El presidente
Donald Trump asegura que tiene la libertad de tomar o liberar a Cuba según su voluntad, calificándola como una nación sumamente debilitada. Mientras
la isla enfrenta las
secuelas de un potente sismo y
un colapso eléctrico total, el
mandatario estadounidense afirma que posee
el honor de intervenir en el destino del país caribeño. Washington condiciona
cualquier acuerdo de ayuda a la destitución de Miguel Díaz-Canel, endureciendo su postura política ante la catástrofe.