MIAMI, Florida.- La vida de Yaider cambió cuando tenía 12 años, después de lanzarse de cabeza a un río. Los médicos llegaron a decirle a su familia que no sobreviviría. Años después, cruzó la frontera sur de Estados Unidos en silla de ruedas y comenzó una nueva etapa marcada por la independencia, el trabajo y el deseo de ayudar a otras personas.
Sobrevivió a un accidente y cruzó la frontera en silla de ruedas para empezar de nuevo
Yaider sobrevivió a un accidente cuando tenía 12 años y hoy trabaja para construir una vida independiente en EE.UU.
Hoy, Yaider reconoce que todavía enfrenta temores, pero asegura que no quiere que sus limitaciones físicas determinen lo que puede hacer.
“Yo puedo tener muchas cosas que me da este gobierno, pero de verdad yo quiero seguir trabajando, quiero seguir superándome”, contó a N+ Univision.
Su historia comenzó mucho antes de llegar a Estados Unidos. Cuando tenía 12 años sufrió un accidente al lanzarse de cabeza a un río. Las consecuencias fueron graves y, de acuerdo con su relato, los médicos llegaron a pensar que no sobreviviría.
“Al principio del accidente era, como se llama, un vegetal de aquí hacia abajo. No podía mover absolutamente nada”, recordó.
La recuperación también representó un proceso emocional complicado. Yaider describe aquellos primeros momentos como una etapa de profunda frustración, durante la cual incluso reaccionaba con violencia hacia las personas que intentaban acercarse.
“Yo le hacía pasar penas a mi mamá, golpeaba al que se me acercaba”, relató.
Con el paso del tiempo, sin embargo, comenzó a enfrentar también la depresión y a reconstruir su vida con el apoyo de su madre, quien permaneció a su lado incluso durante los momentos más difíciles.
“Mi mamá me ha guiado dos veces, pero siempre se mantuvo ahí”, dijo.
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Una nueva vida después de cruzar la frontera
Yaider llegó a Estados Unidos cruzando la frontera sur en silla de ruedas. Desde entonces, asegura que ha encontrado nuevas oportunidades y una razón para seguir avanzando.
Uno de los momentos que describe como importantes en su proceso de independencia ocurrió cuando una organización le entregó un automóvil adaptado para sus necesidades. Con él puede desplazarse y continuar trabajando.
Su objetivo, explica, no es depender permanentemente de las ayudas que recibe.
“Hacer cosas por mí, que es lo que me gusta. Me gusta trabajar, me gusta aprender, me gusta hacer cosas nuevas”, señaló.
Su madre también forma parte de ese día a día. Ella lo acompaña en sus proyectos y, según Yaider, incluso se encarga de grabarlo mientras realiza sus actividades.
Ahora quiere dar un paso más. Su intención es ayudar a otras personas que atraviesan situaciones similares y extender ese apoyo más allá de Estados Unidos.
“A veces una cosa es ser difícil y otra cosa es imposible”, afirmó.
Pero mientras prepara nuevos proyectos, existe una preocupación que todavía lo acompaña: la posibilidad de tener que regresar a Cuba y perder lo que ha construido durante los últimos cuatro años.
“En Cuba ya no me queda nada”, expresó al hablar de sus temores.
Por ahora, Yaider continúa trabajando, aprendiendo y buscando nuevas formas de valerse por sí mismo. Su historia tendrá una segunda parte, enfocada en la campaña que prepara para ayudar a personas necesitadas tanto en Estados Unidos como fuera del país.









