Sin poses, Marco Detroit habla del reto real de producir música

Con Marco Detroit pasa algo curioso. Cuando se habla de tarimas, el relato tiende a irse a lo visible. Pero cuando la conversación entra en producción, baja el volumen. No porque sea menos importante, sino porque ahí no hay luces que te resuelvan nada. “En el estudio no te salva nadie”, dice, y se queda tan tranquilo. No lo suelta como frase bonita, lo suelta como realidad.

Marco Detroit, DJ y productor venezolano radicado en Miami, cuenta que producir le cambió la manera de entender su trabajo. “Tocar es reaccionar. Producir es decidir”, resume. Y esa diferencia, que suena simple, se vuelve pesada cuando estás frente a algo que todavía no termina de cuajar. A veces la idea es buena, pero no camina. A veces la base suena potente, pero no tiene identidad. Y a veces, lo que parecía “casi listo”, cuando lo escuchas al día siguiente, se cae.

Le pregunto cuál es el reto más grande y no se va por lo técnico. “No sonar genérico”, responde sin rodeos. Dice que hoy es fácil caer en lo mismo porque todo se mueve rápido y todo se pega. Miami, además, te mete referencias por todos lados. Electrónica, urbano, pop, sonidos latinos, tendencias que cambian de un mes a otro. “Si no tienes cuidado, terminas haciendo música correcta, pero sin cara”, dice. Y con eso se entiende lo que está buscando: que la gente pueda reconocer que es él, aunque no le estén viendo la cara.

PUBLICIDAD

En esa faceta, Marco Detroit también insiste en algo que no siempre se conversa en público. Que producir no es solo crear. Es hacerse cargo. “La gente cree que haces un track y ya. Pero después vienen los temas de registro, derechos, todo ese mundo”, comenta. A él le tocó aprenderlo y ordenarlo, y por eso menciona sus afiliaciones como algo práctico, no como trofeo. Desde 2017 figura como miembro de BMI y como miembro editor de ASCAP. “Eso es parte de estar serio en esto”, lo dice como quien habla de tener papeles al día.

Lo mismo con la parte técnica. A Marco le gusta meterse en el tema del audio en serio, no quedarse solo en “me gusta” o “suena duro”. Por eso está vinculado a AES, la Audio Engineering Society. Y también a AFEM, en el lado más de industria electrónica. No lo cuenta como colección de siglas. Lo cuenta como herramientas para entender mejor el terreno en el que se mueve.

Cuando sale el tema de los Latin Grammys, tampoco lo dramatiza. Es miembro activo de la Academia Latina de la Grabación desde 2018 y en 2025 recibió invitación para ser considerado jurado dentro del proceso interno de la organización. “Eso te pone a escuchar distinto”, comenta. No porque te haga “mejor”, sino porque te obliga a afinar criterio. A prestar atención a cosas que, cuando estás solo pensando en el club del viernes, a veces ni miras.
Luego vuelve a lo cotidiano del proceso. A él le pesa más una decisión que nadie nota que una que todo el mundo celebra. “Hay momentos en los que lo más difícil es elegir qué quitar”, admite. Y eso, para un productor, es casi todo. Quitar, ajustar, volver a escuchar, aceptar que todavía no. Es un trabajo más de paciencia que de inspiración.

PUBLICIDAD

Marco Detroit lo resume sin épica. Producir, para él, es construir algo que aguante. Que no dependa de la tendencia del momento. Que se pueda tocar en vivo, sí, pero que también tenga sentido por sí solo. Y si se escucha simple, mejor. Porque la mayoría de las cosas que duran se dicen así, sin mucha bulla.