LOS ÁNGELES, California.- La historia de don Javier Alcázar comenzó con una necesidad que muchas familias inmigrantes conocen: trabajar para salir adelante y apoyar a quienes más ama.
Don Javier Alcázar, el inmigrante mexicano que encontró en la música una nueva razón para salir adelante
Originario de Los Reyes, Michoacán, don Javier Alcázar llegó a California en 1989 con la necesidad de trabajar y ayudar a su mamá, quien padecía diabetes. Después de años en la construcción y una lesión que le impidió continuar, encontró en la música una nueva forma de vivir, crear y perseguir su sueño de compartir sus canciones.
Originario de Los Reyes, Michoacán, México, llegó a California en 1989, cuando su mamá enfermó de diabetes y necesitaba medicamentos que él no podía costear.
“En ese tiempo mi mamá se enfermó de diabetes y no tenía pa’ las medicinas. Eso me trajo para acá”, recuerda.
Con esa motivación, Javier comenzó una nueva etapa lejos de su tierra natal. Durante años, su prioridad fue trabajar y enviar ayuda para que su mamá pudiera recibir los cuidados que necesitaba.
“Desde que caí aquí siempre la ayudé”, cuenta.
Ese compromiso lo acompañó hasta el final de la vida de su madre. “Hasta el último día estuve al lado de ella, ayudándola”, afirma.
Una lesión cambió su camino, pero no sus ganas de salir adelante
“Antes trabajaba haciendo 'mixes' para alberca, pero me lastimé y se me rompió el tendón del brazo derecho. No pude trabajar más en la construcción cargando”, explica.
La lesión le impidió continuar con el tipo de trabajo físico al que estaba acostumbrado. Pero, en lugar de abandonar sus aspiraciones, comenzó a dedicarle más tiempo a una pasión que lo había acompañado desde joven: la música.
“Desde chico me ha gustado cantar. Hace 12 o 14 años aprendí a tocar guitarra”, relata.
Aunque cantar siempre había sido parte de su vida, hace aproximadamente cinco años decidió dedicarse directamente a la música.
“Encontré alegría, me divierto. Puedo tocar todo el día y no me canso”, dice con entusiasmo.
Tiene 23 canciones escritas y sueña con que el público las escuche
Hoy, Javier no solo canta: también compone . Entre sus aspiraciones está lograr que otras personas conozcan las historias y emociones que plasma en sus canciones.
“Compongo muchas canciones”, comenta. También cuenta que ha escrito temas dedicados al cantautor mexicano Marco Antonio Solís y al expresidente de México Andrés Manuel López Obrador, composiciones que, asegura, tiene escritas y canta.
Su repertorio incluye 23 canciones que espera compartir con más público.
“Yo lo que me gusta es la música. Tengo el sueño de que la escuchen y escuchen mis composiciones. Tengo 23 escritas”, expresa.
Para Javier, la música representa mucho más que una actividad: es una fuente de alegría y una manera de continuar persiguiendo un sueño, incluso después de los obstáculos que ha enfrentado.
Su meta ahora es encontrar espacios para dar a conocer sus composiciones y llegar a quienes puedan identificarse con sus letras.
Sus tres hijos son su mayor orgullo
A lo largo de sus 36 años en California, Javier ha mantenido el compromiso de trabajar y sacar adelante a su familia. Hoy, al mirar el camino recorrido, uno de sus mayores motivos de satisfacción son sus tres hijos: dos mujeres y un varón.
“Siempre he tenido trabajo. Tengo tres hijos, dos hijas y un varón. Ya ellos están grandes, hicieron sus carreras. Ellos son mi mayor orgullo”, cuenta.
Para él, ver a sus hijos crecer y completar sus estudios representa una de las mayores recompensas de todos esos años de esfuerzo.
Y aunque reconoce las dificultades que ha enfrentado, también mira su experiencia migratoria con gratitud. “Sí ha valido la pena, me ha ayudado mucho estar aquí. Estoy feliz”, asegura.