PHOENIX, Arizona – A sus 15 años, Ángel de Jesús enfrenta un diagnóstico de leucemia linfoblástica aguda de células B, en momentos en que su padre, detenido por ICE hace poco, está buscando la manera de hacerle frente a las dificultades económicas que parecen superar a la familia hispana.
ICE y leucemia: Familia hispana en Arizona enfrenta una doble lucha por sobrevivir
Ángel nació en México, y no cuenta con seguro médico, lo cual dificulta que pueda acceder a la mayor parte de los beneficios de salud. Meses después del demoledor diagnóstico, la familia recibió otro golpe: el padre de Ángel de Jesús fue detenido por ICE, y en medio de esa separación, la salud del menor volvió a agravarse.
En conversación con N+Univision Arizona, Viridiana García, madre de Ángel, relata que su hijo, quien jugaba fútbol, “empezó con un dolor en el tobillo. Lo llevé al doctor, lamentablemente, entrando a emergencias, él se desmaya. Le hacen estudios y ahí sale que algo no está bien en su sangre”.
Ángel nació en México, y no cuenta con seguro médico, lo cual dificulta que pueda acceder a la mayor parte de los beneficios de salud. Por ello, gran parte de los costos de su tratamiento han recaído sobre su familia.
Las últimas noticias de Arizona y todo lo que te interesa, directamente en tu celular. Únete a nuestro canal de WhatsApp, activa las notificaciones y sé parte de nuestro equipo.
Meses después del demoledor diagnóstico, la familia recibió otro golpe: el padre de Ángel de Jesús fue detenido por ICE, y en medio de esa separación, la salud del menor volvió a agravarse.
Su padre, quien recientemente pudo recuperar su libertad bajo una fianza, relata la impotencia que sintió al saber que su hijo estaba enfermo mientras él permanecía detenido.
“Lo primero que se me vino a la mente fue mi hijo, ¿qué iba a pasar con él?”, afirmó el hombre.
Y aunque hoy puede estar de nuevo junto a su familia, sostiene que sigue enfrentando limitaciones para reincorporarse al mercado laboral debido al grillete electrónico que lleva puesto y que le hace sentir “desesperado, porque no puedo hacer mucho por mi familia en la situación en la que estoy”.
Por ahora, Ángel necesita seguir con sus quimioterapias. Según la familia, cada tratamiento puede rondar los $7,000, una deuda que sigue creciendo, ya que la salud de su hijo no puede esperar.
“Lo que le pido a Dios todos los días es que sane mi hijo”, dice el padre del menor, quien se aferra a sus sueños, bajo el cobijo de la lucha de su familia, que ha abierto una cuenta en una página de donaciones.
¿Quieres contarnos algo? Recibimos tus fotos y videos sobre lo que te inquieta en materia migratoria o cualquier asunto, en nuestra herramienta Repórtalo.



.jpeg&w=1280&q=75)










