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Finalmente lo derivaron a otra empresa a ella. Esto esá sucediendo con mucha frecuencia.
En pantalla puede llamar al úmero que se encuentra alí. Andrea: gracias antonio.
Miles de mesas en las que comemos a diario fueron construidas gracias a la visón de un inmigrante, quien a su vez emplea a ás de 100 emigrantes como el. Julio ésar ortiz nos habla del hispano responsable de que miles de hogares se sirva orgullo sobre la mesa.
Julio: entre fue la áscara de proteccón no se ve el rostro de cirujano que le da vida a una nueva cocina en el sur de california. Cada pieza de granito se corta con cada detalle porque esán juego la reputacón de la compía.
Este hombre comenó hace 27 años sin tener un nombre. Recuerdo el momento que hable con la persona que trabajaba conmigo y le dije: mañana vamos a ir instalar y me dijo: yo no é sanar.
Yo tampoco, toses mañana vamos ir a aprender. Julio: aunque las posibilidades eran pocas del fracaso no era opcón.
Por eso, sus pasos eran firmes. Teía cientos de razones para encaminarse de la competencia pero entre el desaían control la determinacón que le permitiía crecer.
Ellos teían áquinas caras y los otros no teíamos ninguna. Para comenzar a trabajar y si la áquina con palos de madera porque no teíamos dinero.
Julio: ahora las áquinas de alta tecnoloía le sobran. Ahora su nombre es reconocido.
Eso í, sin olvidarse del secreto que le susurro al ído las primeras noches de su compía, el sacrificio alimenta el triunfo. Me quedaba dormir en el piso de la compía.
No vaía la pena ir a mi casa. Para poder descansar un poco lo haían la alfombra.
Julio: un piso que le ensó a levantar personas que llegan a este pís como cuando llego de uruguay. Ahora por sus logros, eran ás.
Ahora son ás de 100 trabajadores inmigrantes que han encontradoéxito y bienestar en la compía que gabriel empeó con tornillos y palos. Soy trabajador, honesto, responsable, todo eso es lo he aprendido deél.
Él podía no venir o simplemente no tomarnos en cuenta. El siempre nos busca.
Julio: si su equipo no es feliz, no va a importar lo que el íder les pida. Por eso se ha asegurado que parte de te que llegan alfiles de uno bueno de felicidad cuando se puede.
Hemos emigrado a mucha gente que trabaja con nosotros. Julio: aunque las manos que instalaron cada pieza o el nombre de la persona que amo esta mesa nunca seá conocido, estos inmigrantes aónimos le han servido ya un orgullo sobre su mesa.
Que disfruten estos trabajos porque cuando se ve el trabajo terminado es una alegía inmensa tanto para nosotros y para las personas que lo van a necesitar.