Incidentes de Odio

Racista, violenta, impune: dentro de la lucha callejera de un grupo supremacista blanco en California

Se entrenan para pelear. Publican videos de sus golpizas en internet. Y, por ahora, tienen pocas razones para temer a las autoridades.
25 Oct 2017 – 11:26 AM EDT



Eran aproximadamente las 10 de la mañana del 12 de agosto, cuando la refriega estalló al norte del Parque de la Emancipación en Charlottesville, Virginia.

Alrededor de dos docenas de supremacistas blancos, muchos equipados con cascos y escudos de madera, batallaban con un puñado de contramanifestantes, la mayoría afroamericanos. Un hombre blanco se zambulló en la violencia con particular saña. Usando sus puños y pies, atacó a una persona tras otra.

Este luchador callejero se encontraba en Virginia esa mañana de agosto para acudir al mitin 'Unite the Right', la mayor reunión pública de supremacistas blancos en una generación, un evento caótico y sangriento que culminaría, unas horas más tarde, en la muerte de Heather Heyer, una mujer de 32 años que estaba allí para protestar contra la manifestación racista.

La violencia en Charlottesville se convirtió en noticia nacional. La respuesta del presidente Donald Trump, afirmar que había "gente muy buena en ambos lados" de los acontecimientos ese día, desencadenó una ola de condenas, tanto de sus aliados como de sus críticos.

Pero para muchos estadounidenses, tanto conservadores como liberales, hubo conmoción y confusión al ver bandas de hombres blancos portando antorchas, cantando consignas racistas y abrazando a los héroes confederados: ¿Quiénes eran? ¿Cuántos hay y cuáles son sus objetivos?

Rise Above Movement, un grupo en el centro de la violencia

Por supuesto, no hay una sola respuesta.

Algunos de los que estuvieron en Charlottesville ese fin de semana son racistas endurecidos que participan en organizaciones con una larga trayectoria como la Liga del Sur. Muchos son nuevos conversos a la supremacía blanca, jóvenes atraídos por las ideas nativistas y antimusulmanas que circulan en las redes sociales entre los líderes de la llamada alt-right, la rama más nueva del movimiento de poder blanco. Algunos son personajes paranoicos, encantados con el tráfico de símbolos y el lenguaje codificado de las teorías de la conspiración globales. Otros son provocadores sofisticados que ven el momento político actual como una oportunidad para impulsar una "agenda blanca", con duras posiciones sobre inmigración, la diversidad y aislamiento económico.

ProPublica pasó semanas examinando un grupo que estuvo en el centro de la violencia en Charlottesville: una organización llamada Rise Above Movement (RAM), uno de cuyos miembros era el hombre blanco que dispensaba palizas cerca del Parque de la Emancipación.


El grupo, con base en el sur de California, dice que tiene más de 50 miembros y un propósito singular: atacar físicamente a sus enemigos ideológicos. Los miembros de RAM pasan los fines de semana entrenando boxeo y artes marciales, y se han jactado públicamente de su violencia durante las protestas en Huntington Beach, San Bernardino y Berkeley. Muchos de los altercados se han capturado en video, y sus miembros no son difíciles de detectar.

De hecho, ProPublica ha identificado a los miembros principales del grupo y entrevistó largamente a uno de sus líderes. El hombre en los ataques de Charlottesville, filmado por un equipo documentalista que trabaja con ProPublica, es Ben Daley, de 24 años, que dirige un negocio de poda de árboles en el sur de California.


Un club alt-right de lucha callejera

Muchos de los miembros principales de la organización, incluido Daley, tienen antecedentes penales graves, según entrevistas y la revisión de los registros judiciales. Antes de unirse a RAM, varios miembros pasaron tiempo en la cárcel o en la prisión estatal por cargos de delitos graves, incluidos los delitos de asalto, robo y ofensas con armas de fuego y cuchillos. Daley estuvo siete días en la cárcel por llevar un revólver oculto. Otro miembro de RAM cumplió una pena de prisión por apuñalar a un hombre latino cinco veces en un asalto a una pandilla en 2009.

"Fundamentalmente, RAM funciona como un club alt-right de lucha callejera", dijo Oren Segal, director del Centro de extremismo de la Anti-Defamation League, una organización que estudia el odio y el antisemitismo en Estados Unidos.

A pesar de registros previos y de que se jactan abiertamente de usar la violencia, aparentemente RAM ha llamado poco la atención de las fuerzas del orden público.

Cuatro episodios de violencia documentados por ProPublica resultaron en un único arresto tras el cual los fiscales se negaron a seguir adelante. Las autoridades en las cuatro ciudades (Charlottesville, Huntington Beach, San Bernardino y Berkeley) tampoco hicieron comentarios sobre RAM o dijeron que tenían muy poca evidencia o muy pocos recursos para investigar seriamente a los miembros del grupo.

Dos meses después de los eventos mortales en Charlottesville, Corinne Geller, una portavoz de la policía estatal de Virginia, no dijo si la policía había identificado RAM como un grupo peligroso.

"No vamos a publicar los nombres de los grupos que creemos que estuvieron presentes ese día en Charlottesville", dijo. Los investigadores, agregó, aún están "revisando imágenes" del evento.

Las autoridades tienen un historial mixto cuando se trata de anticipar y afrontar el desafío de la violencia del supremacismo blanco.

A menudo trabajan de incógnito con gran riesgo personal y los investigadores federales han interrumpido con éxito docenas de ataques terroristas racistas. En el último año, agentes de la ley capturaron a tres hombres de Kansas que planeaban bombardear una mezquita y un complejo de apartamentos habitado en gran parte por inmigrantes somalíes. También arrestaron a un supremacista blanco en Carolina del Sur mientras tramaba un ataque a gran escala e investigaron una célula neonazi que supuestamente tenía la intención de volar una planta de energía nuclear.


Pero también ha habido fracasos. Durante los últimos cinco años, los supremacistas blancos, algunos miembros de pandillas o grupos políticos organizados, han asesinado al menos a 22 personas, de acuerdo con la base de datos Global Terrorism Database y los reportes de los medios. Y algunos expertos del gobierno dicen que los servicios de inteligencia y las agencias federales de aplicación de la ley han desviado su atención de las amenazas de extrema derecha en los años posteriores al 11 de septiembre, y han optado por centrarse en gran medida en los radicales islámicos, que son percibidos por algunos como un peligro inmediato.

"Es una actividad criminal organizada"

La policía estatal y local han luchado por responder de manera efectiva al reciente resurgimiento de organizaciones políticas racista. La policía de Sacramento fue sorprendida sin preparación en junio de 2016 cuando neonazis y contramanifestantes antifascistas (también llamados "antifa"), armados con cuchillos y armas improvisadas, se enfrentaron frente al Capitolio del Estado de California durante un mitin. Diez acabaron en el hospital con heridas de arma blanca.

Tomando un rumbo diferente, el gobernador Rick Scott de Florida decidió dar el paso agresivo de declarar el estado de emergencia en el período previo a la intervención del supremacista blanco Richard Spencer en la Universidad de Florida, en Gainesville.

Michael German es un ex agente del FBI que durante su carrera se infiltró en una pandilla nazi y organizaciones de milicianos. German, ahora becario del Centro de Justicia Brennan de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York, dijo que le preocupa que las fuerzas del orden público no comprendan la amenaza que representa esta última versión del movimiento supremacista blanco.

La policía y los agentes federales, en su opinión, "miran todo esto de manera tan estrecha, como dos grupos que se enfrentan en una protesta". Pero en realidad, dijo German, "es una actividad criminal organizada".

Una de las primeras personas que sabe lo que es ser blanco de RAM fue un periodista que trabaja para OC Weekly, una publicación liberal irreverente con sede en el condado de Orange, California.

Era el 25 de marzo, y el escritor Frank John Tristan cubría un mitin de Make America Great Again en Huntington Beach. El evento, que atrajo a más de 2,000 seguidores de Trump, marcó lo que parece haber sido el debut público de RAM. Alrededor de una docena de luchadores de la organización aparecieron, con miembros portando un letrero antisemita y una enorme pancarta con las palabras 'Defiende América'.

La marcha también atrajo a un pequeño contingente de manifestantes anti-Trump, incluidos algunos activistas y militantes antifa. Algunas personas decidieron bloquear físicamente la procesión mientras avanzaba por la autopista de la costa del Pacífico. En poco tiempo, la escena se volvió violenta y las peleas entre enemigos políticos barrieron la playa.

Tristan y dos colegas de OC Weekly, los fotógrafos Julie Leopo y Brian Feinzimer, terminaron metidos en la trifulca.

"Los partidarios de Trump se sintieron empoderados para ridiculizar e intimidarme", recordó Leopo en un artículo de OC Weekly. "Seguí disparando (la cámara) a pesar de los insultos y justo cuando estaba a punto de hacer clic en el obturador de mi cámara, miré hacia arriba y miré a los ojos a una mujer blanca que llevaba una bandera".

La mujer golpeó a Leopo y Feinzimer con el asta de la bandera. Un hombre empujó a Feinzimer y lo dejó tambaleándose. Tristan intervino, tratando de calmar la situación.

Fue entonces cuando dos hombres lo atacaron. Uno era un miembro de RAM que acusó a Tristan y comenzó a golpearlo en la cara. El otro asaltante, que no era un luchador del grupo, agarró la sudadera de Tristan y le propinó una serie de golpes.

Tristan estaba asombrado. Alguien que estaba cerca disparó una gran corriente de gas pimienta y la paliza terminó. Luego, los miembros de RAM se desplegaron y comenzaron a pelear con otras personas.

Otro miembro de RAM se enfrentó a un contramanifestante enmascarado, agarró al hombre y lo arrojó a la arena. Desde allí lo golpeó con el puño y el codo. El enfrentamiento fue capturado en video y compartido a través de las redes sociales: el espectáculo se convirtió en un meme de la llamada alt-right.


En los días posteriores al caos, Tristan pasó horas estudiando los videos temblorosos tomados con teléfonos celulares y las publicaciones en redes sociales tratando de identificar a los hombres que lo atacaron. Concluyó que un hombre de 21 años llamado Tyler Laube era el miembro de RAM que lo golpeó. Laube aparece con su cara descubierta en varias fotografías de grupo de RAM de sus sesiones de entrenamiento en un parque del Condado de Orange y en el mitin de Huntington Beach.

ProPublica no pudo ponerse en contacto con Laube, pero los registros judiciales muestran que ha tenido muchos enredos con la ley en los últimos años.

Laube ha sido declarado culpable por pelear con un paramédico en un supermercado, por posesión ilegal de una navaja, por perturbar la paz y conducir bajo los efectos del alcohol, según los archivos de la corte del condado de Los Angeles.

En 2015, Laube no impugnó una acusación de robo: los fiscales dijeron que se asoció con otro hombre para robar un 7-Eleven y otra tienda a punta de pistola. Mientras estaba en la cárcel antes del juicio, Laube le dijo a un detective que había ido a un club de striptease de Hollywood y se había drogado con Xanax, la potente y a menudo abusada benzodiazepina recetada, antes de actuar como el líder de los robos, que ocurrieron temprano en la mañana en Redondo Beach, de acuerdo con las transcripciones de la corte.

Laube, según los registros judiciales, estaba en libertad condicional el día que supuestamente agredió a Tristan.


En los seis meses transcurridos desde la manifestación violenta, la policía estatal de parques no ha abierto ningún caso penal en relación con el asalto a Tristan y no ha realizado ningún arresto. No está claro cuánta de la abundante evidencia fotográfica y en video han revisado las autoridades, si corresponde.

El capitán Kevin Pearsall, un superintendente regional de la policía de parques, dice que sus agentes no pueden actuar porque Tristan no les ha presentado ninguna queja. Sin embargo, el exeditor de OC Weekly Gustavo Arellano dice que ha contactado varias veces a la policía de parques por teléfono y correo electrónico con la esperanza de que investiguen. Los documentos policiales de Parks y los correos electrónicos internos obtenidos por ProPublica muestran que Arellano se ha comunicado con la policía y que los detectives están al tanto del asalto a Tristan.

Arellano dijo que, desde el asalto, ni una sola agencia o funcionario de la ley lo ha contactado sobre los presuntos agresores.

"Conocemos sus identidades", dijo Arellano, quien supervisó a Tristan y otros periodistas hasta hace poco, cuando dejó el periódico en medio de recortes de personal. "¿Pero de qué sirve la verdad cuando a la ley no le importa una mierda?"

Tampoco se han presentado cargos contra las personas que atacaron a Leopo y Feinzimer, aunque Pearsall dice que esos incidentes han sido examinados por la policía. Según Pearsall, su agencia, que tiene la tarea de mantener el orden en la vasta red de parques y áreas recreativas de California, no tiene los recursos para llevar a cabo investigaciones exhaustivas y debe acudir a las fuerzas policiales externas para obtener ayuda en tales casos.

La mayoría de las veces, los jóvenes del movimiento RAM, casi todos ellos veinteañeros, parecen perfectamente inocuos: pelo corto, caras bien afeitadas, camisetas y pantalones vaqueros.

Pero para eventos públicos, RAM ha desarrollado su propio aspecto característico y amenazador, con miembros que a menudo llevan máscaras de calavera y gafas para evitar el spray de pimienta. A veces, los luchadores del grupo han atado pañuelos de bandera estadounidense alrededor de sus caras para ocultar sus identidades.

Un video de reclutamiento de RAM publicado en YouTube y Vimeo resalta la razón de ser violenta de la organización, cortando entre imágenes de miembros peleándose en eventos públicos y escenas cuidadosamente filmadas de ellos agudizando sus habilidades de boxeo y haciendo flexiones durante sesiones de entrenamiento grupal.

Existe un ecosistema completo de medios supremacistas blancos de bajo presupuesto: sitios web, blogs, foros, podcasts, canales de YouTube y similares, y los miembros de RAM han sido aclamados como héroes en algunas de estas plataformas.

"Le dieron una patada a la gente de Berkeley. Fue genial ", dijo un presentador en un podcast racista llamado Locker Room Talk. "Les gusta ir a los mítines y golpear a los comunistas", dijo el comentarista de YouTube, James Allsup, que saludó a los miembros de RAM como la personificación del hombre estadounidense ideal.

El grupo se presenta a sí mismo como una fuerza de defensa de una civilización occidental bajo asalto de judíos, musulmanes e inmigrantes de piel morena provenientes del sur del Río Bravo.

El logotipo de RAM presenta una espada medieval con una cruz en el pomo (un símbolo de las cruzadas) y un árbol de hoja perenne. En las camisetas que usan durante los entrenamientos, el logotipo aparece sobre tres palabras, "coraje, identidad, virtud". En los mítines, los miembros han ondeado banderas cruzadas rojas y blancas y llevan carteles que dicen "Rapefugees Not Welcome" (los violadores-refugiados no son bienvenidos) y "Da Goyim know", un lema antisemita destinado a resaltar una supuesta conspiración de los judíos para controlar el mundo y someter a los no judíos. Una pancarta de RAM, que muestra a caballeros persiguiendo musulmanes a caballo, dice "islamistas afuera".

Un reportero de ProPublica se reunió recientemente en un restaurante en el condado de Orange con un hombre que dice que es un líder de la organización. Este hombre, que aparece con frecuencia en los videos de los miembros de la RAM que luchan, acordó hablar abiertamente sobre los orígenes e intenciones del grupo si no revelamos su nombre. Ningún otro miembro de RAM o asociados quiso hablar con nosotros.

RAM, dijo el líder, se unió de forma orgánica. El grupo comenzó cuando tipos con creencias políticas similares, incluidos dos marines estadounidenses en servicio activo, se encontraron mientras hacían ejercicio en diferentes gimnasios en el sur de California. A todos les gustaba Trump, pero no creían que su agenda fuera lo suficientemente lejos.

Los hombres comenzaron a pasar el rato juntos. Crecieron en número. Muchos provenían de entornos ásperos (habían traficado con drogas o pasado tiempo entre rejas) y actualmente trabajaban duro en trabajos manuales. Pronto tenían un nombre y una misión: se enfrentarían físicamente a los enemigos de la extrema derecha.

El líder de RAM afirma que su organización no es racista y se queja de que ni siquiera sabe lo que significa la palabra "racismo".

"Estamos orgullosos de nuestra identidad", dijo antes de exponer una larga lista de agravios. Los blancos, dijo, son ignorados por los políticos, se les enseña a sentirse avergonzados por los académicos izquierdistas, y son marginados y expulsados de la fuerza de trabajo por la globalización económica. Los hombres blancos jóvenes, dijo, se sienten atraídos por la extrema derecha "porque no hay otra opción para ellos. Están privados de sus derechos".


Este intenso sentimiento de víctima es generalizado entre las figuras involucradas en el llamado movimiento alt-right.

"No diría que soy fascista", continuó el líder de RAM, aunque reconoció que su visión del mundo es estrecha. El hombre dijo además que está tratando de crear una "contracultura conservadora" como antídoto contra la "completa degeneración" de la vida estadounidense contemporánea y " la ideología izquierdista que está envenenando a la juventud".

A los ojos de este líder, "tu vida debe estar dedicada a Dios, a tu país y a tu pueblo".

A pesar de que este hombre insiste en que el grupo no es racista, en las redes sociales, sus miembros abrazan regularmente puntos de vista descaradamente antisemitas y racistas.

Ben Daley, por ejemplo, usó su página de Facebook para criticar a "Mark Zuckerberg y su policía judía de Facebook" por quitar sus "publicaciones antimusulmanas"; sugirió que los afroamericanos son "una mierda" y que el expresidente Obama es una sanguijuela; y celebró que un hombre negro recibiera un disparo mortal. "Buen viaje", escribió.


La página de Facebook de otro miembro, Robert Boman, está cargada de gráficos antisemitas, incluida una ilustración que glorifica a las SS nazis y una caricatura que representa a afroamericanos y musulmanes como perros rabiosos controlados por judíos. (Los registros judiciales y penitenciarios muestran que Boman cumplió 18 meses de prisión por un robo en 2013 en Torrance).

El grupo ha atraído reclutas de las filas de Hammerskin Nation, la mayor pandilla de skinheads nazis del país, vinculada a al menos nueve asesinatos en cuatro estados, incluida una masacre en un templo sij en Wisconsin en 2012.

En la Anti-Defamation League, Segal dijo que los organismos encargados de hacer cumplir la ley están luchando para mantenerse al día con RAM y las decenas de grupos extremistas que han surgido en los últimos años. Su hábil uso de las redes sociales y de internet en general ha permitido a algunas de estas organizaciones hacer metástasis rápidamente, convirtiéndose en operaciones formidables. Cualquiera que sea la conexión, si es que hay alguna, de Trump con su auge, estos grupos no dudan en invocar su presidencia como una validación de sus creencias.

"Hay tantas caras nuevas", dijo Segal. "Crea un desafío para la aplicación de la ley".

Dos veteranos detectives del sur de California que hablaron con ProPublica no estaban familiarizados con RAM antes de que nuestros reporteros llamaran su atención sobre la organización. Después de revisar las fotos y videos de RAM en acción, así como las páginas de redes sociales de sus miembros, los investigadores dijeron estar preocupados por lo que vieron. El grupo, dijeron, parece tener vínculos con gánsteres supremacistas blancos conocidos por las fuerzas del orden público, una propensión a la violencia y un deseo de aumentar su número.

Los detectives hablaron anónimamente con ProPublica para discutir con libertad información sobre extremistas blancos y pandillas callejeras.

A principios de este año, el 15 de abril, una docena de miembros de RAM viajaron desde el sur de California a Berkeley. El grupo fue recibido allí por un fan: Vincent James Foxx, un videobloguero de 31 años que simpatiza con los supremacistas blancos y con afición por la política radical de derecha.

Foxx, un padre de tres hijos que dirige una creciente operación mediática llamada The Red Elephants, se había convertido en propagandista no oficial de RAM. Después de las peleas de Huntington Beach, a las que asistió y que filmó, Foxx armó un video de casi 10 minutos que glorificaba las habilidades de combate del grupo y lo subió a YouTube, donde ha acumulado 174,000 visitas hasta la fecha.


Foxx y RAM estaban seguros de que otra manifestación de Trump en una de las ciudades más liberales de Estados Unidos proporcionaría una oportunidad para la violencia.

Dos eventos políticos anteriores en Berkeley se habían vuelto feos, con multitudes de activistas de izquierda y derecha participando en batallas callejeras. La policía confiscó cuchillos, bates de béisbol, mangos de hachas, tablas con clavos y otras armas durante los enfrentamientos anteriores. Pocos predecían que un evento en abril, programado en el Civic Center Park de Berkeley, sería pacífico. RAM estuvo entrenando.

Por su parte, Foxx estaría siguiendo al grupo. Sabía dónde estaría la acción.

Cuando los manifestantes izquierdistas se manifestaron para expresar su desprecio por el presidente y sus partidarios, RAM, peleando como una manada, los persiguió y los atacó, pisoteando, golpeando, pateando. El video muestra a Ben Daley golpeando a un hombre en el suelo y pateando a otros oponentes. En uno de los incidentes, Daley y el miembro RAM Robert Rundo maltrataron al periodista Shane Bauer de Mother Jones, empujándolo y gritándole "¡Lárgate de aquí! ¡Fake news!"

En ocasiones, RAM luchó junto a un aliado, Nathan Damigo, exmarine y fundador de Identity Evropa, una prominente organización supremacista blanca. Damigo terminó propinando un puñetazo en la cara a un miembro femenino de antifa, un acto que se convertiría en una de las imágenes perdurables de los estragos de aquel día.


Foxx no solo estaba documentando la violencia en el mitin, sino que la estaba incitando. En el video que Foxx publicó en YouTube, se le puede escuchar reiteradamente animando a los miembros de RAM y a otros a atacar a las personas. "¡Agarra a ese cuck (insulto que la alt-right emplea para referirse a los progresistas)!", gritó cuando un miembro de RAM y otros cuatro o cinco hombres agarraron a un contrincante y comenzaron a golpearlo. "¡Carga!", dijo mientras una multitud de derechistas pasaba a la ofensiva.

Foxx se negó a ser entrevistado para esta historia vía correo electrónico.

Antecedentes violentos

A las 11:45 de esa mañana en Berkeley, la policía arrestó a Rundo, un boxeador de 27 años que vive en la ciudad costera de San Clemente, por agredir a un oficial y resistirse al arresto. "Oh, mierda ... ese es uno de nuestros muchachos", dijo Foxx mientras los agentes esposaron a Rundo, quien vestía una ajustada camisa atlética gris y negra y una máscara craneal. Los fiscales luego decidirían no presentar cargos.

"Lo revisamos durante el verano, en julio, y decidimos no presentar cargos", dijo Teresa Drenick, fiscal adjunta del condado de Alameda. "Determinamos que no teníamos pruebas suficientes para probar los cargos más allá de una duda razonable".

Otro incidente violento del pasado de Rundo es mucho más claro. En 2009, en Queens, Nueva York, el barrio donde creció, se enfrentó a dos hombres latinos en una tienda. Flanqueado por otros hombres, Rundo persiguió a sus víctimas a la calle donde uno de ellos tropezó y cayó al suelo.

Los fiscales acusaron a Rundo de abalanzarse sobre el hombre y apuñalarlo en la mano derecha, el codo derecho, el brazo izquierdo, el pecho y el cuello, de acuerdo con los registros judiciales. En una declaración jurada, el detective investigador del Departamento de Policía de Nueva York dejó constancia de que todo el episodio fue documentado por un video de vigilancia y que los compañeros de Rundo usaron "algún tipo de garrote" para golpear a la víctima del apuñalamiento y a su amigo.

Rundo, que tenía 19 años en ese momento, llegó a un acuerdo y se declaró culpable a cambio de una condena de dos años en la prisión estatal por cargos de agresión pandillera. Sirvió unos 20 meses de su condena, según muestran los datos de la prisión.

Como detective en el Distrito 109, Francis Johnston ayudó a construir el caso contra Rundo en 2009. Johnston, que ahora está retirado, recuerda a Rundo como un personaje duro, "un poco gilipollas", con una fuerte aversión por la aplicación de la ley. La policía estaba ansiosa por interrogar a los cómplices de Rundo, pero no pudieron identificarlos y Rundo nunca reveló sus nombres.

Durante el mitin de Berkeley, RAM no fue el único elemento violento en la escena: los cuadros antifa arrojaron botellas y otros proyectiles e instigaron a varios melees. Pero durante todo el día, las entrevistas y el video show, RAM fue tal vez el grupo más efectivo y disciplinado ya que la lucha se prolongaba durante horas. Al menos 11 personas resultaron heridas, y siete terminaron recibiendo tratamiento en hospitales locale, incluida una víctima de apuñalamiento, de acuerdo con funcionarios locales.

"Desde el momento en que llegamos allí, todo fue un caos", dijo el líder de RAM. "A la gente le gusta decir que somos nazis y esas cosas, pero todas las personas a las que hemos golpeado son blancos universitarios".

German, el exagente del FBI que ahora trabaja en el Brennan Center en Nueva York, dice que se quedó conmocionado por las noticias que estaba viendo online sobre Berkeley. Pensó: esto no es un disturbio. Básicamente es guerra política de bajo nivel en las calles de una ciudad estadounidense.

German, que estudia seguridad nacional y libertades civiles en el Centro Brennan, dijo que no podía creer que las fuerzas del orden permitieran a las dos partes batallar entre ellas durante horas con una intervención mínima: "Las protestas en Berkeley realmente me llamaron la atención", dijo. "Esto no debería estar pasando."

En su opinión, la policía y los agentes federales deberían centrarse en RAM y organizaciones similares.

"Es blanco sobre negro", dijo German. "Ciertamente, hay personas que ejercen su derecho a la Primera Enmienda en estas manifestaciones. Sin embargo, estas personas están en medio de peleas abiertamente: están publicando imágenes de violencia y comunicando su intención de cometer actos violentos. Es muy diferente a alguien que ejerce su derecho a pararse en un escenario y predicar su ideología".

En junio, RAM acudió a San Bernardino para protestar por Act for America, un controversial grupo que insta a los legisladores a aprobar leyes que prohíban la ley islámica sharia en Estados Unidos. Su objetivo es "proteger y preservar la cultura estadounidense" y "mantener a salvo a esta nación" y ha sido etiquetado como un" grupo de odio" por el Southern Poverty Law Center, que ha destacado sus vínculos con Billy Roper, un veterano organizador del movimiento supremacista blanco.

En San Bernardino, las fuerzas de RAM incluyeron en sus filas a al menos dos miembros de la Nación Hammerskin, una pandilla de cabezas rapadas nazis poco estructurada pero muy agresiva con capítulos en Estados Unidos y en Europa.

ProPublica identificó a los hombres como miembros de Hammerskin al revisar secuencias de video, fotos, redes sociales y archivos judiciales.

"California tiene la mayor población de cabezas rapadas racistas de Estados Unidos, predominantemente con base en el sur", testificó Joanna Mendelson, investigadora de la Anti-Defamation League, en una reciente audiencia en el Senado estatal de California. "Los seguidores tienen su propia subcultura única y están dedicados a promover la ideología hitleriana".


Las pandillas, señaló, van desde unos pocos miembros a unos pocos centenares, y han sido responsables de algunos de los "crímenes de odio más violentos" del país.

Uno de los Hammerskins que se entrenó con RAM y apareció con ellos en los mítines es Matthew Branstetter, un residente de Huntington Beach de 25 años. En abril de 2011, Branstetter y un cómplice golpearon, dejaron inconsciente y robaron a un hombre judío en un parque del Condado de Orange. Branstetter fue declarado culpable de asalto agravado por un delito de odio y fue enviado a prisión por 20 meses.

Si bien la marcha de San Bernardino, que atrajo a unas 300 personas, fue formalmente una protesta contra la ley de la sharia, rápidamente se convirtió en una oportunidad para que los manifestantes se burlaran de los musulmanes y se mofaran de su fe. Un hombre llevaba un letrero que decía 'El islam no es una religión estadounidense'. Otro llevaba una camisa que decía 'Muhammed era un homo'.

Una multitud más pequeña de contramanifestantes también apareció para condenar lo que vieron como racismo e islamofobia. La policía intentó mantener a los dos grupos separados, acorralándolos en lados opuestos de una calle. Pero eso no detuvo a RAM, que llevó a alrededor de 15 miembros al evento. Los miembros del grupo cruzaron la calle y comenzaron a golpear a los manifestantes contrarios, y finalmente echando a muchos de ellos.

En un video de la escena, los miembros de RAM se jactan de sus acciones. "Los eliminamos físicamente", dijo Daley. "Los perseguimos por la cuadra, destrozamos su auto", agregó Rundo, describiendo un incidente en el que las fuerzas de RAM rompieron la ventana trasera de un automóvil conducido por contramanifestantes.

La policía de San Bernardino no respondió a las solicitudes de comentarios.

Las 14 palabras, el lema supremacista

Rundo también dijo, en el video, que los miembros de RAM son "fanáticos" de un eslogan supremacista blanco llamado las '14 Palabras'. El lema fue escrito por David Lane mientras cumplía una condena de 190 años en una prisión federal por su papel en el asesinato del presentador judío del programa de entrevistas Alan Berg y una serie de robos de autos que generaron más de 4 millones de dólares, dinero que Lane y sus co-conspiradores planeaban usar para financiar una guerra racial.

Lane escribió: "Debemos asegurar la existencia de nuestra gente y un futuro para los niños blancos".

El mensaje de Lane ha sido adoptado con entusiasmo como un llamado a las armas por la generación actual de radicales de derecha, muchos de los cuales creen que la continua transformación demográfica de Estados Unidos está empujando rápidamente a los blancos hacia la extinción. La única respuesta, ellos creen, es un levantamiento.

Lo que sucedió en Charlottesville en agosto pasado se parecía mucho a un levantamiento, y RAM estaba justo en el medio.

"¡No nos reemplazarán! ¡Los judíos no nos reemplazarán!", gritaron Daley y otro miembro de RAM, Tom Gillen, mientras se marchaban frente a una estatua de Thomas Jefferson en el campus de la Universidad de Virginia en Charlottesville. Era la noche del 11 de agosto. Los hombres sostenían antorchas. Estaban rodeados por cientos de jóvenes blancos, todos gritando las mismas palabras.

Los dos californianos eran conocidos por las autoridades del condado de Los Ángeles. Gillen, un surfista y oriundo de Torrance de 23 años, había sido encarcelado en 2014 por posesión ilegal de una pistola. Alguien había borrado el número de serie del arma, lo que la hacía imposible de rastrear. La policía encontró el arma, la destruyó y prohibió a Gillen poseer otras armas.

Gillen, como otros miembros de RAM, no quiso hablar con ProPublica.

Daley había sido arrestado por un cargo por portar arma de fuego ese mismo año. Fue declarado culpable por llevar ilegalmente un revólver Magnum .357 y sentenciado a siete días de cárcel. La policía también descubrió una serie de balas en su camioneta pickup, incluyendo municiones del calibre .38 y rifles del calibre .223, este último utilizado en rifles de caza de acción rápida y armas de asalto estilo militar.

En un breve mensaje de texto, Daley se negó a comentar sobre su detención o sus actividades con RAM. Sin embargo, sí dijo que se había inscrito en el ejército de Estados Unidos y que pronto recibiría capacitación básica.

Esa noche en Charlottesville, Daley y Gillen se enfrentaron violentamente con un puñado de estudiantes universitarios que se habían reunido en la estatua de Jefferson sosteniendo una pancarta contra el racismo. RAM y los supremacistas blancos prevalecieron rápidamente, y expulsaron a los estudiantes del campus. La policía de Charlottesville hizo poco para intervenir mientras el conflicto se desarrollaba.

Gritando hurras y haciendo el saludo nazi, los supremacistas blancos comenzaron a celebrar su victoria. Algunos cantaban las palabras "sangre y tierra", un viejo lema del Tercer Reich.

La violencia continuaría y aumentaría drásticamente a la mañana siguiente, cuando racistas de todo el país se reunieron alrededor de un monumento al general confederado Robert E. Lee para la manifestación de 'Unite the Right'. Una vez más, los miembros de RAM estuvieron en el corazón de la lucha.

La policía de Charlottesville se negó a hacer ningún comentario sobre el grupo.

Según el líder anónimo de RAM entrevistado por ProPublica, su organización está "tratando de mantenerse alejada de los mítines". Los siguientes movimientos de RAM, explicó, son confidenciales.

Oren Segal, de la Anti-Defamation League, dijo que la RAM podría durar o desaparecer en cuestión de meses. Es muy pronto para decirlo. Pero tanto en su amenaza a corto plazo como en su incierto futuro a largo plazo, Segal dijo que RAM es bastante representativa de lo que llamó las "nuevas brigadas juveniles de extrema derecha".

El autodenominado alt-right "realmente quiere atacar mientras el hierro esté caliente", dijo. "Creen que ahora es el momento de pasar del mundo online al mundo real. Y, francamente, el elemento de lucha callejera se ajusta mucho a esta narrativa".

Las milicias armadas, el intimidante asistente a las protestas de Charlottesville

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