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Economía Informal

Bajo extensa revisión el proyecto para dar más licencias a vendedores ambulantes de NYC

El Concejo Municipal evalúa los planteamientos a favor y en contra de los 80 panelistas que escuchó este miércoles, para luego establecer las posibles modificaciones al proyecto de ley SVMA.
27 Oct 2016 – 03:29 PM EDT
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Las vendedoras dijeron que un estudio sólo retresará una ley urgente para modernizar la industria. Crédito: Univision Nueva York/Zaira Cortés

MANHATTAN, Nueva York.- Durante dos años y medio, los defensores de los vendedores ambulantes han presionado al Concejo Municipal de la ciudad de Nueva York para que autorice el incremento de los permisos para establecer carritos de comida. Justo cuando creían que ya sería una realidad, obstáculos amenazan su aprobación.

El proyecto de ley The Street Vending Modernization Act (SVMA), Intro 1303-2016, fue discutido el pasado miércoles, por primera vez, en una audiencia pública celebrada en la alcaldía de la ciudad de Nueva York.

Allí, los dueños de negocios y supermercados y el Departamento de Salud e Higiene Mental de la ciudad de New York (DOHMH) pidieron al Concejo Municipal realizar un estudio o un programa piloto para medir la eficacia del proyecto de ley impulsado por el concejal Mark Levine.

Después de la audiencia en la que participaron 80 deponentes, entre dueños de negocios, ambulantes y funcionarios de las distintas agencias de la Ciudad, el Concejo Municipal abordaría las preocupaciones y cuestionamientos que se discutieron durante más de 7 horas.

La oficina de prensa del Concejo Municipal calcula que la revisión llevará por lo menos dos semanas antes de hacer posibles modificaciones a la ley propuesta y anunciarse una votación, pero Matthew Shapiro, abogado de Urban Justice Center, estima que “será un proceso muy largo y complejo”.

“La resolución no será inmediata. Hay una marcada división de opiniones, el 50% de los panelistas estaban a favor y el 50% en contra”, explicó.

La legislación plantea duplicar gradualmente en el transcurso de siete años el número de permisos para los carritos de comida. Desde principios de la década de 1980 permanece congelada la expedición de licencias para vendedores de alimentos emitidas por el Departamento de Salud, que estima en 4,235 las concedidas. El límite ha generado un mercado negro en el que una licencia puede costar entre 5,000 y 25,000 dólares cada dos años.


PRIORIDAD A LOS 2,500 QUE ESTÁN EN LISTA

Bajo la ley propuesta, unos 600 vendedores ambulantes, independientemente de su estatus migratorio, obtendrán sus permisos cada año. La licencia será válida por dos años y se podrá renovar indefinidamente. Tendrán prioridad los comerciantes en la lista de espera del Departamento de Salud, integrada por unos 2,500 vendedores.

El concejal Rafael Espinal fue el primer orador de la audiencia pública, que comenzó a las 10:30 de la mañana con cerca de 200 asistentes. El funcionario precisó que la ley, de ser aprobada, requerirá a los vendedores exhibir el precio de los alimentos y les prohibirá establecerse fuera de la jurisdicción del Departamento de Salud.

Espinal, presidente del Comité de Asuntos del Consumidor, enfatizó que la legislación debe garantizar precios justos para los clientes de los vendedores ambulantes.

“En algunos corredores comerciales de Manhattan un perro caliente puede venderse por tres dólares (una estimación hipotética del precio), pero fuera de esas zonas puede costar un dólar. Los precios de los alimentos expedidos por vendedores ambulantes deben ser regulados, los neoyorquinos y turistas merecen la garantía de que pagarán lo justo estén donde estén”, dijo el concejal.

El precio de la comida fue uno de los contraargumentos al que los detractores recurrieron para refutar la practicidad de la legislación propuesta.

John Bonizio, presidente de Westchester Square Business Improvement District, afirmó que la SVMA alentará una “competencia injusta y desleal”. El empresario de El Bronx reiteró lo que otros dueños de negocios han expresado desde el anuncio del proyecto de ley.

“Puede ser que los comerciantes informales paguen impuestos, pero no como lo hacemos nosotros. El Concejo Municipal no toma en consideración que los pequeños negocios pagamos salarios, Seguro Social, seguro médico, insumos y renta. No podemos competir con un vendedor ambulante libre de esos gastos y con la capacidad de vender los mismos productos a un menor precio”, comentó luego de testificar ante los concejales.

“Lo dije allá adentro y lo repetiré: Esta es una legislación emocional, pero nada práctica. El Concejo quiere implementar una reforma sin ningún estudio previo o programa piloto. No es posible, queremos que se haga un estudio antes de cualquier incremento de licencias”, reforzó.

El Departamento de Salud también apoya la realización de un estudio o un programa piloto que mida la funcionalidad de la SVMA. Los funcionarios reclamaron que un aumento de carritos de comida en las calles impactará la calidad de aire de la ciudad, “debido a que las parrillas expiden más contaminantes y gases nocivos que un camión que circula a 35 millas por hora”, dijo la comisionada adjunta Corinne Schiff.

“No hay suficiente data para medir el impacto ecológico de esta medida”, dijo Schiff. “El concejo debe considerar que un individuo con un nuevo permiso no necesariamente tendrá un solo carrito ¿Qué medidas se implementarán para regular la cantidad de carritos en las calles?”, preguntó.

Apoyo condicionado a la legislación

Sean Basinski, director de Street Vendor Project, dijo que los vendedores ambulantes apoyarán un estudio únicamente con la garantía de que no será una excusa para retrasar la modernización de la industria. La organización sombrilla de Urban Justice Center está detrás de la campaña de dos años y medio para el incremento de la expedición de permisos en la ciudad.

“Estamos de acuerdo en que la legislación debe revisarse. No es la solución ideal que perseguimos, pero es parte de una solución para los miles y miles de vendedores que todos los días son acosados y multados. Un estudio puede arrojar evidencias sólidas de que esta ley es funcional para la industria, pero preferimos que se haga después de que se apruebe”, expresó Basinski.

“No queremos retrasos innecesarios cuando estamos tan cerca de conseguir una modernización que debió impulsarse hace décadas”.

Por su parte, el concejal Levine expresó abiertamente su desacuerdo con la postura de algunos dueños de negocios y supermercados.

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Proyecto de ley busca beneficiar a más ambulantes

“Esta legislación no pretende minimizar las ventas o las oportunidades de negocio del comercio establecido. Espero que puedan comprender que estamos estableciendo un precedente, planteamos una fuerza de trabajo multiinstitucional integrada por varias agencias de la Ciudad que supervisarán que las normas se cumplan (…) son entre 75 y 100 nuevos funcionarios que estarán en las calles”, dijo Levine.

El concejal explicó que los nuevos permisos costarán 1,000 dólares (actualmente el costo es de 200 dólares) para asegurar fondos para el financiamiento de la fuerza de trabajo multiinstitucional; sin embargo, los críticos enfatizaron que la vigilancia del cumplimiento de las leyes no debe depender de los recursos obtenidos por la legislación para que se realmente sea efectiva. Plantearon que la administración del alcalde Bill de Blasio asigne fondos independientes.

También argumentaron que una fuerza de trabajo multiinstitucional no hará un diferencia importante en el cumplimiento de las leyes.

“Hay oficiales de policía que no están entrenados para diferenciar entre una licencia original y una falsa (…) hace falta entrenamiento. Una fuerza de trabajo multiinstitucional sólo creará confusión, las agencias no sabrán cuando tendrán jurisdicción en un caso, se atropellarán entre sí. El Concejo necesita plantear reglas claras”, dijo el presidente de una organización de comerciantes.

El concejal Ydanis Rodríguez, presidente del Comité de Transporte, salió en defensa del concejal Levine cuando los críticos afirmaron que el aumento de licencias no erradicará el mercado negro “porque la ley propuesta no establece normas para impedir y castigar el alquiler de los nuevos permisos”.

“¿Cuántas investigaciones para el arresto de individuos que alquilan los permisos en el mercado negro se han realizado hasta ahora? ¿Cuál es el nombre del último individuo arrestado por esta violación?”, preguntó Rodríguez a los panelistas en materia de seguridad, integrado por oficiales de la policía y otros agencias de la Ciudad.

“No tenemos un número estimado de investigaciones en este momento”, respondieron los funcionarios.

“Por eso necesitamos más supervisores en las calles que vigilen el cumplimiento de las leyes y que impulsen las penalidades pertinentes. ¿Dónde hemos estado cuándo un individuo cobra miles de dólares a las familias trabajadoras por el alquiler de una licencia?”, sentenció Rodríguez.

“Queremos licencias ahora”

Un grupo de vendedoras, con hasta 20 años en la lista de espera del Departamento de Salud, testificaron ante el Concejo Municipal casi al final de la audiencia.

“El Concejo escuchó a todos antes que a nosotras, las más afectadas por el mercado negro y la falta de licencias. No fui a trabajar para venir aquí a hacer escuchar mi voz, privando a mi familia de unos dólares por un día de venta. No he comido en todo el día, todo eso para salir con las manos vacías”, dijo Delmis Celaya, comerciante de la avenida Roosevelt.

La Oficina del Alcalde Bill de Blasio recomendó un censo para determinar la cantidad de vendedores sin licencia y con licencia (excluyendo los que venden de noche y los fines de semana), pues actualmente sólo existen cifras estimadas por las organizaciones de defensa de los comerciantes. La data ayudaría a implementar la legislación planteada con una visión más amplia de las condiciones actuales de la industria.

“Yo no soy un número, soy una madre. Quiero una licencia para trabajar legalmente por mi familia. No puedo esperar más”, expresó Celaya con frustración.

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