El presidente Donald Trump mantiene una presión máxima sobre Cuba mientras negocia posibles
beneficios económicos a cambio de concesiones políticas. El analista político Luis Carlos Batista sugieren que el mandatario
busca un triunfo diplomático o militar a corto plazo que beneficie su imagen ante la opinión pública cubanoamericana. Sin embargo, el riesgo de desatar una
crisis migratoria masiva frena una intervención directa, obligando a ambas naciones a conducir un diálogo sensible y lleno de escepticismo.