La jornada de 32 horas gana terreno a nivel global como una estrategia para cuidar la
salud mental del personal. Médicos y psicólogos explican que el cerebro requiere
pausas de la rutina repetitiva para mantener un rendimiento óptimo. Aunque el formato implica
extender las horas diarias de servicio, los empleados
reportan mayor sensación de control, autonomía para realizar trámites personales y un
descanso más efectivo durante sus días libres.