Un jurado dictó un veredicto histórico al
declarar a Meta y
Google responsables de causar adicción en una demandante y
ordenó el pago de 3 millones de dólares. El tribunal determinó que ambas empresas actuaron con negligencia al ignorar los riesgos de salud mental y no advertir a los usuarios sobre los peligros de sus plataformas. Esta sentencia marca un precedente legal en la industria de las redes sociales, pues castiga por primera vez la falta de transparencia sobre el diseño adictivo de estas tecnologías.