Muchas de las imágenes que le dieron vuelta al mundo de los ataques terroristas del once de septiembre fueron del camarógrafo Humberto Acosta, de Univision Nueva York. Y, en el afán de cubrir la noticia, él y su compañera, la reportera Sofía Lachapelle, casi pierden la vida.
El día que se convirtió en noche y cómo el camarógrafo Humberto Acosta, salió a la luz
El camarógrafo de Univision recuerda cómo casi pierden la vida con la reportera Sofía Lachapelle al cubrir los atentados de 09/11. Sin embargo ninguno de los dos dejó de reportar la noticia.
En una entrevista para Univision Nueva York, el experimentado camarógrafo contó que ese once de septiembre, cuando se despertó jamás imaginó que su día de trabajo se convertiría en una experiencia tan cruda.
“Nadie se esperaba esto. Ninguna persona. Salir a trabajar como todos los días… y pasar esto… No puedo creerlo”.
Él y su compañera Lachapelle fueron de los primeros en llegar a la Zona Cero, pero en el caos de la situación, se perdieron por unos momentos.
Como la policía le pedía que desalojara la zona, sin dejar de grabar, envió un mensaje de alerta a la estación: “No sé dónde está Sofía”, para que supieran que estaba perdida.
Sin embargo, momentos después se encontró con ella y fue entonces que, tratando de continuar con su reportaje, casi pierden la vida. Sucedió tras el desplome de la torre. Lachapelle describió esa escena como si viniera un tornado encima de ellos. “ Aquello era un monstruo con todo, con ojos, manos y pies. Era del tamaño de la dimensión del mismo edificio, así que había que correr para resguardarse”.
Corriendo entraron a una especie de laberinto sin salida y se resguardaron en esa casilla pequeña, junto con otras personas.
“Todo el que pudo meterse ahí”, recuerda Acosta, “ahi nos metimos”.
El día se había convertido en noche, pero llegó un policía que los encaminó hacia la luz.
Ahora Humberto Acosta agradece, emocionado, el milagro de seguir vivo. En estos veinte años se convirtió en abuelo y ha celebrado con su familia grandes momentos. “Estoy agradecido con Dios por mi familia, por mis hijos y mis nietos. Así me siento: feliz de la vida”.
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