Emma Tzoumas, de 78 años, abre la puerta de su taxi amarillo y arranca el motor como cualquier otro día. Su jornada de trabajo puede extenderse hasta 12 horas, seis días a la semana, y a pesar de su edad, recorre las calles de Manhattan, Queens y Brooklyn sin perder el paso. En la ciudad que nunca duerme, ella es una de las pocas mujeres que mantiene viva la tradición del taxi amarillo.
“Trabajo 12 horas al día a los 78 años”: taxista hispana recorre Nueva York desde hace 30 años
“Vi un aviso que decía ‘gane 700 USD semanales manejando taxi’ y pensé: esto puede ser una solución”, recuerda Emma Tzoumas sobre cómo empezó. Hoy todavía recorre Manhattan, Brooklyn y Queens al volante de su taxi amarillo.
“Trabajo 12 horas al día, seis días a la semana. Tengo 78 años y sigo siendo taxista en Nueva York”, afirma Emma mientras maniobra por la Quinta Avenida.
Para ella, conocer la ciudad no es una habilidad, sino un hábito adquirido tras más de 30 años al volante.
“Sí, absolutamente me conozco las calles como la palma de mi mano”, agrega cuando se le pregunta sobre su dominio del mapa urbano, sin necesidad de GPS.
Su historia comienza hace más de tres décadas. Tras 11 años de matrimonio y con una hija de cinco y un hijo de 11, Emma se quedó sola cuando su esposo decidió tomar otra dirección.
“Vi un aviso que decía ‘gané 700 USD semanales manejando taxi’ y pensé: esto puede ser una solución”, recuerda.
Buscó empleo y fue rechazada inicialmente. “Me dijeron que no era para aquí, que fuera a una oficina y buscara otro trabajo. Yo insistí en ser taxista. Después de 30 años sigo manejando mi taxi”, afirma.
Solo el 5% son mujeres
Nueva York cuenta con aproximadamente 178,000 taxistas con licencia de la Taxi and Limousine Commission (TLC), de los cuales solo un 5 % son mujeres que operan taxis amarillos tradicionales.
Aunque no hay cifras oficiales exactas de mujeres hispanas, se estima que entre el 23 % y 27 % de los conductores en Estados Unidos son de origen latino. La presencia de mujeres en el volante, y más aún de origen hispano, sigue siendo minoritaria, lo que convierte a Emma en un referente dentro del gremio.
El trabajo no ha estado exento de retos. Para operar un taxi amarillo en Nueva York, Emma tuvo que adquirir un medallón, una licencia física indispensable para conducir legalmente. Hace una década, estos medallones llegaron a costar más de 1.1 millones de dólares, lo que obligó a muchos conductores a pedir préstamos a largo plazo.
Con la llegada de plataformas como Uber y Lyft, el valor de los medallones se desplomó a menos de 150,000 dólares, pero las deudas permanecieron. Hoy, Emma continúa pagando su medallón a través del Medallion Relief Program, que limita las mensualidades a 1,122 dólares, acercándola al final de una deuda histórica.
El trabajo diario implica turnos extensos. Los taxis amarillos suelen operar en dos turnos principales: de 6:00 a.m. a 6:00 p.m. y de 6:00 p.m. a 6:00 a.m., con horas punta durante la mañana y la tarde.
Emma decidió ajustar su horario dejando de trabajar en turnos nocturnos para pasar tiempo con sus hijos. La flexibilidad que brinda ser conductora independiente ha sido clave para mantener su actividad laboral, especialmente para mujeres que buscan conciliar trabajo y familia.
La reacción de los pasajeros ante Emma no ha cambiado en tres décadas. Muchos se sorprenden al subir a su taxi y descubrir que una mujer está al volante. “La reacción de la gente es la misma desde hace 30 años y hoy siguen impresionándose”, dice.
Su presencia rompe estereotipos en un sector dominado por hombres, donde la seguridad y la percepción de riesgo han sido barreras históricas para la incorporación de mujeres.
Qué se necesita para ser taxista en NYC
Convertirse en taxista en Nueva York implica cumplir con varios requisitos. Es necesario tener más de 19 años, contar con Seguro Social, una licencia de conducir Clase E o CDL y completar un curso de 24 horas aprobado por la TLC.
También se deben pasar exámenes de drogas, revisión de antecedentes penales y cursos de manejo defensivo y asistencia a pasajeros en silla de ruedas. Para quienes enfrentan deudas por el medallón, existen recursos como el TLC Driver Resource Center y la New York Taxi Workers Alliance, que brindan asesoría financiera y legal.
Escuelas de conducción profesional y organizaciones comunitarias ofrecen rutas para que mujeres e inmigrantes puedan integrarse en la industria, aunque los retos financieros y de seguridad persisten.
A nivel nacional, el porcentaje de mujeres taxistas ha aumentado en los últimos años. En 2023, alrededor del 17.9 % de los conductores eran mujeres; para 2026, se estima que la cifra ha crecido al 24 %.
El pago de los costos asociados al taxi sigue siendo una preocupación. Esta realidad marca la diferencia entre los taxistas que son propietarios de su licencia y quienes dependen de empresas externas o plataformas de rideshare.
Sin embargo, la expansión de plataformas de rideshare ha aumentado la presencia femenina en el sector del transporte, aunque esta tendencia no se refleja de forma inmediata en los taxis amarillos tradicionales.
Mientras recorre las calles de Manhattan, Brooklyn y Queens, Emma sigue al volante de su taxi, cumpliendo con sus turnos y manteniendo viva una tradición que pocos logran sostener. Su presencia en la ciudad no solo refleja trabajo y rutina, sino también décadas de experiencia y resistencia en un oficio dominado históricamente por hombres.









