Horacio Beamonte, actor de Imperio de Mentiras que fue desahuciado tras ser diagnosticado con linfoblástica aguda y el cromosoma Filadelfia en mayo de 2025, solicitó legalmente una “muerte digna”.
Horacio Beamonte, actor de Imperio de Mentiras desahuciado, solicita una “muerte digna”: pide la ortotanasia
Horacio Beamonte dio a conocer su decisión de que su vida no sea prolongada con tratamientos médicos cuando sus órganos empiecen a fallar. El actor de Imperio de Mentiras fue diagnosticado con linfoblástica aguda y el cromosoma Filadelfia en mayo de 2025.
El intérprete de 49 años compartió a través de Instagram que durante su última visita al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, en la Ciudad de México, había firmado una Carta de Voluntad Anticipada en la que solicita no ser reanimado cuando sus órganos comiencen a fallar.
“Me decidí por la Ortotanasia, la verdadera muerte digna”, escribió el 6 de agosto.
“Hoy fui a mi consulta a la Clínica del dolor (cuidados paliativos) del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, donde me atienden de la leucemia y aproveché para firmar la Carta de Voluntad Anticipada y la Orden de No Reanimación”, explicó.
Horacio Beamonte explicó en su publicación que la voluntad anticipada “es un derecho legal que permite a cualquier persona mayor de edad decidir de forma libre si acepta o rechaza tratamientos médicos que prolonguen la vida de manera artificial cuando padece una enfermedad terminal”.
“En la Ciudad de México, este trámite regula la ortotanasia (muerte digna) y se puede realizar ante un notario público”, dijo.
De igual manera, explicó que la ortotanasia no es lo mismo que la eutanasia ya que la primera “no busca exterminar la vida de forma activa a mano de un ‘medico’” sino que permite “que el proceso de la enfermedad siga su curso natural con cuidados paliativos (de la forma más cómoda y sin dolor posibles)”.
“La ORDEN DE NO REANIMACIÓN (conocida como ONR o DNR) es un documento médico oficial que indica a los doctores y enfermeras que no deben aplicar reanimación cardiopulmonar (RCP) si el corazón o la respiración del paciente se detienen. Permite que la persona tenga una muerte natural sin maniobras agresivas. La orden prohíbe compresiones en el pecho, choques eléctricos (desfibrilación) o tubos para respirar”, precisó.

Por último, Horacio Beamonte explicó que en breve se realizará una identificación para que, en caso de sufrir alguna recaída, los servicios de emergencia conozcan su decisión de no reanimación.
“En fin, viviré hasta cuando mi Señor Jesucristo decida pedir mi espíritu. Como hijo de Dios, entiendo y acepto que mi vida está en manos de Dios totalmente, y que solo él decide cuándo, dónde y cómo me la pide para llamarme ante su presencia, no importando si tomo o no medicinas o multitud de tratamientos, pues a quien él quiere llama. Así, vivo mi día a día con gozo, con paz y con la esperanza de que un día estaré con él eternamente, y mientras tanto, predicaré y enseñaré su evangelio, disfrutaré y cuidaré de mi familia y trabajaré para seguir ganando mi sustento”, sentenció.










