FORT WORTH, Texas. “Ya no hay bazaar”, la frase resume lo que Evelia Pérez todavía intenta asimilar casi tres semanas después del cierre del Long Bazaar en Fort Worth.
Cierre del Long Bazaar eleva costos para comerciantes hispanos en Fort Worth
Casi tres semanas después del cierre del Long Bazaar, comerciantes hispanos enfrentan rentas más altas, espacios más pequeños y mercancía almacenada mientras intentan reconstruir sus negocios.
Durante más de 20 años, el mercado fue parte de su rutina.
Llegaba a las 10 de la mañana, salía a las 9 de la noche y compartía cada fin de semana con comerciantes que terminaron convirtiéndose en una familia.
El histórico mercado cerró luego de que los propietarios vendieran la propiedad.
Decenas de vendedores hispanos tuvieron que abandonar sus locales, trasladar su mercancía y buscar un nuevo lugar para continuar.
Para algunos, la mudanza ya terminó.
Para otros, el cierre continúa entre cajas almacenadas, rentas más altas y la incertidumbre de no saber cuándo podrán volver a operar con normalidad.
Evelia Pérez guarda más de 80 cajas de zapatos
Evelia permanece temporalmente en el negocio de su hija Evelyn, al este del centro de Fort Worth.
Allí guarda parte de su mercancía mientras prepara su traslado a un nuevo local.
La familia contó más de 80 cajas solamente de zapatos.
La ropa y otros productos permanecen almacenados en un cuarto.
El nuevo establecimiento estará dentro de una plaza comercial que abrirá próximamente en Dallas.
Aunque Evelia ha comenzado a vender algunos artículos, dice que el nuevo espacio no reemplaza lo que perdió.
“Ahí se quedaron nuestros sueños, nuestras memorias”, dijo en entrevista con N+ Univision 23 DFW.
“Todavía salen videos y dices, ¿cómo puede ser posible? ¿Esto se acabó?”.
Su hija Evelyn también tuvo que despedirse de un lugar donde prácticamente creció.
Los antiguos comerciantes esperan mantenerse en contacto, pero reconocen que ya no volverán a reunirse todos los fines de semana bajo el mismo techo.
Leticia Gándara comienza de nuevo en otro mercado
A varias millas de distancia, Leticia Gándara intenta reconstruir su negocio en la Pulga Henderson.
Después de más de 25 años en el Long Bazaar, ahora trabaja en un espacio más pequeño.
Parte de la mercancía permanece en cajas y otra parte está guardada en el garaje y en una zona techada de su patio.
Las condiciones también son diferentes.
Leticia asegura que el techo bajo concentra el calor, los aparatos de aire no son suficientes y el servicio eléctrico se interrumpe con frecuencia.
“Aquí estamos nuevamente para echarle ganas”, dijo a N+ Univision 23 DFW.
Las rentas impiden que algunos comerciantes regresen
Encontrar un nuevo local ha sido uno de los principales obstáculos.
Varios vendedores pasaron de pagar por espacios que ocuparon durante décadas a enfrentar rentas más altas por establecimientos más pequeños.
La renta tampoco es el único gasto.
Volver a abrir implica pagar depósitos, agua, electricidad, seguro y las adecuaciones necesarias para operar.
Algunos comerciantes encontraron nuevos espacios.
Otros guardaron su mercancía y varios decidieron retirarse porque comenzar de nuevo no era económicamente posible.
Evelia mantiene la esperanza mientras prepara su próxima mudanza.
“El que persevera alcanza”, dijo. “Dios nos va a ayudar para seguir adelante”.















