CIUDAD DE NUEVA YORK, NY.- Desde hace 150 años los carruajes tirados por caballos son un atractivo turístico y una tradición en la ciudad de Nueva York, la cual verá su fin en junio de 2028 tras su prohibición, aprobada este 22 de octubre de 2026.
Nueva York prohíbe los carruajes de caballos tras 150 años de tradición
El Concejo Municipal aprobó la medida por 40 votos contra siete para poner fin a una tradición de más de 150 años. La decisión busca atender preocupaciones por la seguridad y el bienestar animal, pero enfrenta el rechazo de los cocheros, que cuestionan la falta de compensaciones económicas.

Esto luego de que el Concejo Municipal aprobara el jueves una ley que pondrá fin a una actividad turística con más de 150 años de historia, especialmente en Central Park, de la cual dependen decenas de familias.
La iniciativa, conocida como Ley Romanch en memoria de un joven turista que murió en un accidente con uno de estos carruajes, recibió 40 votos a favor y siete en contra, mientras dos concejales se abstuvieron. El resultado supera la mayoría necesaria para anular un eventual veto del alcalde.
La prohibición abarcará los cinco distritos de la ciudad y terminará con una industria que opera desde 1858. La medida pasó al despacho del alcalde Zohran Mamdani, quien ya había llegado a un acuerdo con la presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin, para impulsar el fin de esta actividad.
Antes de la votación, Menin recordó que la primera iniciativa para prohibir los carruajes se presentó hace 19 años y afirmó que la decisión pone fin a una larga disputa sobre su permanencia en las calles de la ciudad.
Los defensores de la ley sostienen que los caballos y los carruajes representan un riesgo en una metrópoli con un intenso tráfico peatonal y vehicular. Menin señaló que Central Park recibe alrededor de 42 millones de visitantes al año y cuestionó que los animales tengan que tirar de carruajes de unos 450 kilogramos en condiciones de calor extremo.
Muerte de un turista impulsó la prohibición
La discusión sobre el futuro de los carruajes se intensificó después de varios incidentes en los que caballos se desplomaron o murieron tras trabajar durante periodos prolongados bajo altas temperaturas.
Uno de los casos más recientes ocurrió en junio, cuando Romanch Mahajan, un turista indio de 18 años que visitaba Nueva York con su familia para celebrar su graduación de secundaria, murió después de caer de un carruaje cuyo caballo se asustó y salió desbocado.
La familia del joven responsabilizó a la industria de las circunstancias que provocaron su muerte y pidió que se tomaran medidas para evitar tragedias similares.
Los partidarios de la prohibición sostienen que una mayoría de los residentes respalda el fin de esta actividad. Según los promotores de la ley, el 80% de los neoyorquinos quiere que desaparezcan los carruajes tirados por caballos.
Los cocheros denuncian pérdidas económicas
La decisión provocó el rechazo de los trabajadores y propietarios de carruajes, quienes advierten que perderán sus fuentes de ingresos sin garantías de recibir una compensación económica.
Los representantes del sector cuestionan que la legislación no contemple pagos específicos por las licencias, los carruajes y las inversiones realizadas durante años. La propuesta incluye compromisos generales de capacitación y ayuda para encontrar otros empleos, pero no establece indemnizaciones económicas garantizadas.
Los trabajadores también preguntan por qué se ha priorizado la eliminación de los carruajes mientras persisten otros problemas de seguridad vial relacionados con repartidores en bicicletas eléctricas y conductores de triciclos para pasajeros.
E l sindicato Transport Workers Union Local 100 se ha opuesto firmemente a la prohibición. Christina Hansen, representante de la organización, calificó la iniciativa de defectuosa y advirtió que perjudicará tanto a las personas como a los animales.
Arthur Schwartz, abogado del sindicato, sostuvo que los propietarios invirtieron decenas o cientos de miles de dólares en licencias comparables a las utilizadas por los taxistas. Los trabajadores han cuestionado también la constitucionalidad de una medida que elimina una actividad regulada por la propia ciudad.
Tras la aprobación, representantes del sector respondieron con una demanda contra la prohibición y centraron sus argumentos en la falta de compensaciones económicas.

















