El 20 de enero de 2026, el barco ecuatoriano “Fiorella” con ocho tripulantes a bordo perdió comunicación tras siete días de flores de pesca en el mar. Según los informes, la última llamada del capitán y un mensaje enviado vía satélite advertían de una aeronave estadounidense, un dron y una patrullera azul siguiendo al barco días antes. El barco nunca ha sido localizado y ocho tripulantes permanecen desaparecidos ante un silencio ominoso de autoridades ecuatorianas respecto al destino de la embarcación, que se cree pudo haber sufrido la misma suerte que otro barco pesquero, el “Negra Francisca Duarte 2” presuntamente atacado por fuerzas estadounidenses en marzo en aguas territoriales de Ecuador y cuyos tripulantes sobrevivieron y contaron lo sucedido.
El 20 de enero de 2026, el barco ecuatoriano “Fiorella” con ocho tripulantes a bordo perdió comunicación tras siete días de flores de pesca en el mar. Según los informes, la última llamada del capitán y un mensaje enviado vía satélite advertían de una aeronave estadounidense, un dron y una patrullera azul siguiendo al barco días antes. El barco nunca ha sido localizado y ocho tripulantes permanecen desaparecidos ante un silencio ominoso de autoridades ecuatorianas respecto al destino de la embarcación, que se cree pudo haber sufrido la misma suerte que otro barco pesquero, el “Negra Francisca Duarte 2” presuntamente atacado por fuerzas estadounidenses en marzo en aguas territoriales de Ecuador y cuyos tripulantes sobrevivieron y contaron lo sucedido.