NUEVA YORK. - ¿A quién acudes cuando buscas consejos financieros? ¿A un asesor en una banca, o algún conocido que dice ser un experto cuando resulta que al final solo que quiere quedarse con tu dinero?
¿Será la inteligencia artificial tu próximo asesor financiero?
Aunque la inteligencia artificial ofrece nuevas herramientas para manejar el dinero, especialistas advierten que ninguna plataforma sustituye la orientación de un profesional que conozca tu caso.

Durante décadas, a los estadounidenses se les ha dicho que la decisión financiera más inteligente era encontrar al asesor adecuado y confiar plenamente en la persona sentada frente a ellos. Sin embargo, ese modelo tradicional está a punto de experimentar un cambio impulsado por la inteligencia artificial.
Ted Jenkin, presidente de Exit Wealth Advisors y asesor financiero con más de tres décadas de experiencia, considera que, en un contexto de mercados cada vez más volátiles, inflación constante, aumento de la deuda y cambios acelerados en políticas públicas, el asesoramiento financiero tradicional está teniendo dificultades para mantenerse al día.
A su juicio, el mayor riesgo para la riqueza a largo plazo ya no es el desempeño del mercado en sí, sino el comportamiento humano que conduce a malas decisiones justo en los peores momentos.
“Cada desplome del mercado deja la misma lección”, escribe Jenkin. “La gente entra en pánico. Vende cuando todo está en el punto más bajo. Persigue inversiones de moda cuando la subida ya terminó”.
Este ciclo emocional, que se repite generación tras generación, “destruye más riqueza que los impuestos, las comisiones o incluso las recesiones juntas”.
Ni siquiera los asesores profesionales están exentos, advierte. “Leen los mismos titulares. Sienten la misma presión cuando los clientes exigen acción”, explica, señalando que la emoción puede infiltrarse incluso en los consejos mejor intencionados.
La inteligencia artificial, en cambio, opera sin miedo, codicia ni presión social, por lo tanto, podría convertirse en una herramamienta de apoyo y un gran complemento para tomar las mejores decisiones en el mundo financiero.
Si bien la inteligencia artificial se perfila como una herramienta útil para organizar gastos, analizar datos y ofrecer orientación general, los especialistas subrayan que las decisiones financieras no deben tomarse a la ligera.
De cara al futuro, Jenkin prevé que los asesores más exitosos serán aquellos que adopten la inteligencia artificial, dejándole el monitoreo y la ejecución, mientras los humanos se concentran en lo que la tecnología no puede hacer: acompañar en transiciones importantes, planear carreras complejas, manejar dinámicas familiares y evitar que los clientes cometan errores emocionales graves, como retirar su dinero justo en el peor momento.
“No se asusta. No se vuelve ambiciosa”, afirma Jenkin. “Sigue los datos, las probabilidades y las reglas, siempre”.
A largo plazo, esa disciplina podría darle a la IA una ventaja para ayudar a los inversionistas a mantenerse firmes en sus planes, sugiere.
Es importante recordar que cada persona enfrenta circunstancias distintas, ingresos, deudas, objetivos y tolerancia al riesgo, por lo que lo más recomendable es buscar el acompañamiento de un asesor financiero calificado que pueda evaluar el caso de manera integral.
La tecnología puede apoyar, pero la guía experta sigue siendo clave para tomar decisiones responsables y proteger el futuro económico.
Como ejemplo, menciona herramientas emergentes como The Buck Guru, una plataforma de asesoría financiera impulsada por IA que permite a los usuarios poner a prueba decisiones, mejorar hábitos y recibir retroalimentación en tiempo real, sin presión de ventas ni juicios personales.
Las herramientas financieras basadas en inteligencia artificial, en cambio, pueden monitorear de forma continua el gasto, el flujo de efectivo, la deuda, la asignación de inversiones, la exposición al riesgo y la eficiencia fiscal, reaccionando en tiempo real ante cualquier cambio.
La IA también promete ser disruptiva en términos de costos. Históricamente, el asesoramiento financiero de alta calidad ha estado reservado para clientes con mayor patrimonio, mientras que otros reciben portafolios estandarizados y recomendaciones basadas en comisiones.
Las plataformas de inteligencia artificial, dice Jenkin, pueden ofrecer orientación continua y acompañamiento a una fracción del precio.
“Ya pagas 19.99 dólares al mes por Netflix”, dice con ironía, “y te prometo que eso no te está acercando a tu meta de jubilación”.
Aun así, no cree que la inteligencia artificial vaya a volver obsoletos a los asesores humanos. Más bien, considera que dejará en evidencia a quienes aportan poco valor más allá de portafolios básicos y trámites administrativos.
“El asesor financiero promedio es reemplazable”, afirma, aunque aclara que l os mejores profesionales ofrecen mucho más que cálculos, suelen actuar como anclas emocionales, consejeros y guías en momentos clave de la vida.
“Esto no es el fin del asesoramiento humano”, concluye. “Es el fin del asesoramiento mediocre”.
Esta nota se realizó en colaboración con TMX.
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