Por seis meses, la rutina de la familia del futbolista venezolano Homero Calderón dejó de girar alrededor de los entrenamientos, los partidos y los goles. Ahora, cada día transcurre entre llamadas con abogados, visitas a un centro de detención de ICE y la esperanza de que el proceso migratorio del deportista llegue a una resolución.
"Mamá, ayúdame, yo no soy un delincuente": el relato de la madre del futbolista Homero Calderón que cumple seis meses bajo custodia de ICE
La madre del futbolista venezolano, Carolina Gazui, afirma que la detención frenó su carrera como futbolista y separó a Homero Calderón de sus dos hijos pequeños.
Calderón, quien ha desarrollado una carrera de más de 15 años en clubes de Venezuela, Portugal e Italia y actualmente forma parte del Brave SC en Estados Unidos, permanece detenido en el centro de procesamiento de Folkston, Georgia, mientras enfrenta un proceso migratorio relacionado con su permanencia en el país.
Para su madre, Carolina Gazui, la detención no solo puso en pausa la carrera de su hijo, sino que cambió por completo la vida de toda la familia.
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"Nuestra vida luego de su detención ha sido un carrusel de emociones; todo gira en torno a lograr sacarlo de la detención, mantenernos con fe para poder apoyarlo emocionalmente, que es la parte más difícil y dura de lo que vivimos, y lograr seguir sin que nuestra vida se detenga, levantarnos a trabajar, cumplir responsabilidades, pero con el alma rota", relató en entrevista con N+ Univision.
"Mamá, ayúdame, yo no soy un delincuente"
La familia supo de la detención a través de una llamada telefónica.
Su madre recuerda que fue la cuñada de Homero quien le avisó que el futbolista había sido detenido por una presunta infracción de tránsito en Ocala, Florida, y que, tras revisar su documentación, las autoridades contactaron a ICE.
Ese momento marcó el inicio de una batalla legal y emocional que continúa seis meses después.
"Recibí la noticia de la detención de Homero por una llamada de la cuñada de Homero. Me dijo que la policía del condado de Marion, Ocala, Florida, lo había detenido por una supuesta infracción de tránsito y, cuando entregó su documentación, incluyendo su recibo de una extensión de estadía pendiente, llamaron a ICE y comenzó nuestra pesadilla", dijo.
Al día siguiente tomó un avión para intentar verlo.
Sin embargo, el momento que más la marcó ocurrió cuando finalmente pudo hablar con él.
"Al fin llamó y desesperado me decía: 'Mamá, ayúdame, yo no soy un delincuente, yo he hecho todos mis procesos en los tiempos y ajustados a la ley', y no se imaginan el dolor que sentí, era como si me clavaran un cuchillo directo al corazón", comentó.
A pesar del impacto, asegura que intentó transmitirle tranquilidad.
"Le dije que todo estaría bien y que se calmara, que no se derrumbara, que haríamos hasta lo imposible por resolver todo. Y sigo manteniendo esa promesa", explicó.

Un padre que se perdió momentos irrepetibles
Durante estos meses, Homero ha intentado mantener su condición física. Su madre cuenta que continúa entrenando diariamente dentro del centro de detención e incluso guía las rutinas de otros detenidos. Pero asegura que la parte más difícil ha sido el impacto emocional de permanecer lejos de su esposa y de sus dos hijos pequeños.
"Físicamente bien, su disciplina y constancia para entrenar lo han mantenido; incluso varios compañeros se le han sumado a los entrenamientos diarios y él les sirve de instructor", compartió.
Lo que realmente lo afecta, explica, es todo lo que se ha perdido con su familia.
"Emocionalmente está lo complicado... "Sus hijos están muy pequeños, 3 años el niño y 1 la niña, de la cual se perdió estar presente en su primer cumpleaños, en su primera palabra, cuando comenzó a caminar... Del niño, conversar con él a través de una pantalla y perderse su cumpleaños número 3, perderse su primer entrenamiento de futbol que será el sábado próximo le rompe el alma", dijo.
"Verlo llorar ha sido lo más difícil"
La primera visita al centro de detención de Folkston quedó grabada para siempre en la memoria de Homero y su madre, Carolina Gazui.
"La primera visita fue muy dura emocionalmente para ambos... lloramos abrazados; la incertidumbre de no saber qué hacer, a quién buscar, qué abogado contactar es desesperante; despedirme de él ese día es una de las cosas más difíciles que he vivido los últimos años", agregó.
Como madre, asegura que ninguna experiencia ha sido comparable con verlo tras las rejas.
"Lo más difícil para mí como mamá en estos seis meses es ver sufrir a mi hijo, ver lo injusto que es su detención y que lo traten como un criminal cuando en realidad es un hombre intachable", agregó.
También recuerda una frase que, asegura, nunca podrá olvidar.
"'Mamá estoy peor que los inmigrantes que han hecho todo mal, porque ellos saben que lo hicieron mal y podían pagar las consecuencias de ello, pero mamá nosotros hicimos todo bajo los parámetros y tiempos que exige la Ley de Inmigración, ¿por qué tengo que estar aquí?'".

La familia espera una respuesta sobre su proceso migratorio
De acuerdo con su madre, Calderón enfrenta un proceso relacionado con un supuesto visa overstay, es decir, haber permanecido más tiempo del autorizado en su formulario I-94.
Sin embargo, sostiene que el futbolista contaba con trámites migratorios presentados dentro de los plazos legales y que además permanece pendiente una solicitud de visa EB-1 por habilidad extraordinaria.
"Esperamos que USCIS responda lo más rápido la solicitud de EB1 pendiente y se pueda tener un futuro más claro que lo que tenemos ahora".
Después de medio año de incertidumbre, la madre del futbolista asegura que también ha cambiado su percepción sobre Estados Unidos.
"Quiero decirles a las autoridades que yo, como residente permanente, he sentido miedo al ver a la policía acercarse, y eso me entristece muchísimo, porque siempre me sentí segura y protegida en este país que siento como mi nuevo hogar, y ahora regresó el miedo por el cual salí de Venezuela", dijo.









