Los Ángeles, CA.- El Estatus de Protección Temporal (TPS) para El Salvador termina oficialmente el 9 de septiembre de 2026, y mas de 170 mil salvadoreños podrían perder este estatus legal.
Madre salvadoreña con TPS teme por ser separada de su hijo con autismo
Para María, el futuro migratorio no se trata solamente de su permanencia en Estados Unidos. Después de más de dos décadas en el país, su mayor preocupación es qué pasaría con su hijo Richard, quien tiene autismo y todavía necesita de ella para ir al médico, asistir a terapias y enfrentar sus momentos de crisis.
En East Los Ángeles, María Ticass, vive en incertidumbre pensando no solamente en su propio futuro, sino en el de uno de sus tres hijos.
“Mucha tristeza, mucha incertidumbre”, dice María al hablar de lo que siente ante la posibilidad de que su situación migratoria cambie, tras dos décadas vivienda en Estados Unidos, bajo este programa.
La gran preocupación de ella, es uno de sus tres hijos, que tiene autismo, y depende de ella.
Madre de tres
Como madre soltera, dice que trabajó y luchó para sacar adelante a sus tres hijos, educarlos y "darles las oportunidades que alguna vez soñó para ellos".
“Un orgullo para mí tener un hijo en la NASA, graduado de Garfield High School, graduado de UC Berkeley. Muy orgullosa, pero triste porque si cancelan el TPS voy a estar muy triste de dejarlos acá y más el niño especial” , cuenta.
Ese niño especial se llama Richard y tiene autismo. María explica que durante años se ha involucrado en diferentes organizaciones y ha aprendido cómo ayudarlo a desenvolverse y alcanzar una mayor independencia.
"Le gustan los negocios e incluso ha comenzado a vender café", cuando María con orgullo.
“Depende de mí y yo lo llevo al doctor. Lo llevo a las terapias. También estar ahí cuando le dan sus crisis, porque es lo más difícil”, explica.
El temor a cambiarle la vida de un momento a otro
Cuando María piensa en lo que podría ocurrir con su TPS, no piensa únicamente en perder un permiso de trabajo o tener que enfrentar un cambio en su estatus migratorio.
Le preocupa lo que significaría para Richard, y la posibilidad de separarse de él o sacarlo del entorno que conoce.
María explica que los cambios de rutina pueden ser especialmente difíciles para las personas con necesidades especiales.
“Ese va a ser un sufrimiento muy duro para nuestros niños que tienen necesidades especiales en otro país”, afirma.
Y agrega que cambiar de un lugar a otro puede provocar tristeza, agresividad y frustración.
El miedo no la paraliza
María asegura que no piensa quedarse de brazos cruzados. Después de más de dos décadas luchando por sus hijos, ahora está buscando alternativas y preparando un plan en caso de que su situación migratoria cambie.
“Sí, sí, me da miedo, pero también estoy buscando alternativas. Estoy haciendo un plan A-B-C”, dice.
Su estrategia, explica, es buscar opciones porque, a pesar de la incertidumbre, todavía conserva la esperanza: “Porque no todo está perdido. Tenemos que tener fe en Dios, en nosotros mismos”, asegura.







