Detrás de los rascacielos que transforman el horizonte de Nueva York hay una secuencia de jornadas en altura, estructuras en montaje y turnos extendidos. En ese escenario, la construcción se mantiene como la actividad con más muertes laborales en la ciudad, según registros oficiales y reportes de seguridad ocupacional.
“Te sientes en peligro”: Rascacielos en Nueva York, el trabajo más letal y muchos de los muertos son hispanos
La construcción de rascacielos que definen el skyline de Nueva York es uno de los trabajos trabajo más letales de la ciudad. Decenas de personas han perdido la vida y muchos son hispanos. “Cuando estás en el andamio… te sientes en peligro”, cuenta una trabajadora.
El caso de Segundo Huerta es uno de tantos. Murió tras caer desde un cuarto piso mientras trabajaba en una obra. Había pasado por formación en seguridad laboral. “Fue muy duro para nosotros como escuela y para la familia. Imagínese repatriar a su familiar”, dice Edison Esparza, quien lo conoció en una escuela de entrenamiento de OSHA en Queens.
En 2024, la ciudad de Nueva York registró 20 muertes en el sector de la construcción, de acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales. Diez de esas muertes estuvieron relacionadas con caídas, resbalones o tropiezos; cuatro con exposición a sustancias peligrosas y el resto no fue especificado. A nivel nacional, ese mismo año, hubo 1.034 muertes en construcción de un total de 5.070 fallecimientos laborales.
Datos preliminares de 2025 indican que las muertes en obras en Nueva York se acercaron a 30 casos, igualando uno de los niveles más altos de la última década. Informes del Departamento de Edificios muestran que, al inicio de 2026, la construcción sigue superando por más del triple en muertes a otros sectores como el de hoteles y restaurantes.
Las causas de los fallecimientos
Las caídas continúan como la principal causa. Reportes de seguridad laboral indican que más del 60% de las muertes por caída ocurren desde alturas de entre 6 y 30 pies. Es el mismo tipo de entorno que describen los trabajadores en el día a día.
“Cuando nos subimos a esos andamios, ayudarle a pasarle alguna herramienta al compañero… te sientes en peligro, sientes que te vas a caer”, dice Petita Rodríguez, trabajadora del sector. Su testimonio coincide con las estadísticas: los trabajos en altura concentran el mayor número de incidentes fatales.
En esas obras, una parte significativa de la fuerza laboral está compuesta por trabajadores hispanos e inmigrantes. En la ciudad hay cerca de 56.700 trabajadores inmigrantes en construcción, según estimaciones del Center for Migration Studies. De ellos, alrededor de 29.000 no tienen estatus migratorio regular.
Ese perfil también aparece en las cifras de mortalidad. Aunque los latinos representan cerca del 30% de la fuerza laboral en construcción a nivel nacional, superan el 35% de las muertes en el sector. En Nueva York, reportes estatales indican que, aunque representan cerca del 10% de la fuerza laboral general, concentran el 26% de las muertes en construcción.
“Puedo conseguir otro trabajo, puede ser en restaurante o en tienda, pero es menos el sueldo. Siempre lo arriesgado paga un poco más”, explica Virgilio Alcántara, trabajador de construcción. Esa relación entre riesgo y salario aparece de forma recurrente en el sector.
A lo que está obligado el empleador
El contexto en el que se desarrollan estas jornadas también influye. Informes de seguridad laboral indican que una parte significativa de los accidentes ocurre en obras no sindicalizadas, donde los controles y la capacitación pueden ser menores. Se estima que cerca del 77% de las muertes en construcción ocurren en este tipo de sitios.
Las autoridades han reforzado algunas exigencias. “La ciudad está obligando que entreguen los materiales necesarios como casco, chalecos, equipos de protección, líneas de vida para los que trabajan en altura”, señala Edison Esparza. Sin embargo, los reportes muestran que el cumplimiento de estas normas no es uniforme en todos los proyectos.
El sistema de subcontratación en la industria también incide en las condiciones de trabajo. En muchos casos, los obreros no están contratados directamente por el desarrollador principal, lo que complica la supervisión y la responsabilidad sobre las medidas de seguridad en cada nivel de la obra.
A pesar de esos riesgos, el ritmo de construcción se mantiene. Tras la pandemia, la ciudad ha experimentado un repunte en proyectos inmobiliarios, lo que incrementa la demanda de mano de obra y, con ella, la exposición a accidentes.
En este contexto, la legislación estatal establece protecciones específicas. La ley laboral de Nueva York contempla responsabilidad para los empleadores en trabajos en altura, y los trabajadores tienen derecho a equipos de seguridad, atención médica en caso de accidente y compensación laboral, independientemente de su estatus migratorio.
En caso de muerte, la normativa prevé cobertura de gastos funerarios y beneficios para los dependientes. También permite acciones legales adicionales si se demuestra negligencia en las condiciones de seguridad.
Las agencias federales y estatales mantienen canales para reportar condiciones peligrosas. La Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) permite denuncias anónimas, mientras que la Junta de Compensación Laboral del estado gestiona los reclamos por accidentes y lesiones.
Sin embargo, organizaciones laborales señalan que no todos los trabajadores reportan incidentes o condiciones inseguras. Factores como el idioma, el tipo de contratación o el temor a perder el empleo influyen en esa decisión.








