El ortopedista pediatra
Luis Fernando Martínez aclaró en
Edición Digital que andar
sin calzado no provoca infecciones en la garganta y
favorece el desarrollo infantil. La estimulación de la piel con
diversas texturas fortalece los pies, mejora el
equilibrio y reduce la probabilidad de desarrollar pie plano. En los adultos, esta práctica
alivia la presión que ejerce el calzado social y previene deformidades óseas.