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Leonardo, te lo suplico. Yo no voy a hacer nada, pero, por favor, déjame ir.
Nunca volverás a ver la vida, abel. Y no pienso volver a compartir nada contigo.
Casa de valle de bravo. No puedo pasármela bien con abel cerca.
Me cae muy gordo tener un hermano gemelo. No lo soporto.
Bueno, reconozco que abel es un poco manchado, pero así son los hermanos. No, no sabes qué es tener un hermano como abel.
Con el tengo que compartir todo. El mismo modelo de celular para los dos, una fiesta para los dos, de niños nos vestían igual, un auto para los dos, que, por supuesto, él se lo apaña.
Está del nabo saber que existe otro igual que tú, hasta con la misma cara que la tuya. Para mí no hay otro igual que tú, leonardo, te amo.
Y yo a ti, irma. Tú y yo tenemos pendiente un pollito.
¿que qué te pasa? Ni siquiera te conozco.
No finjas demencia. Págame la deuda de juego que tienes.
No sé de qué me estás hablando, debes estarme confundiendo. No te hagas.
Yo no olvido la cara de quienes me deben. Como ya se te cumplió el plazo, me voy a cobrar.
¡oye, no, ey! ¡quiten, no, no agarren mis cosas.
Ey, ni siquiera te conozco, no sé quién eres. Yo no te debo nada.
Con esto me doy por bien pagado. Pero te dejaré un recordatorio de que conmigo no se juega.
Eres un desgraciado. Bájale, leonardo.
No, no le voy bajar, abel. Unos tipos me acaban de quitar mis cosas por una deuda que supuestamente tengo con ellos, y yo no le debo nada a nadie, ni había visto a esos en mi vida.
Mala suerte, hermanito. Mala suerte tener un hermano gemelo como tú que se hace pasar por mí en sus tranzas.
No lo voy a permitir. ¿qué pasa?
A ver, ¿qué son esos gritos? Leonardo, suelta a tu hermano.
Pues tu hijito, se aprovecha de que somos idénticos para embarrarme en sus cochinadas. No exageres, ni que te hubieran quitado algo que no se pudiera reponer.
¿de qué están hablando? Abel va a casas de juego diciendo que soy yo, y a los tipos que les debe, para cobrárselas, me acaban de golpear y quitar mis cosas.
Ahorita me las va a pagar este infeliz. No, leonardo, son hermanos y no pueden pelear.
Te vienes conmigo ahora a tu cuarto. - pero, mamá...
- ¡qué nos vamos! No voy a consentir que mis hijos se agarren a golpes.
Vamos. Irma, mi amor.
Creí que estabas en tu clase de lógica, leonardo. Terminé temprano.
Deja de besar a mi novia. Pero...
Ella fue la que me beso. No, yo pensé que eras tú, leonardo, por eso nos besamos.
Eres un idiota. Ayuda, por favor, prefecto, se están peleando, ayuda.
Este asunto de nuestros hijos me tiene muy preocupada, víctor. A mí también, mi amor.
Sabes, yo creo que tenemos que fomentar que... Que ellos pasen más tiempo juntos, que convivan, que de alguna manera olviden ya sus diferencias, ¿no crees?
Ay, sí. Oye, ¿qué te parece si este fin de semana vamos a la casa de valle, y así podemos compartir como familia.
Claro, así solos, ambiente familiar. Vamos a lograr que los dos fraternicen de una vez.
Que sí, que se lleven bien, ¿no? Muy bien, muy bien.
Madre mía, por favor, te lo suplico. Ya, sabía que iba a pasar eso.
Hijo, ¿vas a salir? Hijo.
Sí, voy a casa de irma. En menos de una hora nos vamos a valle de bravo, eh.
Yo me voy a llevar el auto y en la noche los alcanzo. Está bien, hijo, allá te esperamos.
Te vas con cuidado, ¿eh? Abel se va con nosotros.
Nos vemos, adiós. Sigo sin poder creer que tus papás y mi nieto se hayan muerto.
Cuando los bomberos llegaron y controlaron el fuego... Ya era demasiado tarde para salvarlos, abuela.
La policía dijo que... El incendio consumió todo.
Ha sido una tragedia, leonardo. Pero yo voy a estar contigo, con mi amor y con mi apoyo.
Ahora que los dos nos hemos quedado solos. Gracias, abuela.
Me da gusto saber que están satisfechos con mi desempeño. Nos vemos la próxima junta del consejo.
- hasta luego. - hasta luego.
Estoy tan orgullosa de ti, leonardo. Has hecho un gran trabajo a la cabeza de las empresas de la familia, después de la muerte de tus papás.
Me gradué de la universidad preparado para afrontar el cargo que me tocaba por ser el único heredero de la fortuna de mis papás. Sí, los planes de tus papás eran que compartieras la presidencia con tu hermano.
Pero lamentablemente murieron en el accidente. Tú y yo logramos salir adelante, abuela.
Gracias por apoyarme todos estos años. Buenas noches, joven leonardo, ya me voy a mi casa.
Hasta mañana. Que te vaya bien.
Aquí está tu cena. Leonardo, te lo suplico.
Yo no voy a hacer nada, pero, por favor, déjame ir. Nunca volverás a ver la vida, abel.
Y no pienso volver a compartir nada contigo. Mucho menos mi rostro, nunca.
A visitarme, abuela, pero ya me tengo que regresar a la oficina. Pero no hemos terminado de hablar, hijo.
Ya te dije que estoy bien, no me pasa nada. ¿okay?
No te preocupes. Irma también resintió tu cambio de actitud después del incendio.
Hijo, te pido que me acompañes con una tanatóloga. Lo que viviste no se puede superar solo.
Te repito que estoy bien. Quédate tranquila.
Te quiero. Virgencita, ayúdame con leonardo.
Es mi nieto y soy la única familia que le queda. Te lo pido, querida madre.
Mi nieto no es el mismo desde la noche del incendio. Tengo que ayudarlo a salir de lo que esté viviendo leonardo.
Señora apolonia, no sabe lo que acabo de escuchar. ¿qué pasó, juana?
No me asustes. No, no es para menos.
Acaban de amenazar al joven leonardo. Le exigieron mucho dinero para no decir algo que saben sobre él.
Pero no puede ser, ¿quiénes? Por lo que oí, fueron los mismos ladrones que se metieron a robar la otra noche.
Por eso quería que leonardo los denunciara. Esa gente es muy peligrosa.
Gracias por avisar, juana. Te tengo que colgar.
No. No, no, no puede ser.
Sí, sí, abuela, soy yo. Escúchame, escucha mi voz.
Soy tu nieto, abel. No.
Mi nieto murió en el incendio con sus papás. No puede ser.
No, abuela. Yo nunca morí, leonardo me ha tenido aquí encadenado todos estos años.
Usando esta máscara. No.
Leonardo sotomayor, quedas detenido por privar de la libertad e intento de homicidio del joven de la máscara. Hijo.
Abel. A pesar de todo, leonardo es mi hermano y no me alegra saber que vaya a pasar muchos años en la cárcel.
Yo sigo sin poder asimilar de lo que leonardo fue capaz. Todo por el rencor y el odio que generó hacia ti, abel.
Reconozco que no fui muy bueno con mi hermano. Nunca hice nada para ganarme su cariño.
Pero, dentro de toda esta tragedia, me siento muy feliz de saber que mi nieto no murió. Aunque también triste por la situación de tu hermano.
Y así como se lo dije cuando murieron sus papás, tampoco ahora pienso dejarlo solo. Eres muy buena, abuela.
Ahora que sé la verdad de lo que leonardo estaba viviendo, lo voy a visitar en la cárcel. Y no descansaré hasta que tome una terapia para que sane su corazón.