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Univision 45 Houston

“Estás en EEUU, no hables español”, los gritos de una mujer anglosajona a una hispana en un autobús público

En un video de vigilancia se ve cuando la agresora grita y golpea a la señora Raquel Solórzano, una trabajadora que ha usado el servicio de transporte METRO en Houston durante 18 años. Las autoridades investigaron la denuncia de la hispana, pero dicen que no califica como un delito de odio racial.
23 Feb 2019 – 9:22 PM EST

HOUSTON, Texas. – Una mujer anglosajona subió a un autobús público del servicio METRO en Houston, se dirigió a uno de los asientos delanteros y empezó a acomodar sus bolsas. De repente, al notar que una señora hispana hablaba en español con otra pasajera, le gritó a todo pulmón: “Estás en Estados Unidos, no hables español”.

El incidente, ocurrido el 1 de febrero, y quedó registrado en un video de vigilancia al que tuvo acceso Univision 45.

“Entró al bus, puso una maleta (a un lado) y luego dijo que no podíamos hablar español en el autobús, que el idioma era inglés, que estábamos en América… gritaba y movía sus manos”, relató en una entrevista con Univision 45 Raquel Solórzano, una trabajadora hispana que ha usado este medio de transporte durante 18 años y que se convirtió en la víctima de la enfurecida mujer.

El video muestra cuando la presunta agresora va a recargar su tarjeta de pasajes y al pasar por el lado de la señora Solórzano le da un golpe en su hombro. La reacción de la hispana fue lanzar un manotazo, que no alcanza a tocar a la mujer.

Tras el golpe, se ve en el video que la víctima saca su teléfono del bolso para hacer una llamada. La mujer regresa a su asiento y cuando la escucha que está hablando vuelve a explotar y a gritarle varias veces: “estás en Estados Unidos, no hables español”.

“Como yo miré que el motorista del autobús no hizo nada, entonces saqué mi teléfono y marqué a la policía”, dijo Solórzano.


Al parecer, la rabiosa pasajera se dio cuenta de que ella estaba dando parte a las autoridades y se bajó en la siguiente parada.

Solórzano dijo que se molestó con la conductora del bus porque no hizo nada para ayudarla, solo siguió su recorrido como si no hubiera pasado nada.

“Yo iba llorando, iba nerviosa, no sabía que hacer en ese momento… Lloraba porque me golpeó y me dolía”, detalló.

Solórzano dijo que oficiales de la policía llegaron tras su denuncia, la entrevistaron y le dijeron que la contactarían cuando localizaran a la agresora. El personal de Metro también le informó que ellos le iban a prestar toda la ayuda necesaria, pero hasta ahora nadie la ha llamado, aseguró.

La hispana compartió su historia para que otros como ella, que no tienen documentos, no tengan miedo de hablar y denunciar estos hechos.

Está convencida de que este es un caso de odio racial y que personas como la mujer que la agredió se sienten con la libertad de hacerlo porque “han visto el ejemplo que está dando el presidente” (Donald Trump).

La policía de METRO solo consideró este incidente como un delito menor, ya que no hubo lesiones físicas, según informaron en un mensaje electrónico. Agregaron que no han podido identificar a esta persona para emitir una citación y agregaron que la mujer parecía haber estado en una crisis de salud mental, por lo que no ven apropiado una respuesta de la ley.

“El caso fue investigado por la policía de Metro y la Unidad de Crímenes de Odio de la Policía de Houston. Ambas agencias acordaron que el incidente no cumple con los criterios para catalogarlo como un delito de odio”, se lee en el mensaje.

Con relación a la actitud de la conductora del bus, aclararon que todos los conductores tienen que alertar a los controladores de la compañía de situaciones como esta y proporcionar toda la información necesaria a la policía.

“En este caso, la persona que operaba el bus habló con la policía, pero no con los controladores. Le vamos a dar un repaso del entrenamiento”, informo METRO.

Algunos usuarios de redes sociales han manifestado su descontento con la respuesta que dieron las autoridades al respecto.

“Estoy muy disconforme con el preceder de las autoridades al descartar esto como un delito de odio. A qué le temen que no llaman las cosas por su nombre. Claro que hay un delito de agresión física y verbal”, comentó la usuaria Sylvia E. L.

“Para mi si es un ataque racista. No tenía porque decirle nada, pero se ve que la señora tiene mucho odio”, escribió Garza E.

Esta misma semana se reportó otro incidente similar en el que la directora de un centro residencial para personas de la tercera edad solicitó a una inquilina hispanas, a través de una carta, no hablar español en el lugar. Su acción fue investigada por las directivas de la institución y la empleada fue despedida.

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