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Se cumplen cuatro. Años desde que inició la invasión rusa a ucrania.
Es una guerra que también se combate en frente se encuentra un médico cirujano mexicano que radica en dallas, texas. Esta no es una sala de cirugías común.
Aquí los doctores arriesgan sus vidas por salvar la de soldados. Que han estado al frente de la batalla.
Son las manos de cirujanos que componen lo que la guerra rompe. No soy soldado, pero en mi habilidad de ser médico, esa es la forma en que yo puedo ayudar.
Conviene. El doctor jorge.
Corona es un cirujano oculoplástico mexicano radicado tiempo y su experiencia en ucrania para tratar de reparar lo que las balas, los drones y la metralla de las bombas han fuimos a ucrania. Hemos hecho en cada viaje aproximadamente el equipo unas 40 cirugías.
Entonces llevamos cerca de 200 cirugías hechas en los cinco viajes que en las que participaron. Esta loable labor comienza en donde envían a la empresa especializada en las tomografías computarizadas de los heridos para fabricar los implantes y medida que cada paciente necesita.
Los imprimen aquí en dallas, los llevamos con nosotros y en ucrania los operamos junto con los doctores ucranianos. El doctor corona usa su vasta experiencia adquirida a través de los años con cada uno de sus pacientes para ayudar con un propósito específico.
Totalmente en contra de la guerra. Ucrania es un país soberano y por eso quisiera ayudar.
Por eso, bajo su propio riesgo. El doctor corona y sus colegas viajan con esas piezas poniendo en peligro sus vidas al ingresar por zonas de la ciudad de kiev que pueden ser susceptibles de ser bombardeadas varias veces.
Hemos estado en ucrania cuando nos suena en nuestro teléfono que pueden venir un bombardeo a la zona donde estamos y de hecho nos ha tocado oír las bombas y nos ha tocado que los cristales del edificio donde estamos empiecen a como temblar y nos ha tocado ir al refugio. Pero al llegar al quirófano se convierte en un arma del bien que reconstruye algo más que un rostro jodi arias.
Cuando termina la operación y el irreparable. El silencio del quirófano pesa más que el ruido ensordecedor de las bombas y no solo reconstruye huesos y piel, sino también les devuelve