Más de 130 llamadas de emergencia médica se han realizado desde la cárcel del condado de Butler, Ohio, desde que se reanudó su contrato con el ICE, el año pasado, según muestran los registros obtenidos por el Ohio Capital Journal, lo que representa un aumento del 25% con respecto al año anterior.
Llamadas desde Butler, una historia de abuso físico y negligencia médica en un centro de detención de ICE
Testimonios de migrantes e investigaciones periodísticas señalan que dentro del Centro de Detención del ICE en el Condado de Butler, Ohio, se vive bajo una atmósfera de violencia física y negligencia médica que se hace visible por las llamadas al 911 para solicitar ayuda externa ante emergencias médicas.
Ubicada en Hamilton, Ohio, la cárcel del condado de Butler está dividida en tres instalaciones: el Centro de Correcciones en la calle Hanover, que es el complejo principal y alberga a la mayoría de las personas, incluidos los detenidos por el ICE; la cárcel de Resoluciones en la Segunda calle, y la cárcel de la calle Court, las cuales manejan el exceso de población.
La cárcel alberga a unas 1,063 personas. Según datos del ICE actualizados en febrero, 362 de los reclusos de la cárcel en ese momento eran detenidos por dicha agencia. El sheriff del condado de Butler renovó el contrato de la cárcel con el ICE en marzo del año pasado.
Los registros muestran que se han realizado 131 llamadas a los servicios de emergencias médicas desde el 5 de marzo de 2025. Ciento diez se enviaron desde el propio Centro de Correcciones. Colectivamente, se realizaron 21 desde las instalaciones de desborde de Resoluciones y de la calle Court.
En comparación, se realizaron 105 llamadas desde la cárcel en 2024. De marzo a diciembre de ese año, se enviaron 100 llamadas desde el Centro de Correcciones, cuatro desde la cárcel de la calle Court y una desde Resoluciones.
El condado de Butler no conserva las grabaciones de audio de las llamadas al 911. Tampoco está claro cuántas se realizaron en nombre de los detenidos por el ICE en oposición a los miembros de la población carcelaria regular.
Los registros de los servicios de emergencia muestran que los motivos de estas llamadas varían desde embarazos hasta convulsiones. La "enfermedad general" es la categoría más común, apareciendo treinta y una veces desde marzo del año pasado hasta el presente. Los "dolores de pecho" aparecen veintiocho veces.
Otros motivos enumerados en los registros son los siguientes:
• Convulsiones: 12
• "Traumatismo": 10
• Caída: 5
• Inconsciente: 5
• Accidente cerebrovascular: 4
• Agresión: 2
La cárcel ha enfrentado acusaciones de negligencia médica y abuso por parte de abogados, activistas y exdetenidos.
Las autoridades del orden público niegan cualquier maltrato.
"Hay una narrativa completamente falsa en la comunidad de activistas, y lo diré de manera definitiva", dijo el jefe adjunto Anthony Dwyer en una entrevista telefónica.
Dwyer enumeró al personal de las instalaciones, que incluye a un médico, un asistente médico, una enfermera practicante, un dentista, tres enfermeras, nueve paramédicos de tiempo completo, siete de tiempo parcial, cuatro técnicos en emergencias médicas de tiempo completo y dos de tiempo parcial.
"En nuestra instalación, contamos con personal médico en el edificio las 24 horas del día, los 7 días de la semana", afirmó Dwyer.
"Aquí hay atención médica. Y en una instalación con mil reclusos, siempre estás lidiando con algo... pero les puedo garantizar que si vienen a esta instalación como detenidos del ICE y tienen una necesidad médica, se va a solucionar. Se atenderá".
Otros no están de acuerdo. Entre quienes afirman que la cárcel del condado de Butler no es apta para albergar a detenidos del ICE se encuentra el pastor Irvin Heishman de la Iglesia de los Hermanos de West Charleston en Tipp City.
Armando Reyes Rodríguez, miembro de la iglesia de Heishman, fue detenido por el ICE el 14 de abril y permaneció recluido en la cárcel del condado de Butler durante tres meses.
Ahora reside en Honduras, su país de nacimiento.
Heishman la visitó y habló sobre las condiciones dentro de la cárcel. Heishman también discutió el trato de los guardias hacia los detenidos, y relató que Armando le presentó a un hombre que fue "golpeado tan severamente que tuvo que ser hospitalizado".
"Lo lanzaron contra eso con tanta fuerza que su brazo quedó completamente destrozado. Y lo vi una semana después de que sucediera, y eso todavía supuraba, como, líquidos y sangre de la herida. Y no tenía vendas. Pensé: ¿en serio ni siquiera van a proporcionarle una venda o algo así?".
El detenido era Luis Tenelanda. Deportado a Ecuador, Tenelanda está presentando una demanda en el Tribunal de Distrito de los EE. UU. en Cincinnati, alegando que un sargento lo golpeó con tanta fuerza que necesitó ser hospitalizado.
"El demandado golpeó al Sr. Tenelanda en el estómago, debajo de las costillas... Como resultado, el Sr. Tenelanda cayó hacia atrás y se golpeó la cabeza y el brazo contra la litera de metal, lo que hizo que se desmayara", afirma la demanda judicial sobre el incidente, que presuntamente ocurrió el 8 de junio del año pasado.
La demanda alega que el personal médico tardó entre 40 minutos y una hora en llegar, y cuando Tenelanda acudió a la unidad médica de la cárcel, le dijeron que estaba en buenas condiciones.
Solo después de que Reyes-Rodríguez notó que su brazo sangraba, Tenelanda fue trasladado a un hospital externo el 10 de junio, según alega la demanda.
"El estómago y el brazo del Sr. Tenelanda continúan causándole un dolor extremo. El Sr. Tenelanda todavía es incapaz de doblar o levantar su brazo izquierdo. Hay dolor desde el codo hasta el hombro del Sr. Tenelanda en todo momento. Como resultado, el Sr. Tenelanda tiene dificultades para vestirse y ducharse porque no puede usar su brazo", señala el documento judicial.
La cárcel del condado de Butler niega rotundamente estas acusaciones
Lynn Tramonte, directora ejecutiva de la Alianza de Inmigrantes de Ohio, criticó duramente el trato a los detenidos en la cárcel en una entrevista con el Ohio Capital Journal.
La organización de Tramonte representa a Tenelanda y ha representado a otros detenidos del ICE de la cárcel del condado de Butler. Tramonte relató cómo numerosos clientes han expresado que la cárcel del condado de Butler no atendió sus necesidades médicas.
"Esto es como el castigo y la tortura de personas que no han cometido delitos o que ni siquiera están siendo acusadas de delitos", dijo Tramonte. "Y las están metiendo en esta cárcel. Y todo es simplemente como una estrategia para lograr que la gente desista de sus casos y sea deportada".
Julie Nemecek es la fundadora del bufete de abogados Nemecek en Columbus, Ohio, y ha representado a varios detenidos del ICE recluidos en la cárcel del condado de Butler.
Nemecek habló sobre un médico que "viene tal vez cada dos semanas", afirmando que la espera para recibir atención médica es muy larga.
"Pero especialmente los clientes que tienen afecciones de salud mental, afecciones graves de salud mental, no están recibiendo atención, no están recibiendo los medicamentos que necesitan, y es inhumano", alegó Nemecek.
El jefe adjunto Anthony Dwyer habló sobre los recorridos que se ofrecen a las personas que desean inspeccionar la instalación.
"He recibido a organizaciones religiosas. Vinieron pastores de la zona a recorrer la instalación y la vieron, pudieron ver a los reclusos del ICE en su entorno. El Estado ha venido para sus inspecciones. Y solo puedo decir de la manera más audaz que es una narrativa falsa".
Dwyer agregó que cree que ninguna cantidad de inspecciones cambiará la actitud de las personas que se oponen al contrato de la cárcel con el ICE.
"He hecho que algunos de los activistas vengan y lo vean. No importa. Se quedan con la narrativa que quieren".
Heishman fue uno de una docena de líderes de iglesias que recorrieron la cárcel el pasado agosto. Según él, el acceso durante el evento fue limitado.
"Pudimos mirar hacia los módulos donde se encuentran los detenidos, pero no se nos permitió entrar", dijo Heishman. "No se nos permitió hablar con nadie. Nos mostraron las instalaciones médicas, pero no había médicos allí. Eran solo salas vacías. Sí, así que realmente no pudimos ver mucho".
A los ojos de Heishman, la cárcel no distingue entre los detenidos del ICE y los delincuentes comunes.
"Se supone que debe haber una diferencia cuando una persona está detenida por un asunto civil. Pero no se percibe esa diferencia en el condado, al menos, ciertamente no la he visto en la cárcel del condado de Butler".
*Este contenido fue traducido al español por N+ Univision.







