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Donald Trump

Armas largas a las puertas de la ahora impenetrable Torre Trump, en Manhattan

Sólo empleados y residentes debidamente identificados tienen acceso a la sede de los negocios y la residencia del presidente electo Donald Trump.
15 Nov 2016 – 7:37 PM EST

Sexto día de manifestaciones a favor y en contra de Donald Trump en Nueva York

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MANHATTAN, Nueva York. - Al menos en su interior, la Torre Trump parece experimentar una tregua de los curiosos este lunes en la mañana. A seis días de las elecciones del martes 8 de noviembre y de protestas consecutivas a través de las calles de la ciudad de Nueva York, el edificio que cobija la sede de los negocios y la residencia del presidente electo de Estados Unidos, el republicano Donald J. Trump, está fuertemente protegido por la policía.

Varios oficiales del Departamento de la Policía de la ciudad de Nueva York (NYPD, por sus siglas en inglés) rodean la Torre Trump desde distintos puestos frente a la entrada del edificio o en las esquinas de la Quinta Avenida con las calles 57 y 56.

Algunos se acercan a los policías a ver si pueden entrar. "No, lo siento", le dice uno de los oficiales a una pareja.

"Solo pueden entrar empleados", dice uno de los policías en la esquina de la 57 con la Quinta Avenida, bajo los enormes adornos navideños de Tiffany & Co. Y ese oficial cree que este panorama se extenderá probablemente esta semana.

Los pocos que entran al área les presentan su identificación a los policías.

Entre dos de las barreras, una fila de periodistas se ha colocado para relatar las incidencias de este lugar que hasta unos días tenía otro significado que el que ahora tiene como el hogar del que tomará posesión de su cargo el 20 de enero de 2017.

La imagen de la entrada a la Torre Trump incluye policías con armas largas al lado de un portero vestido impecablemente con lazo y chaleco. Arriba de ellos, encima de los detalles dorados del edificio, letras grandes señalan que la recepción abre al público de 8:00 de la mañana a 10:00 de la noche.

Este lunes, una de las muchas que se tomaban 'selfies' con la Torre Trump a sus espaldas es Chelsea Anderson, quien visita Nueva York por un viaje de trabajo.

"Tengo un amigo que lo ama (a Trump), y que aspira a ser algún día como él. Yo no voté por él, pero tampoco pienso que (su administración) vaya a ser tan terrible. De hecho, creo que no pasará de un término", dice la joven de 27 años, de Colorado.


Las alteraciones en la cotidianidad de las tiendas alrededor de la Torre Trump y especialmente las manifestaciones contra el presidente electo traen consecuencias para estos negocios.

La mayoría de los establecimientos frente y a los lados de la torre le hacen justicia a esa idea del lujo que es parte de la identidad de la Quinta Avenida. Prada, Tiffany & Co. y Louis Vuitton son algunas de esas marcas.

Empleados y gerentes de algunas de estos comercios como la joyería Van Cleef & Arpels y Abercombie & Fitch dijeron que no podían comentar sobre cómo les impactan estos cambios, las protestas multitudinarias como las que se registraron la semana pasada en Manhattan y la gran presencia policíaca.

"Tiffany está en constante comunicación con el Departamento de la Policía de la ciudad de Nueva York y el Servicio Secreto de Estados Unidos en torno a la seguridad a través del perímetro de nuestra tienda principal en la Quinta Avenida", dijo Nathan Strauss, director de comunicaciones corporativas de Tiffany & Co. a Univision Nueva York.

Ante el nuevo escenario, Strauss explicó que los clientes pueden entrar a la tienda a través de la puerta en la calle 57 mientras haya barricadas en la entrada ubicada en la Quinta Avenida, al lado de la entrada de Trump Tower.

Había apenas un vendedor ambulante a la vista en el área, hacia la calle 58 con Quinta, pero como otros, prefiere no hablar de cómo le ha afectado este nuevo panorama a su puesto de comida.


"Efecto mínimo" para los neoyorquinos

James O’Neill, el comisionado del NYPD, indicó en declaraciones escritas que, a lo largo de los próximos meses, el área verá seguridad acentuada.

"Habrá algunas restricciones vehiculares y estamos trabajando de cerca con el Servicio Secreto para desarrollar un plan que tenga el efecto mínimo en los neoyorquinos", dijo.

O’Neill reconoce que la esquina de la calle 56 con la Quinta Avenida es muy ocupada, y ello trae una situación que atender: "Debemos asegurarnos que tengamos seguridad en el área pero también la capacidad para que la gente pueda llegar a sus negocios".

Es precisamente por la calle 56 con la Quinta Avenida que se encuentra bloqueado el flujo vehicular y donde la vista se llena con alguna caseta y varias unidades móviles del NYPD.

El sigilo y la vigilancia son parte de la nueva realidad, a todas luces.

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