La celebración por los 26 años de Andrés Castellas terminó en un estacionamiento acordonado por la policía y una familia intentando entender cómo una discusión entre dos mujeres terminó convertida en un homicidio en Wilmington, al sur de Los Ángeles.
“Un corazón bondadoso": padre colombiano muere baleado al intentar detener pelea de mujeres en Los Ángeles
Andrés Castellas, un padre colombiano de 26 años, murió baleado tras intentar detener una pelea de dos mujeres en un restaurante de Los Ángeles. Había llegado a Estados Unidos buscando un mejor futuro para su hija de 5 años.
Andrés había salido a celebrar con familiares y amigos la tarde del sábado en Red West Pizza, una pizzería ubicada en el 614 de Pacific Coast Highway. Horas después, según la policía, recibió varios disparos cuando intentó intervenir para separar una pelea. El hombre que presuntamente disparó huyó a pie y hasta ahora continúa prófugo.
De acuerdo con la Policía de Los Ángeles, los agentes respondieron a un reporte de disparos poco antes de las seis de la tarde.
Cuando llegaron encontraron a dos hombres heridos de bala. Uno de ellos era Andrés Castellas. Los paramédicos lo trasladaron a un hospital local, donde fue declarado muerto. La otra víctima, un empleado del restaurante de unos 20 años, sobrevivió y se encuentra en condición estable.
Las autoridades sostienen que todo comenzó con una pelea entre dos mujeres dentro o cerca del establecimiento. Según la versión entregada por la policía y reconstruida por familiares, Andrés intentó intervenir para detener la discusión. Fue entonces cuando otro hombre sacó un arma y abrió fuego.
El sospechoso, descrito por la policía como un hombre de entre 20 y 25 años, escapó del lugar antes de la llegada de los agentes.
"Irradiaba alegría a donde iba”
En declaraciones entregadas a ABC7, su novia María Rondan dijo que todavía no logra entender lo ocurrido. “Nos robaron a alguien. Se llevaron al padre y al hijo de alguien, y simplemente no entiendo por qué”, afirmó al medio.
Familiares describieron a Andrés como una persona que evitaba los conflictos. Según sus allegados, había llegado a Estados Unidos hace aproximadamente tres años buscando estabilidad económica y oportunidades para sostener a su hija de cinco años.
En una campaña publicada en GoFundMe para recaudar fondos, amigos y familiares escribieron que “Andrés era de esas personas que irradiaban alegría allá donde iba”. El mensaje agrega que le gustaba pescar, pasar tiempo cerca del agua y compartir con otras personas.
“Tenía un corazón bondadoso, un alma genuina y era el alma de la fiesta; esa persona que con su sola presencia hacía reír, sonreír y sentir bienvenidos a todos”, señala la publicación.
La familia insiste en que Andrés no participaba en la pelea y que intentó intervenir para evitar que la situación escalara. “Simplemente estaba celebrando su cumpleaños, rodeado de amor y felicidad, y de sus seres queridos, cuando todo se vio truncado injustamente”, escribieron también en la campaña para cubrir gastos funerarios.
Homicidios por riñas en Los Ángeles
En los reportes policiales, este tipo de casos suelen clasificarse como “Argument/Dispute”, es decir, homicidios originados en discusiones o riñas espontáneas. Investigadores de seguridad pública sostienen que estas confrontaciones representan una de las principales causas de homicidios urbanos después de los crímenes relacionados con pandillas.
La situación preocupa especialmente en lugares públicos como bares, restaurantes, fiestas o estacionamientos comerciales, donde muchas veces familiares o amigos intentan intervenir físicamente para detener peleas sin saber si alguno de los involucrados está armado. Expertos en manejo de crisis y seguridad pública recomiendan que, ante una riña, la prioridad sea proteger la vida y evitar el contacto físico directo.
Las recomendaciones incluyen mantener distancia de los involucrados, observar posibles señales de armas o consumo de alcohol, llamar inmediatamente al 911 y tratar de desescalar verbalmente desde una distancia segura. También sugieren evitar colocarse físicamente entre quienes pelean, ya que eso puede convertir a quien intenta intervenir en un nuevo objetivo de agresión.
En casos donde aparece un arma de fuego, las autoridades en Estados Unidos insisten en el protocolo conocido como “Run, Hide, Fight”: correr para alejarse del lugar, buscar cobertura sólida y enfrentar al agresor solo como último recurso para salvar la vida.
En Wilmington, el restaurante volvió a abrir mientras detectives continúan revisando cámaras de seguridad y buscando testigos que permitan identificar al responsable del tiroteo. Hasta ahora, el Departamento de Policía de Los Ángeles no ha anunciado arrestos ni ha revelado públicamente la identidad del sospechoso.















