ITHACA, Nueva York.- Un día después de que la fiscalía de Tompkins reabriera la investigación de una violación grupal a una estudiante, ocurrida en octubre de 2024, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, pidió que se investigue la respuesta de la Universidad Cornell sobre el caso.
Por qué se reabrió la investigación sobre una violación grupal de una estudiante de la Universidad Cornell
La identidad de "los 7 de Cornell" fue revelada tras una demanda civil. La gobernadora de Nueva York pidió que se investigue la respuesta de la universidad a la agresión.
La acusación involucra a una estudiante -que entonces tenia 20 años- y a siete integrantes de la fraternidad Chi Phi. La víctima, identificada en documentos judiciales como Jane Doe, sostiene que fue drogada, intoxicada y agredida sexualmente por varios hombres dentro de la casa de la fraternidad.
Matthew Van Houten, fiscal del condado de Tompkins, reabrió la investigación criminal el 28 de septiembre de 2026 después de que la mujer presentara una demanda civil contra Cornell y siete estudiantes. Dos años atrás, los fiscales decidieron no presentar cargos criminales.
Versión de la víctima
La demanda civil presentada en septiembre de 2026 y que consta de 101 páginas, sostiene que la joven comenzó su velada en la casa de la fraternidad Tri-Delta de Cornell. Allí, consumió bebidas alcohólicas fuertes antes de asistir a un evento de Alpha Beta de la organización nacional Tri-Delta, celebrado en el bar y club nocturno Moonies.
Llegó a Chi Phi porque era amiga de Matthew Ingalls, uno de los acusados en la demanda, quien le propuso realizar un trío sexual, algo que ella no podía consentir debido a su alto nive de embriguez.
Posteriormente fue presionada para consumir ketamina, marihuana y alcohol. Debido a ello, su estado de intoxicación empeoró progresivamente y luego varios hombres la agredieron sexualmente.
También incluyó una i magen de un chat grupal de Snapchat llamado "Chi Phi Actives", atribuida a un integrante de la fraternidad. En ella se invita -con lenguaje vulgar- a otros estudiantes a "tener sexo gratis" con la víctima, presuntamente respondieron los otros acusados.
“Lo que me sucedió fue horrible y profundamente perturbador. Casi dos años después, sigo cargando con el peso de sus consecuencias día y noche”, declaró la demandante a The Cornell Daily Sun.
Jane Doe asegura que dejó la universidad después de la violación, por lo que reclama una indemnización compensatoria y punitiva por un monto no especificado. La demanda incluye acusaciones de incumplimiento de contrato, negligencia, falta de supervisión, responsabilidad sobre las instalaciones y violaciones de la legislación estatal.
¿Quiénes son los 7 de Cornell?
Los presuntos responsables de drogar y violar en grupo a Jane Doe fueron identificados por The Cornell Daily Sun como: Matthew Ingalls, Johnathan Newell, Winston Lee, Gillio Lopes, Diego Sarabia, Scott Norris y Scott Kretzschmar.
El grupo es conocido como “los 7 de Cornell”.
TMZ informó que Diego Sarabia fue despedido de Wells Fargo tras darse a conocer la reapertura de la investigación. Trabajaba en ese sitio desde 2022.
Algunos de los abogados de los presuntos implicados han rechazado las acusaciones. Sostienen que la versión presentada en la demanda no refleja todo lo ocurrido, además de que existen comunicaciones y otros elementos que deben ser examinados durante el proceso judicial.

¿Qué cambió en dos años?
De acuerdo con The Associated Press, el fiscal aseguró que en la primera declaración de la mujer ante la policía no describía que hubiera sido drogada, que estuviera incapacitada para consentir o que hubiera sido obligada a mantener relaciones sexuales.
Van Houten citó una ley estatal que indica que “los cargos por violación generalmente deben implicar el uso de la fuerza o una clara negativa a tener relaciones sexuales, a menos que la víctima esté físicamente indefensa por estar inconsciente o mentalmente incapacitada por haber sido drogada sin su consentimiento”.
La ley ha dejado huecos en algunos casos de violación sexual, lo que, para Stefan Turkheimer, vicepresidente de políticas públicas de RAINN, la organización contra la violencia sexual más grande de los Estados Unidos, es como culpar a la víctima y provoca que salgan a la luz muchos casos.
Ahora, las autoridades dicen que existen nuevas acusaciones y elementos que justifican revisar nuevamente el caso. Van Houten indicó que espera presentar la investigación ante un gran jurado.
La abogada de la mujer, sin embargo, cuestionó la manera en que se realizó la investigación original y ha sostenido que las diferencias entre la primera declaración y la demanda no deben utilizarse para descartar sus acusaciones.
¿Por qué Hochul quiere investigar a Cornell?
La gobernadora dijo que respalda la decisión del fiscal de reabrir la investigación, pero considera que todavía existen preguntas sobre la respuesta de la universidad, por lo que pidió que un despacho de abogados externo examine de manera independiente cómo Cornell manejó el caso, incluidos sus sistemas para recibir denuncias, prevenir agresiones sexuales y responder cuando un estudiante pide ayuda.
Hochul señaló que para un estudiante puede ser muy difícil hablar después de una experiencia traumática y que las instituciones educativas tienen la responsabilidad de escuchar y actuar ante las denuncias.
La revisión solicitada por Hochul no significa que Cornell haya sido declarada responsable penalmente de las acusaciones. Su objetivo sería examinar la actuación de la universidad y sus procedimientos.
¿Qué dice Cornell sobre el caso?
Cornell dijo que respalda la decisión del fiscal de permitir que la historia de la mujer sea revisada y aseguró que realizó durante varios meses su propia investigación bajo el Título IX, el marco federal que obliga a las instituciones educativas a responder ante determinadas denuncias de discriminación y violencia sexual.
Indicó que el proceso universitario es independiente de una investigación criminal y que, después de revisar el caso, impuso sanciones que incluyeron expulsiones y suspensiones. Aseguró que la fraternidad Chi Phi fue cerrada en 2024 y permanece prohibida en el campus.
Cornell no ha divulgado públicamente todos los detalles de las sanciones impuestas a cada estudiante debido a las reglas de privacidad; sin embargo, rechazó algunas versiones sobre las sanciones.
En un comunicado, dijo que ninguno de los estudiantes involucrados recibió únicamente como castigo la obligación de escribir ensayos, como se indica en la demanda.
No es un caso aislado
Cornell es una de las universidades más importantes del país; debido a ello, es elegida por algunos inmigrantes para que sus hijos estudien y la matrícula de estudiantes hispanos ronda entre el 10 y el 11% del total, según información de la universidad.
Aunque la reapertura de la investigación es relevante, también lo es decir que no es un caso aislado; Cornell tiene antecedentes documentados sobre violencia sexual dentro de la universidad.
Una encuesta publicada en 2025, realizada por parte del estudiantado de Cornell, señaló que el 15% de los estudiantes encuestados reportó haber experimentado contacto sexual no consentido desde su ingreso, frente al 11% registrado en 2023.
Los resultados, sin embargo, deben interpretarse con cautela, según AP, pues la participación cayó del 36% en 2023 al 15% en 2025, una reducción que Cornell reconoce como una limitación importante para comparar los datos.
El informe también indicó que el 35% de las mujeres universitarias que respondieron la encuesta de 2025 reportó haber sufrido una agresión sexual durante su estancia en Cornell, frente al 23% en 2023. Entre los hombres, la proporción fue del 8%, frente al 9% anterior.
Es importante señalar que independientemente del estatus migratorio, las víctimas de delitos sexuales pueden y deben denunciar. Existe una línea especializada de la Policía Estatal de Nueva York para agresiones sexuales en campus: 1-844-845-7269.















