Creían tener las cenizas de su ser querido fallecido por coronavirus, pero una llamada los dejó desconcertados
Marina Aguirre, de 86 años, no soportó la batalla contra la enfermedad y murió en un hospital en Guayaquil, Ecuador. Sus familiares creyeron que había sido cremada, pero días después del deceso fueron contactados por el personal del centró médico donde estuvo internada para informarles que habían enterrado el cuerpo, algo que dejó en evidencia la aparente negligencia con la que están siendo tratados los cadáveres que deja el virus en ese país.
Creían tener las cenizas de su ser querido fallecido por coronavirus, pero una llamada los dejó desconcertados
Marina Aguirre, de 86 años, no soportó la batalla contra la enfermedad y murió en un hospital en Guayaquil, Ecuador. Sus familiares creyeron que había sido cremada, pero días después del deceso fueron contactados por el personal del centró médico donde estuvo internada para informarles que habían enterrado el cuerpo, algo que dejó en evidencia la aparente negligencia con la que están siendo tratados los cadáveres que deja el virus en ese país.