ataque indiscriminado contra civiles. Nuestra función es verificar y humanizar a los que sufren. Si no estamos allí, la verdad se tergiversa.
Pregunta: El documental ha llegado a la nominación al Oscar. ¿Cómo recibes este reconocimiento después de un sacrificio personal tan alto?
Juan Arredondo: Es una mezcla de emociones. Siento orgullo porque logramos el tributo a Brent, pero también humildad. No hago esto por premios, pero la plataforma del Oscar sirve para extender el mensaje sobre la seguridad de los periodistas en lugares como México, El Salvador o Gaza, donde informar es una sentencia de muerte. Lo que hacemos es importante. Solo espero que el sacrificio de Brent y de tantos otros no sea en vano, y que este documental sirva para generar la conversación que el mundo necesita tener.




