Terremotos

Cuando la tierra se mueve, ¿es un temblor, un sismo o un terremoto?

Aunque temblor, sismo y terremoto son sinónimos desde el punto de vista lingüístico y científico, hay muchos hispanohablantes que atribuyen intensidades diferentes a esos términos en función del daño que ocasiona la sacudida.
13 Jun 2016 – 6:45 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Es muy frecuente que después de un temblor de tierra en California, Univision Los Ángeles reciba mensajes de ciudadanos que se muestran en desacuerdo con cómo se califica el movimiento telúrico en las noticias. Esto volvió a ocurrir el pasado viernes 10 de junio, cuando se produjo una sacudida de 5.2 grados con epicentro a 26 millas al sur de Palm Springs, razón por la que contactamos con Jean Paul Ampuero, un sismólogo peruano que ejerce como profesor en el Laboratorio Sismológico del Instituto Tecnológico de California (CalTech), con el fin de aclarar cuáles son las diferencias -si es que existen- entre un temblor, un sismo y un terremoto.

Lingüísticamente esas tres palabras, y su variante seísmo, son sinónimos y pueden intercambiarse unas con otras dentro de un texto sin incurrir en incorrecciones técnicas o científicas. En inglés, por ejemplo, todos los movimientos de tierras son "earthquakes" (o su versión corta "quakes"), tal y como advirtió Ampuero, si bien es cierto que en español, y en función de los países, existen matices regionales o culturales que son los que terminan generando las discrepancias cuando hablamos de terremotos.

Numerosas personas atribuyen a los términos temblor, sismo y terremoto un componente de intensidad sísmica que no recoge el diccionario de la Real Academia Española (RAE). De esta forma, se entiende un temblor como una sacudida ligera que no genera más que un susto, mientras que los sismos y terremotos son incidentes que causan daños graves.

Tras publicar la noticia "Sismo de 5.2 grados sacude el sur de California" se registraron comentarios como se "exagera la información" o se "intenta asustar a la gente" por decir que lo ocurrido era un sismo cuando a juicio de algunos, eso fue solo un temblor.



Ampuero, natural de un país como Perú con una fuerte tradición sísmica, reconoce que él también practica esa distinción lingüística cuando se refiere a los terremotos y que existe más en la cultura popular que en los libros técnicos. El científico, no obstante, aclara que hay que diferenciar entre las escalas que se emplean para denominar a los movimientos telúricos. Por un lado está la de Magnitud de Momento (sucesora de la de Richter). Es la comunmente más usada y que se refiere a cuánta energía libera un sismo, lo que se conoce también como la magnitud del temblor. Por otro, está la escala de Mercalli, que es la que se utiliza para determinar los daños que puede generar la sacudida, es decir, la intensidad.

Magnitud de Momento: se trata de una versión actualizada de la escala de Richter. Fue creada en 1979 Thomas Hanks y Hiroo Kanamori y permitió solucionar un problema de mediciones de sismos con fuerza en torno a 7 grados. La escala de Richter tradicional resultaba imprecisa para terremotos fuertes. Tradicionalmente los medios de comunicación han continuado hablando de Richter ya que es más conocida y ambas escalas miden lo mismo, son igualmente númericas, por lo que la confusión baja. La escala de Ricther fue desarrollada en 1935 por Charles F. Richter en CalTech como una herramienta matemática para comprar el tamaño de los terremotos. La magnitud -que se mide sobre una base numeral del 1 al 10, siendo 10- se determina mediante un logaritmo que mide la amplitud de las ondas sísmicas que registran los sismógrafos.

Mercalli: fue inventada en 1931 por los sismólogos Harry Wood y Frank Neumann y se compone de 12 niveles de intensidad que van desde el más bajo para un temblor imperceptible al más alto, que se considera una destrucción catastrófica. Esta escala se mide en números romanos, según información del Servicio Geológico de Estados Unidos.



Es decir, aunque dos sismos tengan la misma magnitud en la escala de Ritcher, podrían no estar considerados en la misma categoría de Mercalli, ya que en la capacidad destructiva de un temblor influyen factores diversos, entre ellos la profundidad a la que se originó la sacudida o el tipo de suelo.

“Yo llamaría temblor a todo lo que es considerado hasta el nivel seis (VI) en la escala de Mercalli, que es cuando hay movimiento en la tierra, en los hogares se mueven los muebles, pero no hay daño, y llamaría terremoto a todo lo que va del nivel siete (VII) para arriba, cuando las estructuras ya presentan daños considerables y existe un grado de destrucción”, manifestó Ampuero. Aún así, esta es una valoración subjetiva. En Perú, aclara Ampuero, un sismo en es un término genérico que sirve tanto para temblores como para terremotos.

"No hay necesidad científica de hacer esa distinción", comentó Ampuero.

La sacudida del pasado 10 de junio, según Mercalli, alcanzó el nivel VII en la zona muy próxima al epicentro, un área básicamente despoblada y entre montañas, un lugar conocido como "el gran recodo" sísmico por su elevada concentración de fallas.

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