NUEVA YORK.- Con una referencia inesperada a la música de Bad Bunny, el nuevo arzobispo de Nueva York, Ronald Hicks, inició oficialmente su ministerio en la Catedral de San Patricio, en una ceremonia solemne que combinó símbolos tradicionales de la Iglesia católica, diversidad religiosa y un mensaje enfocado en la unidad pastoral.
“Si te quieres divertir”: nuevo arzobispo de Nueva York cita a Bad Bunny en discurso de instalación
El arzobispo Ronald Hicks inició su ministerio en la Catedral de San Patricio con referencias musicales sobre Nueva York, un llamado a la unidad en la diversidad y la lectura de la carta del Papa León XIV que formalizó su nombramiento.
“Si te quieres divertir, solo tienes que vivir un verano en Nueva York”, dijo Hicks al comienzo de su discurso, al explicar que la música es parte central de su forma de entender la vida y la fe. “Siempre tengo una canción que está sonando en mi cabeza”, añadió, antes de entrelazar fragmentos de canciones icónicas sobre la ciudad para describir sus primeras impresiones de vivir y trabajar en Nueva York.
El nuevo arzobispo definió a la ciudad como un “estado mental” y una “jungla de cemento donde se cumplen los sueños”, una imagen que, dijo, refleja tanto la energía cultural de Nueva York como los desafíos reales de una arquidiócesis marcada por la diversidad lingüística, étnica y social.
La ceremonia marcó formalmente el inicio del liderazgo de Hicks al frente de la Arquidiócesis de Nueva York, una de las más influyentes de Estados Unidos, con millones de fieles en los cinco distritos de la ciudad y en condados aledaños. El acto incluyó la lectura oficial de la carta enviada por el Papa León XIV, que confirmó su designación como arzobispo metropolitano tras la salida del cardenal Timothy Michael Dolan.
En la carta, leída en latín y traducida durante la ceremonia, el pontífice explicó que la decisión se tomó tras consultar a otros obispos y evaluar la experiencia pastoral de Hicks en la diócesis de Joliet, Illinois. “Hemos considerado cuidadosamente que usted ha adquirido las cualidades y la experiencia práctica que lo hacen adecuado para aceptar este nuevo rol”, señala el documento, que también pide a los fieles recibirlo “como padre para ser amado y como maestro para ser escuchado”.
Tras escuchar el mensaje papal, Hicks aceptó formalmente el cargo. “Con fe en nuestro Señor Jesucristo y con el amor de Dios en mi corazón, acepto el mandato del pontífice de la Iglesia de Roma como pastor de esta arquidiócesis”, declaró desde el altar. “Resuelvo servir fielmente a las necesidades espirituales de esta Iglesia”.
Durante su mensaje pastoral, Hicks subrayó que Nueva York es una ciudad de “voces muy diversas y necesidades muy reales”, y afirmó que el reto de la Iglesia no es imponer uniformidad, sino construir comunión. “En esta ciudad, la unidad no es uniformidad, sino una pertenencia compartida en Cristo”, expresó, retomando una idea recurrente del papa León XIV: “somos uno”.
Especialistas invitados por N+ Univision durante la transmisión explicaron que este énfasis en la diversidad refleja la realidad cotidiana de la arquidiócesis, donde las misas dominicales se celebran en numerosos idiomas y conviven comunidades de orígenes muy distintos.
La ceremonia también estuvo marcada por un fuerte simbolismo litúrgico. Hicks tomó posesión de la cátedra arzobispal, la silla desde la cual el obispo ejerce sus tres funciones principales: enseñar, gobernar y guiar espiritualmente. Asimismo, recibió el báculo, el bastón que representa al pastor que cuida de su rebaño, una imagen asociada directamente a la figura de Jesús como “buen pastor”.
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Un evento interreligioso y multicultural
El acto reunió no solo a líderes católicos, sino también a representantes de otras tradiciones religiosas, incluidos líderes judíos, ortodoxos, hindúes y evangélicos, además de activistas comunitarios y figuras públicas. Para comentaristas de N+ Univision, la presencia interreligiosa subrayó el carácter plural de la ciudad y el papel de la Iglesia como actor social más allá del ámbito estrictamente confesional.
Durante la ceremonia, incluso hubo espacio para un momento poco habitual en actos de esta solemnidad: los asistentes entonaron “Las mañanitas” para celebrar el cumpleaños del cardenal Dolan, en una escena que reflejó el tono cercano que marcó el evento.
Analistas señalaron que uno de los principales desafíos de Hicks será adaptarse a la magnitud de la arquidiócesis de Nueva York, considerablemente más grande que la de Joliet. También destacaron su trayectoria previa, que incluye trabajo pastoral con niños y jóvenes, así como experiencia en América Latina, donde colaboró con comunidades vulnerables.
En entrevistas previas, Hicks ha señalado que uno de sus objetivos será revitalizar la fe y la esperanza en una ciudad atravesada por desigualdades, migración y cambios culturales acelerados. “¿Quiénes son hoy los pequeños, los que más necesitan?”, planteó durante su mensaje, retomando una pregunta que ha guiado su trabajo pastoral.
La ceremonia de instalación concluyó con la confirmación formal de que, desde este 6 de febrero, la arquidiócesis de Nueva York cuenta oficialmente con un nuevo arzobispo: Ronald Hicks.












