null: nullpx
Selección México

En limusina por 'Puebla York': familias que llevaban años sin verse realizan un recorrido de lujo por Manhattan

Con un paseo por los lugares más emblemáticos de la ciudad de Nueva York, inmigrantes celebraron el reencuentro con sus padres, a una semana de su regreso a Puebla, México.
30 Oct 2016 – 04:16 PM EDT
Reacciona
Comparte
Los padres de inmigrantes dijeron sentirse como "estrellas de cine" al pasear en limusina. Crédito: Univision Nueva York/Zaira Cortés

MANHATTAN, Nueva York.- Un paseo en limusina por la Ciudad de Nueva York es el regalo que el organizador comunitario Juan Carlos Torres, de Brooklyn, hizo a su padre José Felipe Torres y a otras nueve familias que se reencontraron tras décadas de separación gracias al programa Raíces de Puebla.

El propósito del gobierno del estado mexicano de Puebla es reunificar a las familias en Estados Unidos. Para ello, financió el vuelo, visado y la expedición del pasaporte de 87 padres de inmigrantes, que llegaron a Nueva York el pasado 17 de octubre.

“De Puebla a Puebla York”, describió Torres, es el viaje que emprendieron los padres desde los municipios de Puebla a la Gran Manzana, uno de los principales destinos en Estados Unidos de los inmigrantes poblanos desde la década de 1960, según el Consulado General de México en la Ciudad de Nueva York.

La oficina del censo estima una población de más de 319,000 mexicanos en la ciudad. Y el Consulado calcula que 40% de los inmigrantes que residen en el área metropolitana provienen de Puebla, de ahí el mote de ‘Puebla York’.

“Durante muchos años soñé con pasear por Nueva York con mi padre y mostrarle las maravillas que él miraba en las películas. Ahora él puede sentirse como el protagonista de una de esas historias al viajar en limusina”, dijo Torres, presidente del Desfile & Festival Mexicano de Brooklyn. “Es un regalo que compartimos con otros padres que han venido para ver a sus hijos”.

Los padres abordaron una limusina blanca este domingo a las 11:00 de la mañana en Times Square y partieron emocionados de pasear como “estrellas de cine” por los lugares más emblemáticos de la ciudad. El recorrido incluyó el puente de Brooklyn y el edificio Empire State.

“Me siento como una reina. Nunca en la vida imaginé que algún día podría pasear por Nueva York en limusina. Hoy es un día precioso, es uno de los más bonitos de mi vida”, dijo Guillermina Reyes, de 69 años.

La mujer, que viajó desde Atlixco, Puebla, contó que no veía a sus hijas Amalia y Cornelia Escamilla hace 25 años.

“Mis hijas se vinieron a Nueva York bien jovencitas y ahora que las veo de nuevo siento como que nunca nos hubiéramos separado. Ya son madres, pero para mi siguen siendo mis niñas, estoy muy orgullosa de lo que han conseguido aquí en Estados Unidos”, dijo la abuela de cinco nietos. “Estoy muy agradecida con esta ciudad tan bonita por todo lo que nos ha dado”.

Los padres deberán regresar a México el 7 de noviembre, pero “el visado es vigente por una década, así que pueden volver a viajar en el futuro”, explicó Patricia Ruiz, directora de Mi Casa es Puebla, una oficina del Gobierno poblano en Passaic, Nueva Jersey. “Muchos padres esperan regresar en Navidad o Año Nuevo”.

Ruiz comentó que el programa también logró reunir a un centenar de padres con sus hijos inmigrantes en Los Ángeles, California, otro enclave de la inmigración de poblanos.

El Gobierno mexicano estima que en Los Ángeles residen unos 700 mil poblanos provenientes de los 217 municipios de este estado mexicano.

“En total son 187 familias las que se ha reencontrado en Nueva York y en Los Ángeles. Tres semanas parecen poco, pero para padres e hijos separados por la inmigración durante décadas, tres semanas es muy significativo”, dijo Ruiz.

“De Puebla a Puebla York”

“Me siento como un invitado en una fiesta llena de lujos, no quisiera que estos días se acaben nunca. Mi hijo que hizo muy feliz hoy, soy el hombre más feliz del mundo, me siento como en una sucursal del cielo”, expresó con los ojos humedecidos José Felipe Torres, quien estaba convencido de que nunca más vería a sus hijos Luz y Juan Carlos.

Estos salieron de los campos de Chignahuapan en el otoño de 1999, determinados a cruzar la frontera estadounidense. “Se fueron un mes después de la muerte de mi esposa, me acuerdo bien. En México la vida es brava, no había futuro para ellos. No me quedó más que darles la bendición”, contó el hombre de 70 años.

Dijo que soñaba con ver a sus dos hijos caminando a la orilla del río de Chignahuapan buscando piedritas de colores, algo que hacían en la adolescencia, pero nunca imaginó que algún día viajaría a Nueva York para reencontrarse con ellos.

“Una mañana llamó mi hija Luz para decir que ojalá no le tuviera miedo a los aviones, la verdad es que nunca me subí a uno”, dijo entre risas.

José Felipe Torres recordó con detalle el trayecto de su viaje de casi 10 horas desde Chignahuapan al aeropuerto John F. Kennedy, inclusive la turbulencia y la voz del capitán pidiendo a los pasajeros mantener la calma.

Cuando llegó a la ciudad el 17 de octubre, lo único en lo que pensaba era en abrazar a sus hijos. Un autobús partió del aeropuerto hacía Brooklyn Borough Hall, en donde las 87 familias se reencontraron, un viaje de 50 minutos que le pareció eterno.

“Esperé tanto tiempo que ya no podía esperar más, sentía que el corazón se me salía del pecho conforme nos acercábamos. Llegando pude ver a mis hijos por la ventana del autobús ¡Qué felicidad! Pensé que estaba soñando”, contó.

Durante estas dos semanas, José Felipe ha disfrutado de la compañía de sus nietos y de sus hijos y asegura que lo han complacido en todo, aunque el paseo en limusina es la “cereza del pastel” en una fiesta que no quiere que termine.


Este domingo, después del recorrido, los padres disfrutaron de una fiesta con mariachi en un restaurante de El Bronx.

“Hemos querido hacer todo lo posible para que mi papá y los otros padres recuerden este día cuando tengan que volver a México. Será un recuerdo que les llenará el corazón después de todos estos años separados”, dijo Juan Carlos Torres. “Un viaje en limusina puede ser muy común para los neoyorquinos, pero para nuestros padres es un detalle lleno de amor, es algo que nunca han experimentado en sus vidas”.

Vea también:


Reacciona
Comparte

Más contenido de tu interés