El cohete que salió de Florida y terminó convertido en escombros sobre la Luna
Una etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX terminó impactando la Luna después de permanecer más de un año a la deriva en el espacio. Aunque no hubo imágenes del choque, telescopios en Chile detectaron la huella del impacto y científicos confirmaron el destino del vehículo.
El módulo lunar Blue Ghost fue uno de los vehículos transportados por el Falcon 9 durante la misión lanzada desde Florida en enero de 2025. La nave logró completar su llegada a la Luna y se convirtió en uno de los primeros módulos privados en realizar un aterrizaje exitoso en la superficie lunar. Mientras Blue Ghost continuó su misión científica, la etapa superior del cohete quedó sin control y posteriormente fue identificada como el objeto que impactó contra la Luna.
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Esta ilustración representa cómo pudo haber ocurrido el impacto de una etapa superior de un cohete contra la superficie lunar. No existen fotografías del momento exacto de la colisión registrada en agosto de 2026. Los científicos determinaron que el objeto chocó contra la Luna a una velocidad aproximada de 5,400 millas por hora. Las imágenes de este tipo son recreaciones utilizadas para explicar el fenómeno y no corresponden a una captura real del impacto. La confirmación del evento llegó mediante observaciones telescópicas que detectaron materiales expulsados después del choque.
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La región cercana al cráter Einstein fue identificada como el área aproximada donde terminó impactando la etapa superior del Falcon 9. Esta zona se encuentra cerca del borde occidental iluminado de la Luna, en una región que presenta dificultades para la observación directa desde la Tierra. Las imágenes obtenidas por misiones orbitales permiten estudiar detalles de la superficie lunar, incluyendo cráteres, formaciones geológicas y cambios producidos por impactos. La NASA espera utilizar observaciones del Lunar Reconnaissance Orbiter para localizar el nuevo cráter generado por la colisión.
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El cráter Einstein es una de las grandes formaciones de impacto de la Luna y se encuentra en una región cercana al límite entre la cara visible y la cara oculta del satélite natural. Su ubicación hizo más complejo observar directamente el choque del objeto espacial. Los científicos utilizaron modelos de trayectoria y observaciones desde telescopios terrestres para establecer que la etapa del cohete terminó en esta zona. Futuras imágenes orbitales permitirán analizar la marca dejada por el impacto y estudiar cómo una colisión de alta velocidad modifica la superficie lunar.
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Un cohete Falcon 9 de SpaceX despega desde Cabo Cañaveral, Florida, durante una misión espacial comercial. El vehículo utilizado en esta misión partió el 15 de enero de 2025 con dos módulos de aterrizaje lunares privados: Blue Ghost, desarrollado por Firefly Aerospace, y Resilience, de la empresa japonesa ispace. Después de colocar las naves en trayectoria hacia la Luna, la etapa superior del cohete permaneció en el espacio sin una misión activa. Meses después, cálculos de especialistas en seguimiento orbital determinaron que el objeto se dirigía hacia la superficie lunar debido a cambios en su trayectoria asociados con efectos gravitacionales y actividad solar.
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El Falcon 9 es uno de los cohetes reutilizables desarrollados por SpaceX para transportar satélites, carga y vehículos espaciales. En esta misión, una de sus etapas superiores continuó desplazándose por el espacio después de completar su función principal. La pieza, con una longitud superior a 40 pies y un peso aproximado de cuatro toneladas, fue identificada posteriormente como el objeto que impactaría contra la Luna. El caso llamó la atención de astrónomos porque representa uno de los episodios recientes de restos espaciales que terminan sobre la superficie lunar.
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El Very Large Telescope (VLT), operado por el Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile, fue utilizado para observar las señales generadas después del impacto lunar. Aunque el telescopio no captó una imagen del choque, sus instrumentos detectaron cambios en la composición del material expulsado tras la colisión. Los astrónomos identificaron una corriente de sodio y litio extendida durante varios minutos después del impacto, una señal que ayudó a confirmar que la etapa del cohete había alcanzado la superficie lunar.
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Los telescopios terrestres tuvieron un papel clave para estudiar las consecuencias del impacto. Debido a la ubicación del sitio del choque y a la distancia entre la Tierra y la Luna, observar directamente el momento de la colisión era extremadamente difícil. En lugar de una imagen del impacto, los astrónomos analizaron la luz y los elementos químicos liberados después del evento. Este tipo de observaciones permite estudiar fenómenos espaciales incluso cuando no existe una captura visual directa.
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El impacto ocurrió mientras aumenta la actividad espacial alrededor de la Luna. La NASA, empresas privadas y otros países desarrollan nuevas misiones robóticas y tripuladas con el objetivo de establecer una presencia más permanente en el satélite natural. Programas como Artemis contemplan nuevos aterrizajes humanos y el uso de vehículos comerciales. Expertos señalan que el aumento de operaciones lunares también plantea nuevos retos relacionados con el manejo de restos espaciales y la protección de las zonas de exploración.