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Inmigración

Política migratoria niega a niña sin un brazo el tratamiento médico que cambiaría su vida

A los quince años de edad esta ciudadana estadounidense que vive en Tijuana no ha podido regresar a su país natal para recibir un tratamiento médico para su condición física. Sus padres anhelan regresar a EEUU pero no cuentan con los permisos necesarios.
5 Feb 2020 – 01:27 PM EST

Son miles los casos en Tijuana de niños con discapacidades que requieren un procedimiento médico que en muchos casos es costoso y poco accesible. Natalie Hermosillo, quien nació en Muerrieta, California, y creció en Tijuana, México, es una de ellos y la frontera la separa de un beneficio médico que le cambiaría la vida.

Natalie nació sin su brazo izquierdo. "Tuvo un problema congénito de nacimiento y así nació, y así se le educó y ella lo sabe. Ella está rodeada de amor", explica su padre Alberto Hermosillo.

Las adversidades de su condición física no han sido un impedimento para que Natalie tenga la determinación de llegar lejos en su vida. En su primer año de preparatoria se ha destacado como una de las más avanzadas en aprovechamiento académico pues está determinada a continuar sus estudios universitarios en Estados Unidos. Su sueño es alcanzar un título universitario para ayudar a otras personas que lo necesitan y asegura que le gustaría ser "doctora pediatra para curar a los niños".

Natalie se ha adaptado eficientemente a una enfermedad que más allá de recordarle que carece de un brazo le recuerda que es una estadounidense que creció en Tijuana con derechos a una prótesis que no ha podido reclamar.

"Me sentiría muy alegre, podría hacer más cosas", además, dice que se sentiría muy "emocionada de tener mis dos brazos".

A sus quince años Natalie asegura que quiere visitar Estados Unidos "ahí fue donde nací y quiero estar en mi país natal". Sin embargo, Natalie no ha podido regresar a Estados Unidos para acceder a una prótesis ya que a sus padres les han negado la visa. "Me gustaría ayudarla", dice su madre Michelle Pérez entre lágrimas, pero mantiene su fe que Natalie logrará salir adelante, "yo pienso que Dios hace las cosas por algo", dice con confianza Pérez.

Sus padres utilizaban una visa de turismo para llevar a la niña a Estados Unidos, sin embargo, cuando Natalie tenía dos años, sus padres perdieron su visa ya que autoridades de inmigración descubrieron que la menor estaba recibiendo ayuda médica a pesar de no vivir en el país. Por lo tanto, Natalie creció sin la posibilidad de acceder al tratamiento médico adecuado, lo cual incluiría una prótesis a su medida.

A pesar de ser una ciudadana estadounidense, al ser menor de edad Natalie debe tener el consentimiento de sus padres para acceder a tratamiento médicos y quirúrgicos o esperar hasta cumplir su mayoría de edad para navegar el sistema médico por su cuenta.

Acceder a una prótesis es difícil para una persona de escasos recursos en Tijuana, explica el doctor José Arreola, cirujano y traumatólogo, quien asegura que una prótesis en esa ciudad puede costar miles de pesos mexicanos.

En el caso de Natalie "los beneficios que el gobierno de Estados Unidos le podría ofrecer sería mayores", asegura Arreola y agrega "ella es una paciente que aplica para instalarle una prótesis funcional".

No obstante las dificultades, Natalie y su familia no pierden la esperanza de que alguna organización no lucrativa le ofrezca la ayuda necesaria para recibir los beneficios médicos que le permitiría llevar una vida normal con el uso de sus dos brazos.

Entre lágrimas y abrazos Miranda recibe el mejor regalo de su vida: su nuevo brazo

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